LOS ECONOMISTAS ESTIMAN QUE DURANTE ESTE AÑO CRECER EN TORNO AL 3%

La productividad aumenta a tasas récord

Advierten sobre la necesidad de realizar inversiones para sostener este ritmo de crecimiento. A pesar del repunte, aún se encuentra 16% por debajo de 1998

La productividad de la economía argentina creció durante 2003 al mayor ritmo en los últimos 6 años de acuerdo a las primeras estimaciones que manejan diversas consultoras privadas. La recuperación de esta variable clave para la marcha de la economía se hizo evidente recién en el segundo trimestre del año, cuando la productividad por empleado aumentó 4,1% frente a idéntico período de 2002. Habría que remontarse a los últimos meses de 1996, en plena convertibilidad, para verificar un alza similar en este indicador.

Camilo Tiscornia, de la consultora Orlando Ferreres & Asociados, estimó que en el tercer y cuatro trimestre del año la productividad se mantendrá a buen ritmo, promediando un ascenso interanual de entre 2,5% y 3%, en vista del importante incremento del Producto con una dotación de mano de obra que avanza lentamente.

Su diagnóstico coincidió con el Jorge Vasconcelos, investigador del departamento de Economía de la Fundación Mediterránea, quién aseguró que la “productividad durante este año muestra una importante alza luego de 5 años consecutivos en baja . Según los datos que maneja Vasconcelos, la productividad total de los factores (mano de obra y capital) alcanzará durante 2003 un repunte del 3,4%.

Esto implica que alrededor del 40% del incremento del PBI en lo que va del año se explica por una utilización más eficiente de los recursos productivos. El resto del aumento (60%) se debió a un incremento en la cantidad de trabajadores, que en parte compensó la caída en el stock de bienes de capital.

La productividad es una variable central porque define el producto potencial de una economía. Pero no todas son buenas. Si bien este indicador está creciendo a tasas auspiciosas, su vertiginoso ascenso obedece a que la comparación se realiza con los últimos tres años, período en el cual la variable cayó 11%. A pesar del repunte, la productividad aún se encuentra 16% por debajo de los máximos alcanzados en 1998.

En líneas generales los economistas coincidieron en que la productividad continuará recuperándose por lo menos hasta mediados del año próximo. Las dudas están puestas más allá de este plazo, cuando el cuello de botella que genera la escasa inversión (actualmente, apenas suficiente para compensar la depreciación de los bienes de capital) podría imponer un techo al aumento.

Las comparaciones en este sentido son elocuentes: mientras que en 1997 alrededor del 13% del aumento del PIB tuvo su raíz en un incremento neto en el stock de capital, en lo que va de este año la contribución de este indicador al crecimiento fue prácticamente nula.

En rigor, algunos economistas plantearon serios interrogantes sobre las posibilidades de volver a alcanzar en el mediano plazo los niveles de productividad de los noventa, en vista del nuevo entramado que muestra la economía argentina tras la devaluación. Durante la convertibilidad el tipo de cambio alentó la llegada de inversiones del exterior, proceso que gatilló una fuerte alza en el stock de bienes de capital, pero principalmente en el nivel tecnológico. Ello conjugado con una retracción de la demanda de mano de obra catapultó la productividad a niveles nunca vistos anteriormente. Durante esa década, los precios relativos favorecían la incorporación de capital en detrimento del empleo.

En la actualidad ocurre exactamente lo contrario que en los noventa: precios relativos a favor de la mano de obra por sobre el capital. Por ello el riesgo que observaron los economistas es caer en una situación similar a la de los ochenta, cuando la productividad se estancó en sus mínimos históricos amparada en un exceso de mano de obra sin un parque de bienes de capital que permita utilizarla de manera eficiente.



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