Martes  04 de Marzo de 2008

Hacia la consolidación del open source

El software de código fuente abierto con sello argentino aspira a ser uno de los nuevos productos estrella de la industria local, si se aprovecha el momento, según advierten desde el sector

Todavía está en sus primeras etapas como mercado, pero el desarrollo del software open source -también llamado software libre- avanza con pasos firmes. De hecho, los ingresos correspondientes al sector crecerán un 26% entre 2006 y 2011, según datos de IDC. Así, mientras que en 2006 los ingresos de open source fueron de u$s 1.800 millones, en 2011 serían de u$s 5.800. Este tipo de software parece ser la solución en países con economías emergentes, como China o la India, donde el costo es un factor crítico en el desarrollo. Y es que, si bien el software libre no siempre es 100% gratis -una situación que genera intercambios de opiniones entre los de-sarrolladores-, los costos son menores que en los softwares cerrados que cobran licencias a cambio del uso.

Pero hay más: para 2010, el 80% de todo el software comercial incluirá tecnologías de código fuente abierto, según Gartner. As, la consultora estima que para esa fecha las tecnologías open source serán lo suficientemente estables, confiables y maduras como para generar oportunidades de negocios. Esta situación explicaría que, cada vez más, las grandes empresas como IBM, HP u Oracle estén apostando al software libre. En un anuncio reciente, también Microsoft anunció la apertura de algunos paquetes de sus programas. Algo impensable hasta hace pocos años.

En la Argentina, el mercado del open source no tiene un esquema único. Hay empresas que están presentes, como Red Hat, y que proveen este servicio a cambio del costo por mantenimiento y soporte. Otra oferta es la de los desarrolladores independientes que, desde su casa e incluso como complemento de otro trabajo, crean diferentes programas de código abierto, que se pueden bajar gratuitamente. Entre los usuarios destaca, asimismo, la administración pública, ya que numerosas dependencias utilizan software y sistemas operativos open source.

No obstante, “el mercado de software libre en la Argentina tiene una carencia", co-mo indica Federico Heinz. El presidente de la Fundación Vía Libre, aclara que "faltan grandes empresas que lo soporten y lo ofrezcan para proyectos de gran envergadura", refiriéndose a que las grandes empresas que sí lo desarrollan en otras partes del mundo, todavía son incipientes en la aplicación local. Además, Heinz ve una oportunidad de negocios, "cuando el cliente desea integrar la informática a su manera de operar la empresa, cuando necesita un sistema que sirva de verdadero soporte de gestión y operación".

Uno de los casos locales es Proyecto Ututo, liderado por Daniel Olivera, su director. La historia del sistema operativo Ututo se remonta al año 2000 cuando Diego Saravia, profesor de la Universidad de Salta, crea un Live CD con el sistema operativo que se ejecutaba para que pudieran usarlo los alumnos en su casa. Tres años más tarde, Olivera se sumó al proyecto, luego de un intento frustrado de desarrollar para el Gobierno nacional. "Diego me ofreció desarrollar el Ututo-E (por Escritorio) y acepté", recuerda Olivera. El 3 de abril de 2004 se liberó la primera versión que, según su creador, era "espantosa, difícil de instalar y con muchas desventajas".

La evolución

Sin embargo, a medida que el proyecto avanzaba, las cosas cambiaron. "Decidimos hacerlo exclusivamente con software libre y eso nos valió ser el primer sistema operativo del mundo reconocido por la Free Software Foundation (FSF). Los upgrades se sucedían, pero Olivera decidió que había que ir más allá. "Ya teníamos un sistema operativo y ese no podía ser el único objetivo. Debiamos ser más amplios", recuerda.

Proyecto Ututo nació como una sociedad civil que se autodefine como "un proyecto social y político de desarrollo e incorporación de tecnología". ¿Su objetivo? "Generar una ecología que pemita el desarrollo de proyectos, circunscribiéndose siempre a las premisas del software libre (ver recuadro)", explica Olivera. En la actualidad manejan unos 20 planes -16 propios- que incluyen la incorporación al proyecto OLPC (One Laptop per Child, por su nombre en inglés) o desarrollos de streaming de radio y TV. Trabajan de manera efectiva 15 personas, aunque hay más de 60 anotadas.

