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La relación escuela-tecnología, una materia pendiente

Más allá de la paritaria docente, ¿qué pasa adentro del aula? ¿Se aplican los recursos y se tienen las herramientas para que los chicos aprendan?

La relación escuela-tecnología, una materia pendiente

Las computadoras no sirven para nada". Así lo expresaba el economista, emprendedor y tecnólogo, Santiago Bilinkis, en una columna de opinión. Se refería a la inclusión de la tecnología en el aula. Es que la discusión que se da en torno a la incorporación de nuevas técnicas en las escuelas pareciera ser mucho más profunda que una cuestión meramente de infraestructura. Más bien, según los expertos, si no se sabe aplicar, la tecnología puede ser incluso un obstáculo. Por eso, cambiar el paradigma, explican, se vuelve imperativo. En La integración de las tecnologías digitales en las escuelas de América latina y el Caribe, una publicación de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), se expone que, en la región, las políticas relacionadas a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en el ámbito de la educación tenían como meta, en un 81% de los países, lograr la innovación o el cambio en las prácticas de enseñanza y aprendizaje, y en un 71%, conseguir el perfeccionamiento profesional de los docentes.
En la Argentina, uno de los ejemplos más característicos en cuanto a políticas de gobierno relacionadas con la tecnologización en el aula fue el plan Conectar Igualdad. Con él, el Estado se propuso entre 2010 y 2013 distribuir 3,5 millones de netbooks a todos los alumnos y docentes en el ámbito educativo público, capacitar en el uso de la herramienta y generar propuestas educativas para incorporar este tipo de instrumentos.
Pero, ¿basta con sumar computadoras a las escuelas o se trata de un proceso más profundo en el que se cambie la concepción del aprendizaje? Asimismo, ¿cuán importante es que los docentes obtengan la formación adecuada para así no solo ser guías, sino también autores de formas didácticas de enseñar?

Cambio de paradigma

En diálogo con El Cronista, Bilinkis sostiene que "la tecnología no es un fin en sí mismo". Ejemplifica con Conectar Igualdad, donde dice que se vio como un fin poner una notebook por alumno, "como si poner la computadora en el aula generara una diferencia". Explica que la computadora se convierte más en un obstáculo que en una herramienta porque "se olvida la cosa más profunda, que es transformar la experiencia educativa en sus aspectos más profundos, utilizando la tecnología para hacerlo".
"Pensar que la tecnología puede agregarse como un parche no nos va a servir", opina María Teresa Lugo, coordinadora de Proyectos TIC y Educación del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Unesco. En su visión, hay que aprovechar la revolución digital en relación a los cambios en el nivel de la concepción del conocimiento, cómo se constituye y cómo se distribuye. Ella propone trabajar en línea con la formación del conocimiento del siglo XXI, que es "abierto y complejo, donde el énfasis está puesto en la resolución de problemas".
En ese sentido, la especialista en educación María Teresa Cabado expone que no basta con darles computadoras a los chicos. "Es una herramienta fantástica", dice, y explica que no se trata solo de que la sepan manejar, sino de que también sepan manejar información, buscarla.
¿De qué podrían servir un visor de realidad virtual y un smartphone en el aula? "Se podrían hacer cosas espectaculares. Si pudieras transportar a los chicos a la plaza del 25 de mayo de 1810, y permitirles recorrerla y ver a French y Beruti repartiendo cintitas, interactuar con los próceres y pasar por las asambleas del Cabildo, ¿no te parece que aprenderían más sobre qué pasó el 25 de mayo comparado con las maneras en que se los contamos hoy?", desafía Bilinkis.
"La clave no es el hardware, sino el software", repite el tecnólogo, aunque aclara que, si bien el ejemplo anterior es fantástico para llevarlo a la práctica, hoy no solo no se tienen los visores de realidad virtual, y tampoco están creados las estipulaciones y entornos necesarios para generar este tipo de sistemas. El software es más "desafiante" que el hardware.

Los docentes también

Si hay tecnología y el docente no sabe cómo usarla, también se convierte en algo ineficiente. De aquí la importancia de que los maestros tengan incorporados los nuevos recursos a su rutina de enseñanza. Esta asimetría, donde los chicos se sienten más cómodos usando las herramientas tecnológicas que los docentes, lleva, por un lado, "a que ciertos docentes sean medio tecnofóbicos y prefieran evitar el uso de la tecnología en el aula para no quedar expuestos como menos hábiles que los alumnos en el uso de esas herramientas; por otro, hace que la tecnología se use para menos de lo que se podría usar porque a los docentes no se les ocurren tantas ideas respecto de cómo aplicarla", razona Bilinkis.
Por esto es que la reforma educativa no empieza en el aula, sino que en los institutos de formación docente. Se trata de preparar a los que ya dan clase, pero también anticiparse a aquellos que van a hacerlo en el futuro. Tal como lo señala Cabado, tiene que haber "docentes bien pagos y bien capacitados".

La deuda con la escuela pública

Un informe realizado por Fundación Cimientos, en 2011, muestra que -para ese entonces- en el país había 7.485.142 de alumnos de gestión estatal, que representaban un 72% del total del alumnado y que superaba ampliamente a los 2.960.630 de gestión privada. Por ende, resultaría sumamente importante que desde el Estado se tomen políticas profundas en el uso de las tecnologías porque, de sostenerse estos datos en el tiempo, estas afectarían a un amplio espectro de estudiantes.
Cabado defiende que "la educación tiene que ser una política de Estado y no una política de gobierno". Esto significa que tiene que durar más de cuatro años, que es lo que dura una gestión. Concluye con que "la educación es el pilar de una sociedad" y no son pocos los que coinciden con esa premisa.
Lucía Fortín

Cambio urgente

Las pruebas Aprender echaron a la luz la calidad educativa del país y un sistema que, para muchos, no funciona. Se realizaron en octubre de 2016 en torno a un 69% de escuelas estatales y un 31% de escuelas privadas, y el rendimiento se conoció este año. Según María Teresa Cabado, especialista en educación, es muy difícil analizar la situación a nivel nacional, ya que los resultados fueron muy dispares por provincia, al margen de que la mayoría fueron negativos. "En cuanto a la tecnología pasa exactamente lo mismo. Vos no podés comparar una escuela rural con una escuela de capital", sostiene.

¿Existen modelos a seguir?

"Nadie tiene la receta de la educación del futuro", marca el tecnólogo Santiago Bilinkis, y explica que el camino para llegar a ella es hacer experimentos. En su opinión, hay lugares que están mucho más avanzados en metodologías experimentales que otros, pero todavía el proceso de reinvención "es una cuenta pendiente, acá y en todos lados". Un caso que destaca es el que tienen en Finlandia, no tanto por lo tecnológico, sino por la incorporación de lo lúdico al aula. Respecto de si en la Argentina se está en camino de lograr un cambio profundo, considera que "estamos muy verdes".

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Comentarios1
Luis Garcia
Luis Garcia 13/04/2017 03:05:55

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