APRUEBAN UNIR LAS FILIALES HOLANDESA Y BRIT NICA DEL GRUPO

La petrolera Royal Dutch Shell pone fin a un siglo de historia

La empresa angloholandesa decidió fusionarse para participar en la próxima ronda de consolidación del sector y mejorar el funcionamiento y el diálogo interno

Los accionistas de Royal Dutch/Shell pusieron fin a casi cien años de historia corporativa después de votar por abrumadora mayoría a favor de la unión de las filiales holandesa y británica del grupo. Los ejecutivos más veteranos afirmaron que la “trascendental decisión de acabar con la doble estructura de la empresa les permitirá participar en la próxima ronda de consolidación de la industria petrolera.

Se cree que la empresa podría estar dispuesta a plantearse adquisiciones por un valor no superior a u$s 9.000 millones, a pesar de la preocupación de que las operaciones son caras, ahora que el precio del barril ha llegado a los 60 dólares. Los inversores habían responsabilizado a la anterior estructura por el escándalo en el que la empresa se vio envuelta el año pasado y la obligó a recortar en un tercio sus reservas probadas de petróleo y gas.

La crisis provocó, además, la destitución de tres de sus ejecutivos más veteranos y u$s 150 millones en multas.

Durante las votaciones preliminares, el 97,4% de los accionistas de Royal Dutch se mostró a favor de la fusión. Por su parte, el 99,75% de sus homólogos británicos, Shell Transport & Trading, apoyaron la fusión de ambas filiales.

Tras la fusión, que se hará pública oficialmente el próximo 20 de julio, la empresa pasará a llamarse Royal Dutch Shell plc.

El primer CEO del grupo combinado, Jeroen van der Veer, aseguró que “el hecho de que los dos países hayan emitido un voto que alcanza o incluso supera el 90% se puede considerar histórico. De esta situación saldremos todos beneficiados .

Por su parte, Peter Voser, director financiero, afirmó que la nueva estructura “facilitará el diálogo fluido entre los accionistas .

Últimamente se había acusado a la anterior estructura, formada por dos consejos de administración, de falta de responsabilidad, sobre todo entre la dirección de Shell, y de la actitud distante por parte de sus inversores. La actual empresa, Royal Dutch Shell, es propiedad de Royal Dutch en un 60% y de Shell Transport en un 40%.

Las participaciones accionarias se mantendrán como hasta ahora, por lo que los accionistas de Royal Dutch recibirán acciones A y los de Shell Transport acciones B para mantener las ventajas fiscales de Gran Bretaña.