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"La percepción de corrupción afecta las decisiones de inversión extranjera"

Un estudio privado revela que casi tres de cada 10 empresarios no invertiría en la Argentina ni en América latina por la percepción de malversación de fondos. La situación es peor que en África o Europa del Este. El caso de Brasil y las oportunidades tras el recambio de Gobierno.

Casos como los bolsos de dinero de José López o la caja fuerte con forma de dragón de un exfuncionario de Daniel Scioli se repiten en las portadas de los diarios argentinos y generan ironía en las redes sociales. Pero, en cualquier otra parte del mundo, estos eventos se traducen en ceños fruncidos, y pulgares hacia abajo entre los hombres y las mujeres de negocios. Y no es una mera sensación: un estudio de la consultora de riesgo Kroll, por el que se encuestó a 800 ejecutivos de primera línea, asevera que, en 2015, casi tres de cada 10 de ellos no estaba dispuesto a invertir en el país por el contexto de corrupción existente.
"Es un dato escalofriante. A la hora de preguntar a los encuestados en qué porcentaje veían disuadido su interés de hacer negocio con determinadas regiones, América latina quedó a la cabeza de la región ‘de la que más se alejarían’, por encima de Europa Oriental y África", explica María Laura Matta, directora de Nuevos Negocios de Kroll en el país. En concreto, la cifra de la Argentina es incluso más alta que el promedio regional (27%), y hasta está por encima de las opiniones respecto de África y Europa del Este.
Para la ejecutiva, la comunidad inversora, tanto local como internacional especialmente, "tiene la mirada puesta sobre la capacidad real que tienen los gobiernos como el argentino de tomar las riendas de la lucha contra la corrupción". En este sentido, recomienda detenerse en el último informe de la organización Transparency Internacional, de julio pasado, según el cual un 75% de las empresas analizadas en países emergentes obtuvieron una puntuación de menos de cinco sobre 10 en las evaluaciones de transparencia. La gran mayoría, apunta Matta, no consiguió resultados aceptables, y esto genera un entorno propicio para la corrupción en su actividad y donde operan.
En diálogo con Gobierno & Intendencias, Juan Cruz Amirante, director en la Argentina de la consultora con sede en Nueva York, brinda más detalles sobre el estudio, reconoce que la corrupción golpea con fuerza las decisiones de inversión y menciona el caso de Brasil, cuya economía y moneda comenzó a recuperarse después de los escándalos de corrupción que llevaron a funcionarios y empresarios a juicio y, en algunos casos, a prisión.

- ¿En qué medida afecta la percepción de corrupción a las decisiones de inversión en un país?
Definitivamente la percepción de la corrupción afecta las decisiones de inversión extranjeras. En la última edición del Reporte Global de Fraude que Kroll realiza cada año a nivel mundial, publicado el año pasado y del que participan casi 800 ejecutivos de compañías con volúmenes anuales de facturación superiores a los u$s 500 millones, las cifras muestran que un 27% de los empresarios entrevistados se encuentran disuadidos de celebrar negocios en América latina, mayormente por los altos niveles de percepción de la corrupción, y los bajos estándares culturales en materia de ética y cumplimiento.

- ¿Cómo está la Argentina en este campo?
Como región, el escenario nos ubicó inclusive por encima de África (22%), y la región Europea de Centro y Este, donde 14% se ve desalentado a invertir debido a la problemática. En la Argentina, la realidad de 2015 no fue muy distinta a la del resto de la región, con índices cercanos al 30%. Si bien aún no contamos con los resultados de la encuesta correspondiente a este año, estamos percibiendo paulatinamente mayor interés en realizar inversiones en el país por parte de capitales extranjeros.

- ¿Qué punto a favor y qué punto en contra tiene el país respecto de sus pares del mundo y la región?
Claramente, el punto a favor más destacable de nuestro país en 2016 respecto de sus pares de la región ha sido el cambio en el plano político. Y respecto a los puntos en contra, están mayormente vinculados a la competitividad respecto del tipo de cambio y aspectos logísticos.

- ¿En qué se basa la percepción negativa? ¿Es solo una "sensación" o hay hechos concretos que la dispara?
La percepción negativa se encuentra fundada en un mix entre sensación y desconocimiento del país por parte de los inversores extranjeros, y los hechos concretos de corrupción que se ven en la tapa de todos los diarios locales muy frecuentemente, muchas veces con repercusión a nivel internacional.

- ¿Cuáles son los mejores ejemplos en la materia?
El mejor ejemplo de la región en la materia durante 2016 ha sido Brasil. Su lucha contra la corrupción le ha generado índices de percepción muy positivos frente a los inversores extranjeros. Este aspecto se refleja claramente en el fortalecimiento de su tipo de cambio; en lo que lleva del año, su apreciación supera el 20%.

- ¿Qué podría hacer el país para mejorar su situación?
Para mejorar la situación de la Argentina, consideramos que ese debe ser el horizonte a seguir, buscando mejorar los aspectos legales que permitan combatir la corrupción tanto en los ámbitos públicos así como también en los privados.

Sobre esta última pregunta, Matta reflexiona: "Operar en un marco de transparencia es la clave que está por delante de los retornos esperados. Y, en este sentido, la Argentina tiene un inmenso trabajo para hacer, tanto desde el sector público como del privado. Es que no es la inversión vista como una oportunidad aislada, sino el contexto en el que esta se da". Por eso, explica que uno de los más grandes desafíos "es el marco regulatorio, que debe acompañar al cambio del paradigma económico".
No solo es un problema global, añade, ya que los escándalos internacionales, vinculados a hechos de corrupción y soborno, dejaron como corolario normativas de cumplimiento que son cada vez más exigentes. "La comunidad internacional se sofisticó enormemente en materia de cumplimiento y, a la vez, la búsqueda de transparencia es también más intensa en la comunidad de negocios. Por eso, los países que quieran operar en ese mercado deberán estar a la altura de las reglas del juego si quieren jugar", finaliza.

Pedro Ylarri

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