Entre el mar de Tierra del Fuego y el gas de Asia Central





Toda la industria petrolera le reconoce a los hermanos Carlos y Alejandro Bulgheroni una fuerte capacidad negociadora. El primero no dudó en sentarse a discutir con los talibanes que dominaban Afganistán para lograr luz verde al tendido de un gasoducto de 1.400 kilómetros que permitiría a Bridas llevar el gas de Turkmenistán a Pakistán e India.

Y en 1997, tras meses de negociaciones, ambos sorprendieron al mercado, desairando a Shell y Repsol, cuando le vendieron el 60% de Bridas –sus negocios sudamericanos de exploración y producción de hidrocarburos– a la estadounidense Amoco –hoy British Petroleum (BP)–, con la que se asociaron en Pan American Energy.

Esa venta –los Bulgheroni aún mantienen el 40%– le permitió a Pan American instalarse como la segunda productora de petróleo del país. El grupo también posee el 25% del Consorcio Cuenca Austral Marina, en el que es socio de la francesa Total y la alemana Wintershall. Ese consorcio, a cargo del desarrollo de Aries y Carina, dos grandes yacimientos gasíferos emplazados mar afuera, frente a Tierra del Fuego, anunció inversiones por

u$s 400 millones a fin de 2001. Pero la crisis local y la pesificación del precio del gas en el mercado doméstico frenaron los planes.

Los negocios que no formaron parte de la fusión con BP siguen en manos de Bridas Corp., que controla las operaciones en Norteamérica, Europa y Asia. Allí también estuvieron activos: este año, en febrero, cinco años después de que se frustrara el plan faraónico de tender el gasoducto de Turkmenistán a India, Carlos Bulgheroni se reunió con Leonid Kuchma, el presidente ucraniano. Fue a decirle que Bridas estaba interesada en explotar comercialmente la red de transporte de gas de ese país.



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