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Hacia una industria eólica propia

Son de los pocos hacedores de aerogeneradores made in Argentina. Aspiran a diseñar equipos con ingeniería independiente y competir de igual a igual con firmas multinacionales. El desafío y el potencial.

Hacia una industria eólica propia

Oír o leer sobre la "industria eólica nacional" suena raro. El concepto no tiene, al momento, un correlato en la realidad. No en la Argentina. Pero eso puede cambiar si un grupo de empresarios e ingenieros patagónicos consolida lo que hasta ahora logró con escasos recursos: fabricar aerogeneradores para los parques eólicos que funcionan y funcionarán en el sur del país.

Los protagonistas de este sueño con chances de realidad son aquellos que dan vida a NRG Patagonia. Esta firma con sede en Comodoro Rivadavia logró poner en funcionamiento molinos de viento creados con un 46% de componentes nacionales.

Hoy inyectan energía a la red desde el parque eólico El Tordillo, y aguardan por instalar más turbinas para el abastecimiento eléctrico de la cuenca del Golfo San Jorge y otras partes del país. Aseguran una inversión de hasta $ 20 millones en ingeniería y desarrollo hasta el año próximo, y mucho más si fijan nuevos contratos.
NRGP es una de las pocas firmas de capitales nacionales que produce aerogeneradores.

Nacida en 2006, la compañía es controlada por las familias Otamendi y Murugarren, dueñas de Otamendia y Cía, y de la familia Rodrigo, propietaria de Nuevo Cerro Dragón. Estas compañías emplean a unas 1.000 personas y proveen servicios al sector Oil & Gas en el sur de Chubut y el norte de Santa Cruz, además de instalaciones eléctricas y agrícolas. NRGP es un intento de diversificación dentro del negocio natural en el que esas firmas están.

Ismael Retuerto, director Técnico de la compañía, confía en que es posible desarrollar una industria nacional eólica con buena tecnología y, en consecuencia, crear fuentes de trabajo calificadas. "La energía eólica tiene un gran potencial, que nunca se desarrolló. Por eso, quisimos superar algunas limitaciones que se habían dado en aerogeneradores eólicos europeos traídos a la Patagonia.

Hablo de hace 15 años, cuando estos equipos sufrían inconvenientes por la alta densidad energética de los vientos locales, lo que provocaba falencias en las turbinas", explica. Como respuesta, se fabricó y montó un equipo de 1,5 megavatios, para vientos Clase 1 y con una altura del eje de palas a 70 metros.

A grandes rasgos, NRG identificó que los aerogeneradores importados resultaban sobreexigidos por no estar preparados para la constancia que presenta el viento en la Patagonia. Hasta ese momento, en Comodoro Rivadavia, una zona clasificada como de vientos clase 1, históricamente se venían instalando aerogeneradores de clase 2, más aptos para zonas de menor potencia.

"Nuestro primer desafío fue diseñar, con ingeniería independiente equipos para atender los vientos del sur. Hoy, tenemos equipos funcionando desde hace tres años, que otorgan energía al Sistema Argentino de Interconexión; y una gran expectativa de crecer", completa Retuerto.

Lo que dice se refiere a los molinos de viento instalados en el Parque El Tordillo, propiedad de Vientos de la Patagonia 1. Un parque habría de llegar a los 40 MW de potencia, pero por falta de recursos en la actualidad trabaja a la mitad de su potencial. Según los registros que presenta la empresa, el aerogenerador instalado hace tres años estuvo en funcionamiento el 95% del tiempo en marzo y alcanzó un factor de capacidad del 48,5%.

Al no tener más contratos que los sellados con Vientos de la Patagonia (sociedad de Enarsa y el gobierno del Chubut), hoy NRG está abocada al mantenimiento y el desarrollo de ingeniería de producto, mientras analiza las condiciones para competir en la provisión de energía eólica. "Tenemos un modelo más evolucionado para vientos menos intensos que los patagónicos. Estamos con tres firmas que se han preparado para competir como sociedades vehículo de estas licitaciones", revela Retuerto.

La ley del más fuerte

A través del Clúster Eólico Argentino, NRGP adhirió a una nota que exigía revisiones al prepliego difundido por Cammesa y destinado a sentar las bases para las licitaciones de energía renovable que saldrán en breve a la calle. Para la compañía, es necesario que el Ministerio de Energía y Minería dé mayor preeminencia a los componentes nacionales entre las variables sobre las que se define una subasta pública.

"En la polinómica de análisis, no vemos que se vaya a calificar con un mayor índice al proyecto con componentes nacionales. Lo que dice el pliego es que, ante igualdad de oferta, tiene prioridad el proyecto que apuesta a lo nacional. Pero llegar a una igualdad de oferta con empresas multinacionales es muy difícil. Queremos competir, aunque sea desde un pequeño lugar, para ir desde allí tomando un rol más protagónico", comenta Retuerto.

A su vez, la compañía exploró el sendero de la cooperación y ya recibe consejos de las áreas de Ingeniería mecánica e Ingeniería electrónica de la Universidad Nacional de la Patagonia (UNP). Además, el Ministerio de Ciencia y Tecnología les otorgó apoyo económico y financiero para desarrollar un nuevo aerogenerador a través del Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec), con cerca $ 24 millones comprometidos para un aerogenerador de velocidad variable con control de paso de pala. La otra parte de la inversión se hace con capitla propio.

La visión de la firma es clara. "Queremos transformarnos en un grupo que atienda integralmente la cuestión de la energía eólica, desde captar datos hasta operar, montar y mantener los parques", cuentan en Comodoro. "Yo tengo mucha confianza en que vamos a crecer y consolidar un proyecto industrial de largo plazo", concluye Retuerto.

Para tener en cuenta

- Año de fundación: 2006.
- Empleados: 20.
- Inversión en desarrollo y prototipos: u$s 8 millones.

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