Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Juntas vecinales: la voz de los ciudadanos

Las asambleas generales se convirtieron en la puerta para escuchar a los vecinos. De qué se trata y qué beneficios aportan a las intendencias. Los casos de Rosario y Río Cuarto.

Juntas vecinales: la voz de los ciudadanos

Crear, ensamblar y materializar ideas. Las juntas vecinales, expresadas en los consejos barriales o asambleas populares, se convierten no solo en la puerta para la realización de proyectos sino más bien en el puente directo hacia las intendencias que expresan su apoyo mediante la participación activa. Según un estudio del investigador del Conicet Matias Triguboff los inicios de las Asambleas Populares tuvieron lugar "luego de las jornadas de manifestación popular del 19 y 20 de diciembre de 2001, donde los vecinos de diferentes barrios comenzaron a reunirse con regularidad y a funcionar bajo la denominación de asambleas en la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y otras ciudades del país". Con el paso del tiempo, se expandieron a lo largo y ancho del país siendo un punto de encuentro vital para los vecinos, instituciones, organismos y, sobre todo, los municipios que hacen enfoque en los encuentros para indagar, a flor de piel, las problemáticas de sus vecinos.
"Los concejos barriales se plantean como un espacio de diálogo permanente entre vecinos, escuelas, centros de jubilados, distintas instituciones que trabajan en los barrios y el Estado Municipal. Son lugares de debate, planificación participativa y toma de decisiones en forma colectiva que se establecen para mejorar cada territorio con acciones urbanas y sociales concretas y rápidamente tangibles, construyendo mayor cercanía y transparencia de la gestión", explica en su entrevista con El Cronista Mónica Fein, intendenta de la ciudad de Rosario. Según explica, "está organizada en seis distritos, a su vez cada distrito está compuesto por distintos barrios, y en cada uno de ellos funciona un concejo barrial".

La puesta a punto

Los diversos distritos se ponen al pie del cañón para escuchar, proponer y finalmente concretar las ideas nacientes. Por ejemplo, en el marco del Programa Presupuesto Participativo, donde el ciudadano puede incidir o tomar decisiones referentes a los presupuestos públicos, tanto a nivel estatal como a nivel autonómico o local, Rio Cuarto contribuye con la formación de los encuentros.
"Las asambleas barriales constituyen la etapa del Programa vinculada a la Elaboración del Propuestas para incorporarlas al Presupuesto Participativo. Se definen como la posibilidad de generar un cara a cara entre vecinos y funcionarios municipales, con el fin de enriquecer las ideas de las propuestas y para otorgar elementos que permitieran su viabilidad", cuenta en conversación con El Cronista Guillermo de Rivas, Secretario de Gobierno Abierto y Modernización, de dicha intendencia. Por otra parte, agrega que "enmarcada en la etapa de elaboración de propuestas del Presupuesto Participativo" se realizaron cinco asambleas, "una por cada punto cardinal, lo cual permite una división representativa del territorio en los barrios: Banda Norte, Alberdi, Centro, Oeste y Sur".
Por su parte, en Rosario, son 37 los consejos barriales "que vienen funcionando desde el mes de mayo en bibliotecas, escuelas, clubes, vecinales, centros de convivencia y que vienen funcionando desde el mes de mayo en bibliotecas, escuelas, clubes, vecinales, centros de convivencia", según explica Fein que, además, aclara que otorga "mayores posibilidades de encuentro a los vecinos entre sí y facilita la formulación de inquietudes y proyectos comunes, promoviendo un mejor y mayor acercamiento a los equipos de trabajo de la municipalidad". Por otro lado, entre las temáticas, señala que "son variados y las prioridades van mutando según el barrio" y que incluso las soluciones a problemáticas similares "van cambiando según el lugar".
Una vez realizados los consejos, cabe preguntar cómo prosiguen los reclamos. Sobre el tema, Rivas explica que lo primero que se debe realizar es "ingresar los reclamos al circuito de gestión municipal", lo que conlleva a "incorporar la visión del vecino en la definición de las necesidades y prioridades del sector, que no pueden estar siendo incluidas en la programación general de obras y acciones de las distintas áreas". Por su parte, como cierre, Fein agrega que para el Estado "es tan importante escuchar cómo trabajar juntos y entendemos que la participación ciudadana es vital en ambos aspectos. Porque un vecino que reclama y no se involucra en la solución, no es lo mismo que aquel que si lo hace".

Más notas de tu interés

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar