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Gamma: el foco en el cliente

La empresa argentina cuenta con más de 30 años y 27 líneas de productos, entre los que se incluyen grupos electrógenos.

Hace más de 60 años, Moni Schwartz, un inmigrante como muchos de los que llegaron al país sin más que su propia ropa y ganas de trabajar, fundó el Grupo Simpa. Hoy, sus hijos son los encargados de hacer crecer la compañía y desarrollar nuevos negocios para mantener el legado del padre.

Treinta años atrás, la firma necesitaba abastecerse de máquinas y herramientas para la provisión interna de una de las líneas de producción. El Directorio observó que el desarrollo era interesante en sí mismo y decidió generar una nueva marca. Así nació Gamma.

"Comenzamos a importar equipos para la reventa mayorista y con el tiempo se conformó una línea cada vez más completa", recuerda Sergio Pikholtz, director Comercial de Gamma Máquinas. Y destaca: "A la hora de llevar a cabo el nuevo negocio, en los ’90, hubo que pensar de donde sacar la plata para invertir y encontramos que la misma ganancia que nos generaba el Grupo Simpa nos servía para ir regenerando la inversión".

Si bien afirma que no hubo un máximo objetivo impuesto por ellos mismos, el portfolio de clientes siempre ha sido su máxima bandera. "Ninguno de nuestros socios comerciales aporta más del 3% del volumen total de la venta", dice.

Entre las 27 líneas de productos Gamma, se incluyen hidrolavadoras, grupos electrógenos, bombas de agua y compresores, entre otros. "Al principio, comenzamos importando equipos del exterior: Italia, los Estados Unidos, Taiwán y China", detalla. "Con el tiempo, se llevó adelante un trabajo que concluye en la contratación de fábricas en oriente que, en base a los propios desarrollos de ingeniería, producen los equipos que se traen al país, Brasil, Paraguay y Uruguay".

Desarrollar un negocio en una economía inestable es uno de los mayores desafíos. "Hace más de 25 años los niveles de rentabilidad fueron muy superiores a los actuales. Sin embargo, nuestra compañía siempre privilegió el volumen de la rentabilidad y la reinversión permanente al retiro de los dividendos. Esa ha sido una de las decisiones fundamentales", señala.

Desde el inicio del negocio hasta la actualidad, los desa-fíos y dificultades fueron varios. "La creciente competencia, y profusión de importadores de máquinas y herramientas se destacan entre las barreras que debemos superar. En decir, la competencia no es una dificultad en sí misma pero sí es un factor que nos hace que busquemos el crecimiento constante, el desarrollo de nuevos productos y que nos obliga a superarnos", apunta Pikholtz, al tiempo que hace énfasis en la informalidad con la que se manejan muchos importadores: "Implica precios distorsionados, calidad de la que no podemos confiar y publicidad que no se ajusta a la realidad cuando se realiza la presentación del producto. No podemos permitirnos eso y debemos extremar nuestros esfuerzos para que el consumidor logre diferenciar entre una cosa y la otra. No es nada fácil".

Hoy, la firma cuenta con 2.000 m2 de depósitos y 2.500 m2 destinados al servicio técnico, así como 200 empleados para el negocio de la máquina y la herramienta.

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