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La cuenta pendiente del biogás

El país cuenta con condiciones propicias para aprovechar esta fuente de energía que se usa en gran parte de Europa. El activo: el peso de la ganadería.

A través del Plan RenovAr, el Ministerio de Energía lanzó la licitación de 1.000 megavatios (MW) en proyectos de energía renovable. El segmento asignado al biogás, sin embargo, fue sólo de de 15 MW, frente al cupo que recibió la energía solar y la eólica (600 y 300 MW respectivamente). Esta fuente de energía renovable es aprovechada por varios países de Europa. Sin embargo, aún no despegó en el país.
Cabe recordar que el biogás es un combustible generado a partir de la fermentación anaeróbica de materia orgánica, también conocida como biomasa. Esta fuente de energía, cuenta el ingeniero agrónomo Jorge Hilbert, se compone principalmente de dos gases, el metano y el dióxido de carbono, además de otros gases en menores proporciones. "El metano le da la propiedad de combustible, mientras que el dióxido de carbono, según su porcentaje oscile entre el 20 y el 40%, le baja el poder calorífico", detalla el consultor internacional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), especializado en bioenergía.
El biogás puede ser natural, si se produce en los pantanos y en zonas donde se forman estratos anaeróbicos, de modo que las bacterias que allí crecen descomponen la materia orgánica.
También existe el biogás producido en biodigestores, compartimentos en donde !se desarrollan diferentes tipo de bacterias que degradan la materia orgánica en ausencia de oxígeno y liberan los gases mencionados", añade el ingeniero.

Desarrollo en la Argentina

La Argentina tiene un desarrollo incipiente en la materia, con unas 100 plantas todo el país, según el último relevamiento del INTA realizado hace tres meses. Una veintena son digestores agroindustriales, ubicados en grandes plantas de transformación de productos agrícolas, en algunos frigoríficos de aves y de ganado, y en industrias ligadas al sector lácteo. Varias provincias han comenzado a producir biogás de esta manera, como Tucumán, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y San Luis.
"No hay una provincia en especial que conlleve una ventaja especial para producir biogás", aclara Hilbert.
También hay digestores grandes de origen agropecuario, "similares a los que se usan en Alemania, que utilizan un cultivo energético como es el maíz, haciendo silos de maíz", detalla el consultor.
La Argentina tiene tres plantas de este último tipo, las cuales tienen una potencia de más de un megavatio de generación eléctrica. Sin olvidar la existencia de pequeños digestores de biogás de distintas clases, también se pueden aprovechar los rellenos sanitarios con la construcción "de una red de captadores de metano que liberan el biogás al fermentarse la basura dentro de estos rellenos", explica Hilbert.
En el Complejo Ambiental Norte III, en la provincia de Buenos Aires, se pueden encontrar dos plantas de esta índole. Si este recurso ofrece más ventajas que la energía eólica o solar en cuanto a su impacto en la mano de obra o en el desarrollo local que produce, ¿por qué, entonces, no se alienta con más énfasis la producción de biogás?
"El principal problema de no tener un desarrollo mucho más grande de esta bioenergía se debe, fundamentalmente, a los precios que se pagan por la energía generada", razona el especialista. La razón por la que no se presentaron más proyectos para producir biogás a través de la licitación del Gobierno se debe al precio que el Ministerio de Energía, que siempre buscará el menor costo, paga por megavatio generado.
Habría que ver, entonces, "de qué forma se podría llegar a algún tipo de compensación para hacer este tipo de plantas más viables económicamente", reflexiona el experto del INTA.
Por otro lado, cabe recordar que éste es el primer llamado que realiza el Gobierno, que se ha comprometido en garantizar una política activa en cuanto a las energías renovables. La mayoría de estos recursos no necesitan subsidios porque ya son competitivas de por sí, tanto en mercados nacionales e internacionales. Se abre, por lo tanto, una oportunidad para el biogás.

Entender su importancia

La fundación Proteger, con sede en Santa Fe, ofrece cursos básicos intensivos sobre el biogás reconocidos por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO). Jorge Cappato, director general de la fundación, comenta que el interés del biogás en la Argentina comienza a ser un "fenómeno". "El biogás parte de recursos biobásicos que se desperdician habitualmente. Si hablamos del aprovechamiento urbano, hoy se gasta dinero en enterrar los desechos, mientras que tenemos ciudades como Brandemburgo en donde el 80 % de la energía es renovable", señala.
En los últimos cinco años, afirma el director de Proteger, se han generado en Alemania 130.000 nuevos empleos sólo vinculados a la tecnología del biogás. Existen redes de estaciones de biometano que sustituyen a las estaciones de servicio y abastecen decenas de miles de automóviles en todo el territorio. "Una de las primeras potencias industriales del mundo ha impulsado un camino inevitable, que es la liberación definitiva de los fósiles y de la energía nuclear", sostiene Cappato.
Para un empresario, el biogás puede representar la gallina de los huevos de oro, considera el especialista. La razón: esta energía "soluciona varios inconvenientes, y a un costo conveniente y fácil de amortizar".
"Un productor que críe de manera intensiva cerdos o vacas puede encontrarse con un problema a la hora de deshacerse del estiércol, dado que la legislación no permite depositar en cualquier lado los desechos, puesto que estos establecimientos suelen estar cerca de viviendas o de cursos de agua", sugiere Cappato.
En este caso, se pueden colocar los residuos en un biodigestor para producir biogás, "y esa energía, además, puede inyectarla en el criadero de cerdos en forma de calor o electricidad", resume. En Alemania las cooperativas de agricultores producen cereales de bajo costo y, luego, venden la energía alternativa producida con biogás al Estado, que la incorpora a la red nacional. "Si yo fuera empresario, haría una inversión a futuro, porque es como cuando uno compra un termotanque solar: se amortiza en poco tiempo", considera.
El conocimiento, de entrada, está al alcance para cualquier interesado. "El biodigestor trabaja con bacterias, y los ingenieros tienen harto conocimiento de lo que es la microbiología, de tal manera que las bacterias, en vez de producir alcohol o ácido, produzcan gas", argumenta el director de la fundación. Con el desarrollo que tiene por delante, la Argentina en materia bioenergética, "hay que motivar y convencer a la dirigencia empresarial y académica de potenciar este recurso", concluye Cappato, "con capacitación e información a los sectores productores del país".
Ana Delicado Palacios

15 MW

se asignó al biogás en el Plan RenovAr.

5.500 kilocalorías

de poder calorífico tiene 1 m3 de biogás. El gas natural tiene 9.000 kilocalorías por m3.

100

plantas de desarrollo de biogás hay en la Argentina. En Alemania, 9.000.

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