Evitar los atajos

Los datos obtenidos en la Segunda Encuesta Nacional de Innovación y Conducta Tecnológica permiten ver que en términos de disponibilidad de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC), la industria manufacturera argentina está en valores similares a la de los países del Primer Mundo. Sin embargo, no se observa un aprovechamiento pleno de esas herramientas.

Una de las “innovaciones de esta Encuesta es, precisamente, que indaga respecto de la incorporación y del empleo que las empresas hacen de lo que los investigadores solemos llamar las TICs.

Para hacer esta estimación, nos basamos en indicadores como el porcentaje del personal de una compañía que tiene acceso al uso del instrumento. Estas observaciones las contrastamos luego con trabajos de campo en paneles pequeños de empresas.

Las causas del subuso de las TICs están vinculadas a una presencia excesiva de conductas preventivas en la dirigencia de la empresa. Es típico el caso de Internet, del que los responsables creen que favorece la distracción de los empleados. Pero sobre todo, el empleo deficiente de las tecnologías disponibles está asociado al “espejismo que consiste en creer que tecnificar es comprar la mejor máquina disponible. Hay quizás cierta intención de querer “estar a la moda en materia tecnológica. Pero, el empresario que incurre en este espejismo se engaña a sí mismo.

Vayamos a la composición del gasto en actividades de innovación en el período 1998-2001. La compra de bienes de capital representó un 67% del monto invertido, mientras que las actividades de capacitación para poner esa inversión en funcionamiento representaron un 2%. Otras actividades en ese sentido como ingeniería y diseño industrial y los procesos de gestión demandaron 4 y 2 %, respectivamente, mientras sigue bajo el gasto en investigación y desarrollo (11%).

Para equilibrar esta desigual composición de la inversión en tecnología será necesario un cambio en la cultura empresarial que oriente sus esfuerzos mucho mas en el sentido de la capacitación del personal, de las mejoras en las prácticas de administración y en la gestión del conocimiento al interior de las firmas. Se trata de actividades que requieren inversión y que no siempre “se ven . Los atajos son llamativos, pero no siempre llevan a buen puerto Elegir el camino largo y firme demanda esfuerzo, pero es la mejor manera de pasar a un uso intensivo de la tecnología existente y con ello, claro está, a una mejora en la productividad general.



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