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La diferencia argentina

Al contrario de lo que ocurre con el resto del Super Rugby, Jaguares es financiado pura y exclusivamente por una entidad como la UAR. Cómo se arman los contratos locales en comparación con lo que sucede en Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica. El rol del sponsoreo y el mecenazgo.

La adaptación a una nueva competencia como no solo requiere una exigencia física por parte de los jugadores, sino que también se debe tener en cuenta la estructura invisible que se monta detrás de este fenómeno. En el caso local, la Unión Argentina de Rugby, en su condición de entidad madre, decidió hacerse cargo de la financiación completa del equipo, una particularidad que no ocurre en ninguno de los otros países que participan en el certamen. "La UAR es un solo contratante, se encarga exclusivamente de la financiación de todo, no tenemos socios en la explotación de Jaguares", explica Carlos Araujo, el Presidente de la Unión Argentina en diálogo con Rugby&Biz. La autoridad máxima de la UAR describe los detalles que presenta esta modalidad de contratación que se lleva adelante en nuestro país: "Nosotros tenemos contemplado que cada jugador que juega en Jaguares tiene un contrato anual, salvo los viaticados que están transitoriamente. O sea, que aunque juegue quince fechas o medio año, está contratado todo el año. Y, después, por jugar en Los Pumas, se le paga un adicional o un premio por partido. Es decir que el jugador está profesionalizado, y a su vez, si está en la lista de los 23, tiene un dinero adicional por jugar para Los Pumas. Nosotros tenemos una sola franquicia. Por ahora, la UAR es la que contrata todo".

Varios modelos

En Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica, en cambio, el procedimiento tiene como protagonista a los contratos "duales": "Las franquicias en otros países están mezcladas con las sociedades civiles, amateurs y la sociedad comercial. Entonces una franquicia normal, en cualquiera de los países que estamos hablando, el 51% es rugby amateur y el 49% es un sponsor privado, o un mecenas. Son todas sociedades independientes que tienen a su equipo", sostuvo Araujo.
En el caso particular de Australia, la franquicia se compromete a pagarle al jugador los doce meses del año, y con la Australian Rugby Union firma para jugar en los Wallabies de manera simultánea. Pero ese país tiene cinco franquicias, y no una como ocurre en Argentina hasta el momento. Sudáfrica -al igual que Nueva Zelanda- también presenta las mismas condiciones: Una vez que el jugador terminó de desempeñarse en el Super Rugby puede ser convocado para integrar el Seleccionado Nacional, y en caso no serlo, tendrá la posibilidad de disputar la Currie Cup, que es un torneo de segunda línea a nivel provincial, pero igualmente la franquicia lo contrató todo el año. En Japón, la forma de adquirir deportistas es más compleja, porque los jugadores pertenecen a diferentes empresas, y éstas los prestan transitoriamente para que jueguen en el equipo. "Por eso, hubo problemas para armar la franquicia japonesa, porque los jugadores pertenecían a distintas fábricas, como es el caso de Mitsubishi, entonces debieron realizar un mix por el momento", explicó Araujo. Teniendo en cuentas todas estas aristas que atraviesan a cada franquicia, se puede visualizar que cada país tomó una modalidad acorde a su situación. Hasta el momento, todo indicaría que esta manera de contratación no sufrirá cambios en el futuro inmediato, pero no se descarta que pueda llegar a modificarse más adelante.

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