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La industria del libro, en clave digital

La Feria del Libro comenzó ayer en un contexto de fuerte transformación de los hábitos de consumo culturales. Sin embargo, aunque el mítico libro electrónico de Amazon, Kindle, cumple una década, el papel sigue predominando.

El escritor inglés Neil Gaiman ideó una representación alegórica del destino cuya figura se centraba en la de un hombre encapuchado, encadenado a un voluminoso libro que contenía los azares y desventuras de todos los mortales. Si el este autor de historietas tuviera que proponer dicha representación en el siglo XXI, quizá el destino estaría atado a una tablet digital o a un diminuto e-book, en lugar de cargar con un pesado tomo de incontables páginas. Los metadatos no pesan, al menos físicamente, y eso supone un plus al decidir si adquirir un libro en formato electrónico o no.

Cuando, en 2008, el portal de estadísticas estadounidense Statista anunció que en 2017 las ventas de libros electrónicos sobrepasarían a las de libros en papel, muchos expertos auguraron el fin de una era. Hoy, esos pronósticos parecen haber cambiado, quizás demasiado ambiciosos en su momento, pero así lo eran en 2007, tras el lanzamiento del primer Kindle de Amazon.

Los gustos, intereses y valores asociados a los libros dependen de muchos factores, incluidos los de producción. Los últimos informes de la Cámara Argentina del Libro (CAL) así lo reflejan, arrojando cifras que acreditan un estancamiento en la salida al mercado del libro digital, frente al interés plausible de los lectores por esta opción. El 47,5% prefiere leer los textos a través de una pantalla; de ellos, el 36% aún emplea la computadora, mientras que el 52,5% se decanta por el tradicional papel. Así lo revela la cuarta encuesta sobre perfil de los asistentes a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires del año pasado. Una muestra realizada a más de 2.268 asistentes mayores de 16 años.

La encuesta no es la única, pero sí muy significativa dada su relevancia y longeva trayectoria -la primera fue celebrada en 1974. Pero el panorama que plantea la CAL es muy diferente. Una realidad que recogen año tras año en informes y datos estadísticos, al tiempo que las rutinas y los hábitos de consumo cambian a favor de las nuevas tecnologías, aunque no lo hagan con excesiva premura.

Uno de los últimos informes publicados por la CAL corresponde al primer semestre de 2016, en que se detalla que solo el 15% de las 15.787 novedades editadas en la Argentina fueron las que salieron al mercado en formato electrónico. El mismo informe, pero de 2015, ya destacaba algo parecido con cifras que apenas variaron: de las 28.966 novedades, el 17% provenían del sector digital.

Por otra parte, El Libro Blanco, editado por la Cámara Argentina de Publicaciones, refleja la actualidad de la industria editorial del país. La entidad destaca un "estancamiento" en los últimos cinco años, en el que se vendieron libros por $ 8.000 millones, cifra que hay que mirar con lupa, ya que, como dicen en El Libro Blanco, si a ese número se le resta el "efecto inflacionario" rondaría los $ 2.000 millones, datos similares a los registrados hace un lustro.

Los temores de siempre

Muchos editores y jefes de redacción temblaban cuando oían la palabra digitalización, enemigo número uno de los medios tradicionales. Pero, transcurrido un tiempo, todos han sabido convivir, sin obviar que los medios digitales se han establecido como los encargados de marcar el camino de la industria. Una convivencia forzosa entre los veteranos y los recién nacidos en un mundo cambiante, pero lleno de oportunidades.

El reto de las compañías es saber ajustar las necesidades y tendencias de consumo frente a los cambios que supone el mercado digital. En cuanto a la producción de este tipo de formato, y según el registro del ISBN que enseña El Libro Blanco, en 2016 solo fueron editados digitalmente 5.006 títulos, 17% del total. De estos, 1.732 son de editoriales comerciales.

La Argentina, con China, Brasil, Rusia, India, México, Sudáfrica, Turquía e Indonesia, integra el grupo de países con mayor potencial de desarrollo de la industria de medios y entretenimiento hacia 2018. Ese año, en conjunto, significarán un 21,7% de los ingresos de un mercado que incluye Televisión, Publicidad en Televisión, Publicidad en Internet, Música, Radio, Videojuegos, Cine, Revistas, Prensa, Publicidad Exterior y Libro.

Los datos provienen del informe Perspectivas del Sector de Entretenimiento y Medios 2014-2018 elaborado por PwC, que analiza la situación actual de los 13 principales segmentos de la industria en 54 países y realiza proyecciones para el período 2014-2018. Sin embargo, estas cifras globales no son tan positivas si aislamos únicamente los ingresos de las editoriales de libros en la Argentina, que registraron un aumento entre 2009 y 2013, de u$s 428 millones a u$s 641 millones, pero que se prevé que el sector tenga una baja expansión en los próximos cinco años.

La pelea del libro digital

Conforme al análisis de las búsquedas efectuadas en Tiendeo, el portal de catálogos y ofertas online, durante el primer trimestre de 2016, se estima que la intención de compra hacia el libro electrónico crecerá en torno al 11%.

La digitalización juega y jugará un papel fundamental para el devenir de la industria, constatando que los diferentes ritmos y velocidades entre formatos y usuarios han de corresponderse e ir de la mano. El fin parece claro cuando se trata de monetizar a una red de consumidores cada vez más plurales y exigentes, que demandan contenidos personalizados y facilidades de acceso para leer cuándo y cómo quieran.

Si el destino de Gaiman se ha adaptado a 2017, seguramente aquella figura desgarbada, escondida bajo un manto, continúe encadenada, pero ahora lo haga a una tablet donde revisar el futuro de los hombres. Quizá entonces, el destino pueda navegar por Internet y leer en tinta electrónica, cuando no hace tanto caminaba esposado a un pesado libro que apenas le permitía caminar. Sin embargo, y a pesar de lo práctico que le pueda suponer, el destino aún mira de reojo al hercúleo y pesado libro, porque sabe que, aunque las páginas ya no pesen, nunca podrán oler como el papel.

Más ediciones

Según los datos recogidos en El libro en cifras, el boletín estadístico del libro en Iberoamérica, auspiciado por el Cerlalc (Centro Regional para el Fomento del libro en América latina y el Caribe) y la Unesco, el año pasado fueron registrados 197.587 títulos con ISBN en América latina, el segundo registro más alto desde el año 2000. Pese a ello, dicha cantidad supone una caída del 2,4% respecto al año anterior. Ahora bien, analizado por países, los porcentajes varían copiosamente y, por ejemplo, en la Argentina se observa un crecimiento del 3,4% frente a la caída del 3,8% que experimentara Brasil, aunque represente el 45,9% del total en América latina. Según el estudio, este es el ránking de producción de contenido digital: Cuba (55%), México (25,5%), Colombia (23,3%) y Brasil (22,4%).

Abre la feria

Ayer comenzó la Feria del Libro 2017 de Buenos Aires, uno de los eventos culturales más importantes del país, en La Rural, avenidas Santa Fe 4.201 y Sarmiento 2.704. La agenda, que se extenderá hasta el 15 de mayo, prevé más de 1.200 actividades y la concurrencia de más de un millón de personas. En esta edición, están confirmados unos 1.500 expositores de 40 países. Uno de los momentos cumbres será el sábado 29 de abril, cuando se realice la Noche de la Feria, con ingreso sin costo desde las 21 hs.

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