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La política, en clave de series de TV

House of Cards, Homeland o Game of Thrones recrean el mundo del poder. Un repaso sobre cómo la ficción y realidad van de la mano. La serie preferida de Mauricio Macri.

La política, en clave de series de TV

Decía Nicolás Maquiavelo que, para ser un buen gobernante, había que dominar la virtú; algo muy diferente de la virtud. Según el escritor italiano, la virtú es un conjunto de cualidades que permiten al mandatario superar los problemas del presente sin perder la perspectiva de lo que pueda ocurrir en el futuro. Por otra parte, una persona virtuosa es honesta, valiente y leal, pero una con virtú puede presentar dichas cualidades en la medida de sus propósitos. Los consejos del autor de El Príncipe siguen más vigentes que nunca y son utilizados no solo por los políticos 'reales’, sino, también, por decenas de personajes de series de TV. Ambos mundos parecen estar destinados a entenderse y sus protagonistas no hacen más que sacarlo a relucir.

Varys, uno de los personajes más relevantes de Game of Thrones, lucha por el regreso del líder ideal, aquel destinado a gobernar un reino en paz. Sus reflexiones en torno a la política y al poder no dejan indiferente a nadie, tanto a personajes como a lectores y espectadores de los libros y la serie: "El poder reside donde los hombres creen que reside. Es un truco. Una sombra en la pared. Y un hombre muy pequeño puede proyectar una sombra muy larga". Pero Game of Thrones no fue la única ni la primera en situar en primera línea las tramas políticas en las ficciones televisivas, aunque, eso sí, estas estuvieran aletargadas durante muchos años.

Desde la emisión del último capítulo de The West Wing, en 2006, la política no había sido tan relevante en el panorama televisivo propuesto por productores de los Estados Unidos. ¿Ahora? No hace falta buscar mucho para que títulos como la renombrada House of Cards, Homeland o The Good Wife salten a la palestra de lo más recomendado por críticos y expertos. El abanico de opciones es amplio y para todos los gustos. ¿Recreación de la política medieval? Game of Thones. ¿Mundos paralelos como metáfora de la sociedad? House of Cards ¿Acercamiento a la actualidad política norteamericana? Homeland.

¿Realidad o ficción?

Lo cierto es que la realidad política atraviesa los límites de la ficción, muchas veces, confundiendo cuál es cuál. La última temporada de Homeland, la serie favorita del expresidente de los Estados Unidos Barack Obama, es una de ellas. Una producción que, por su trasfondo, mira muy de cerca lo que ocurre a su alrededor. El estreno de la sexta temporada el pasado enero situaba el foco de acción en Nueva York, durante el período que transcurría entre la elección del nuevo presidente y su nombramiento. En la versión de los Estados Unidos que se representa en Homeland, una mujer se convertía en presidenta, cuando en la realidad lo hacía Donald Trump. Incluso, el tema de las elecciones presidenciales de 2016 será el epicentro de la séptima temporada de American Horror Story, una antología de historias de terror, del showrunner Ryan Murphy.

De Dinamarca a la Casa Rosada

Por otro lado, el presidente Mauricio Macri confesó hace unos meses en medios nacionales su predilección hacia Borgen, la serie danesa que tanto ha alabado la prensa especializada, que narra la vida política de Birhitte Nyborg, la primera mujer en ser nombrada Primer Ministro de Dinamarca. El gobernante destacaba la serie de Brian Pryce por encima de House of Cards, un producto que no solo trata el tema de la política, sino que, también, dedica un importante espacio para criticar a la prensa sensacionalista y la obsesión desmedida por el trabajo.

De hecho, la relación entre Macri y la ficción protagonizada por Kevin Spacey no termina con su rechazo. ¿Acaso nadie recuerda la presencia de Frank Underwood en las redes sociales con constantes llamadas de atención a la audiencia mediante una curiosa campaña de apoyo en Internet? Justo en la promoción de la cuarta temporada e inmediatamente después del discurso del Presidente en la apertura de sesiones del Congreso de 2016, la cuenta oficial de Twitter del personaje ficticio le envió un mensaje de agradecimiento.

Las series parecen gustar a los políticos. Incluso Pablo Iglesias, secretario General de Podemos en España, ha coordinado un libro sobre el tema: Ganar o morir: lecciones políticas en Juego de Tronos. En el mismo, diferentes politólogos y académicos reflexionan sobre la legitimidad del poder, dónde y cómo se gana. El intercambio de roles o las semejanzas que pueden encontrarse entre la ficción y la democracia española también ocupan un lugar importante en la publicación, todas ellas al son de El Príncipe, de Maquiavelo.

Nada tiene que ver ser buena persona con ser buen gobernante. Una reflexión cruzada con los conceptos de la virtú y la virtud maquiavélicas, ignorados seguramente por Ned Stark, pero no por Peter Baelysh, Tyrion Lannister o Varys en Game of Thrones. Los que hayan visto la serie o leído los libros pueden dar cuenta de eso.

La primera

Desde 1999 a 2006, se emitió The West Wing, una serie norteamericana ambientada durante la administración ficticia de Josiah Bartlet. La serie fue producida por Warner Bros y emitida en el canal NBC, muy bien valorada tanto por el público como por los críticos. En su andar de siete temporadas la ficción política de Aaron Sorkin ganó tres Globos de Oro y 26 premios Emmy.

Ignacio Pillonetto

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