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En busca de la conversión

Fundada en 2001 por tres estudiantes, su producto madre es un inversor que transforma la corriente continua de fuentes limpias a alterna o tensión de red.

Corría el año 2001 y tres jóvenes estudiantes viajaban a su natal General Belgrano, Provincia de Buenos Aires, a pasar Navidad con sus familias. Fue allí donde conocieron una tecnología poco habitual en la Argentina de entonces: un molino eólico. Un familiar lo había adquirido, pero un rayo había caído sobre él, quemando el inversor y dejándolo inutilizado. "Ellos estudiaban electrónica y el desafío era ver si lo podían arreglar. No tenía salvación, pero se pusieron a fabricar uno y, luego de casi tres años de ir y volver, el producto funcionó", cuenta Federico Martín Gisbert, gerente General de Qmax, la empresa que devino de tal iniciativa, la cual se fue construyendo -en sus palabras- "venta por venta" y a fuerza de "mucha atención personalizada".
El primer mercado que les abrió las puertas fue el rural disperso, con una adopción progresivamente más masiva de la tecnología ofrecida. Con el tiempo, pudieron generar también cierta veta en lo náutico, en motorhomes, y luego en grandes empresas vinculadas a la minería y las telecomunicaciones, entre otras industrias. "El producto se fue mejorando a través de las sugerencias de los clientes. Así se fue haciendo un producto pensando para instalar y no volver más a arreglarlo, con lo cual está, a veces, un poco sobredimensionado para el uso urbano, porque está pensado para funcionar a 50°C en el norte del país o bajo cero en el sur", continúa.
Hoy, la compañía exporta a Uruguay, destino exterior en el que está más consolidada, con una representación y servicio técnico, y más incipientemente a Paraguay y Brasil.

De positivo a negativo

Ahora bien, ¿cuál es la función del producto que motivó el surgimiento de Qmax? Gisbert lo explica: "La mayoría de las tecnologías de las energías renovables -eólica, desde ya los paneles solares e incluso los pequeños yacimientos hidroeléctricos- generan corriente continua. Para utilizar los electrodomésticos estándar de consumo masivo se necesita corriente alterna o tensión de red, por ejemplo, 220 alterna como usamos nosotros. Los inversores que fabricamos hacen conversión; van desde corriente continua en sus diversas formas, según la fuente renovable, a 220 alterna. Es un equipo con una electrónica compleja. La corriente continua es siempre positiva a un voltaje fijo, por ejemplo, 12 volt positivo. El equipo va haciendo inversiones, y los hace negativos y positivos alternativamente, y eleva la tensión de, por ejemplo, 12 volt a más de 300, para después convertirlo en 220".
Otro de los productos que fabrica esta empresa nacional son reguladores que adaptan la tensión oscilante del panel solar o del molino eólico a la que necesita la batería para cargarse. "Esas dos cosas son las que fuimos desarrollando, y ahora el inversor solar o a red, que va a ser el nuevo protagonista de la parte de electrónica de potencia, tiene las dos cosas, un regulador y un inversor. Juntando ambas cosas en un solo gabinete tenemos un producto que hace falta", detalla Gisbert.
Parte de este desarrollo se dio de la mano de Proyecto Iresud, un consorcio público-privado dedicado a impulsar la tecnología y el desarrollo de la generación eléctrica distribuida de fuentes renovables en la Argentina. El rol de Qmax en este -dice su gerente General- fue "desarrollar el primer inversor a red fabricado en el país". Era entonces 2012 y los técnicos de la empresa hicieron los primeros prototipos. Pero, como consecuencia de las idas y vueltas a la que estuvo sujeta la ley de renovables, y otros factores, "el producto no tenía mercado", por lo que "no tenía sentido armar una línea de producción". Fue así que, en Qmax, decidieron seguir la senda de lo comenzado, aquello que sabían hacer bien, "que era la parte fuera de la red", y congelaron este desarrollo, para retomarlo con fuerza este 2016, contratando un nuevo equipo para abocarse a ello y modificando en parte el concepto con que lo habían concebido originalmente.
"Cuando empezamos a tener experiencias prácticas en algunas provincias, como Santa Fe, nos dimos cuenta de que nuestra necesidad de inversores es diferente a la de Europa. También es distinta al inversor híbrido que se plantea para autoconsumo allá, si bien tiene baterías para hacer la compensación entre horarios de consumo y de producción. La potencia pico, que es cuando arranca un motor y el consumo que uno venía teniendo de, por ejemplo, 2.000 watts sube a 7.000 por una fracción de segundo, en fuera de la red es una variable importantísima y el inversor tiene que dar esa potencia. El que se usa en Alemania o los Estados Unidos lo toma de la red, porque está diseñado para una red que está siempre arriba", sostiene.
Y completa: "Estamos desa-rrollando un tipo de inversor que es una mezcla entre el híbrido que se conoce en Europa y los Estados Unidos, y el off-grid con picos de potencia, que, a veces, es tres o cuatro veces la potencia nominal y permite, sin tener que hacer una inversión enorme en un gran equipo, abastecer el consumo de una casa, que serán unos 3.000-4.000 watts en promedio, pero teniendo un pico de 10.000 cuando sea necesario".
María del Pilar Assefh

Para tener en cuenta

- Facturación 2015: u$s 1.000.000
- Facturación primeros 9 meses de 2016: u$s 800.000
- Cantidad de empleados: 14
- CEO/gerente General: Federico Martín Gisbert

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