La versión principal del software usa un kernel (núcleo) Linux y, si bien no siguen el rastro exacto de quiénes lo utilizan, Olivera explica que "sabemos que lo usan ministerios, sectores militares del exterior. También Richard Stallman (el fundador de la FSF) lo utilizó".

El servicio es gratuito, tiene un foro con 3.000 personas inscriptas para el intercambio de dudas y sugerencias. "Si uno quisiera un soporte de empresas, tenemos compañías que se dedican a hacerlo", agrega el director de Ututo.

Para Olivera, "el software abierto es casi la única forma de desarrollar que tenemos en la Argentina". Según su visión, el open source es una cuestión social. Y explica: "Es un mercado raro, porque no tiene un proveedor único, lo que da una gran ventaja, porque si una empresa que provee sistemas de open source no cubre las necesidades de alguien, se puede ir hacia otro lado". Es que, cuando se manejan altos costos de licencia, la migración implica un gasto que pocas compañías pueden afrontar.

Según el desarrollador, "a la Argentina le falta entender socialmente que podemos ser productores". Y habla por experiencia propia: se conectó directamente con el MIT, recibió una OLPC y en 19 días le desarrolló un sistema operativo de código abierto. "Se lo mostré al Gobierno, pero quedó en la nada. No entendieron que ni siquiera me necesitaban a mí, porque yo publiqué el desarrollo del sistema operativo, incluido el kernel Linux que usamos". Sus próximos proyectos incluyen desde el avance de la futura televisión municipal de Andalucía hasta una versión de Ututo específica para robótica.

La visión empresaria

Pero el mundo del open source también tiene empresas que buscan que estos desarrollos sean comercialmente viables. Es el caso de Pixart, la compañía creada por Gabriel Ortiz luego de la crisis de 2000, cuando la empresa para la que él trabajaba, Corel, decidió irse del país. "Así empezamos a trabajar en Linux y lo introdujimos en el mercado en sistemas operativos, hasta llegar a Rxart, que es la evolución", explica Ortiz. La compañía fue avanzando y, según Ortiz, "hoy tenemos el 60% del mercado, 27 empleados y oficinas en Perú, Colombia, Estados Unidos y México". El año pasado vendieron más de 200.000 licencias y el mercado exterior avanza cada vez más. "Por ejemplo, lo que vendemos en Colombia es el 60% de lo que vendemos acá en al Argentina", asegura Ortiz.

El core de Pixart es el desarrollo. "Lo hacemos mucho a pedido de los clientes, como Intel, HP, Lenovo o IBM, que además nos homologó", dice Ortiz. Si bien trabajan con software libre, algunas aplicaciones están cerradas. "Pero la realidad es que yo no me puedo apropiar del derecho de los demás. Cuando hacés algo para Intel, ellos tienen la propiedad intelectual. Y si bien siempre se tuvo la idea de que Linux es gratis, no es tan así, porque para ver una página necesitás Flash, que es de Macromedia y no lo tiene abierto", responde Ortiz a las críticas de la comunidad open source.

El desarrollador asegura que "la libertad de Linux también es la de respetar el derecho a la libertad de los demás, pero no imponer reglas de juego sobre terceras compañías". El ejecutivo cree que al mercado open source argentino le falta, en primera medida, "entender lo que es el software abierto, para luego madurarlo".

Hoy, sus sistemas están presentes en lugares como la Municipalidad de Campana, el Consejo Deliberante de Córdoba, Vialidad Nacional y Fuerza Aérea. "Según el país, nuestra licencia cuesta entre u$s 5 y u$s 12, salvo en salud y educación donde es totalmente gratuito", cuenta Ortiz.

Por otro lado, la compañía considera que hay muchos beneficios en desarrollar en la Argentina. Al ser una de las 20 empresas elegidas por la Ley de Software, están exentos de varios impuestos.

