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La energía también se fermenta

El biogás podría sustituir la demanda energética en regiones enteras, pero su aplicación a la industria todavía es incipiente. Casos de éxito y números para considerar la inversión.

La energía también se fermenta

Los fisiócratas tenían razón: la riqueza se esconde en la tierra. Sin ánimo de volver al siglo XVIII, los empresarios y científicos coinciden en señalar que el déficit energético que hoy padece la Argentina podría saldarse con gas y energía eléctrica producida a partir de los residuos que deja el agro.

La cría intensiva de ganado y la producción de granos y oleaginosas dan las mejores condiciones para generar biogás. El proceso de producción a través de biodigestores cuenta con la madurez suficiente como para cubrir la demanda de regiones enteras que hoy están desconectadas del torrente energético nacional. Lo que falta -y no es novedad- es la inversión en la tecnología necesaria.

Según un estudio de la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana (AHK), los primeros biodigestores se instalaron en 1993 en entornos rurales. Allí comenzó la experimentación a partir de piscinas cubiertas y selladas donde se introducían los purines -estiércoles- y otros residuos orgánicos para lograr, a través de la fermentación, gas metano. Para 2007, había cerca de 20 plantas de biogás en instalaciones comunales y escuelas de Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y San Juan, pero las grandes inversiones para sistemas de explotación comercial no comenzaron sino en 2009. En 2012, además de pequeñas plantas para fines educativos, el país contaba con proyectos para el suministro descentralizado de gas o bien para la transformación en energía eléctrica.

No obstante, el biogás es muy incipiente en el entramado fabril. El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) detectó en un relevamiento 105 plantas de biogás distribuidas en 16 provincias. Más de la mitad de las instalaciones pertenecen al sector privado; sin embargo, el 85% está dedicada al tratamiento de efluentes, sin producción de energía.

Tecnología llevada a la práctica

La instalación de biodigestores en predios fabriles ha tenido un enfoque energético en otras partes del mundo. En la Argentina, los primeros pasos en ese sendero los han dado los feedlots, que rescatan las excretas para el tratamiento ambiental y la generación de energía.

En San Luis, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) invirtió en una planta modelo que procesa efluentes de cerdos y forraje de maíz. El predio de Yanquetruz produce más de 14.000 m3 de biogás por día y puede generar más de 1,5 MW de potencia firme por hora. Además, el calor residual de los motores se utiliza para la calefacción del criadero.

En la industria avícola también hay pioneros. La empresa Las Camelias instaló, en su planta de San José, Entre Ríos, una laguna cubierta de 14.000 m3 de capacidad, donde recupera desde hace seis años los efluentes del procesamiento de pollos. Generan cerca de 3.000 m3 por día, que se utiliza para la producción. Elbio Woeffray, gerente de la Oficina Técnica de Las Camelias, precisa que redujeron 10% el consumo de gas natural y ahorran cada año hasta u$s 130.000. "De por sí, estamos evitando las emisiones a la atmósfera y parte de la faena se autoabastece con esta energía", cuenta Woeffray. La compañía evalúa agregar sorgo y maíz para elevar la potencia energética y abastecer totalmente a la planta con los desechos de las aves.

Para Horacio Pinasco, presidente de Tecnored Consultores, el mercado argentino podría llegar a producir la cantidad de metros cúbicos suficientes para reemplazar el 100% de la importación de gas. A su entender, una planta de biogás, que incluya en sus inversiones lo necesario para generar energía eléctrica y a su vez los sistemas de control y conexión para inyectar a la red, requiere una inversión del orden de los u$s 5 millones por MW instalado. "En la Argentina -agrega-, se pueden hacer hasta mil plantas de biogás para aprovechar recursos biomásicos de distintas índoles". Esto generaría mano de obra y desarrollo local.
Ezequiel M. Chabay

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