"La Argentina tiene las mejores condiciones económicas, pero también a nivel de propiedad intelectual, por los ingenieros", dice Ortiz. Y dispara: "Nos falta un poco de criterio para entender el camino hacia donde vamos, porque un país que reconoce tener una industria de software no puede traer un proyecto como el de OLPC". Es que, para Ortiz, ese tipo de computadoras subestiman las capacidades locales. "¿Cómo podemos pensar en una computadora a cuerda", se pregunta. "En mi país veo mejor proyectos como Classmate -para quien está desarrollando el sistema operativo en conjunto con Educ.ar- o las laptops de bajo precio", añade. Para el futuro, se encuentra desarrollando un proyecto de dinero electrónico, firma digital, educación, música en línea y los primeros ensambles de computadoras con su software precargado desde China para América latina.

Desde su casa

Al ser un mercado tan amplio, en el software libre hay lugar para todos, incluyendo a los que desarrollan desde sus casas, más como hobby que con un objetivo comercial. Es el caso de Julio Tuozzo, que combina su trabajo en Cancillería con su pasatiempo de programar. Lanzó un software de gestión del help desk. "Está desarrollado en PHP, Linux, Apache y MySQL, alojado en SourceForge, la página con mayor cantidad de proyectos en el mundo", explica Tuozzo, quien agrega que "es gratuito y la licencia es GPL, típica de estos productos, con código abierto, ya que lo podés cargar, distribuir y modificar".

En junio de 2005, Tuozzo, decidió comenzar con el proyecto y la versión 1 salió un año después. "Desde 1996, que conozco el tema de open source, probé en mi trabajo algunas experiencias con Open Office y estuve muchos años a cargo del área de soportes de Cancillería. Por gusto personal, como hacía 10 años que no programaba, decidí hacerlo de nuevo", cuenta. Y agrega que "hay gente que en su tiempo libre hace teatro o baila tango, yo desarrollo software".

Los usuarios son tan variados que al mismo Tuozzo lo sorprende. "Cuando lo publiqué, la idea inicial que tenía era que lo usaran empresas que tuvieran un help desk, porque tiene una plantilla en la que configurás distintos rótulos". Pero cuando comenzaron a llegar las consultas, vio que no era así: su software lo estaban utilizando, por ejemplo, hospitales y colegios. "En la Argentina lo ha instalado el INTA, Cancillería, el Hospital Francés; afuera lo usan en un hospital de Chile, la Alcaldía de Bogotá, un spa en Rusia e, incluso un condominio de jubilados en La Florida", cuenta Tuozzo, quien agrega que, si bien esos son los datos que recibe cuando alguien descarga el software, al no haber licencia, el seguimiento es más complicado y no sabe exactamente quién lo está usando.

Si bien Tuozzo pensaba en un principio que lo iba a usar gente con conocimientos de software, pronto descubrió que no era así, por lo que armó un documento con las preguntas más frecuentes y, además, se mantiene en contacto con cualquier usuario que tenga consultas.

"Pensé en expandirlo, pero es algo que hago en mi tiempo libre y, por ahora, no le encuentro la vuelta como para que sea un producto comercialmente competitivo, porque incluso tendría que desarrollar unos módulos que faltan", se sincera Tuozzo. "Todas las experiencias que empezaron como open source y son comercialmente viables tienen que madurar varios años", agrega.

Sin embargo, las ideas para el futuro están, como customizar los campos y módulos para diferentes clientes, lanzar nuevas versiones y "en un futuro medio, lograr que sea un proyecto rentable", cierra.

Finalmente, el software libre aparece como una opción que cada vez se implementa más a nivel local. ¿Cuáles son sus principales ventajas? Según Heinz, "es una manera transparente de hacer negocios, respetando al cliente y evitando ponerlo en relación de dependencia del proveedor". Y cierra: "Además, permite participar en un mercado competitivo de distintos tipos de servicios, sin competidores que puedan establecer barreras de entrada arbitrarias".

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CUPÓN PBI EN PESOS0,00001,701,70
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GLOBAL 20170,00001.676,001.676,00
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TRIGO CHICAGO-2,6282207,6020213,2054
MAIZ CHICAGO-1,3699162,9856165,2493
SOJA ROSARIO0,0000339,5000339,5000
PETROLEO BRENT-1,106947,350047,8800
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