Jueves  07 de Febrero de 2008

El camino del prototipo hacia la góndola

Los argentinos tenemos fama de ingeniosos. Actividades como la publicidad, el diseño, la moda, los desarrollos en industrias tradicionales como la maquinaria agrícola y en sectores de punta –la biotecnología o la nanotecnología– confirman esta presunción. Pero el recorrido que existe entre la chispa de ingenio que es un invento y el desarrollo posterior que permite plasmarlo en un producto o servicio innovador para el mercado es casi siempre sinuoso.

Las ideas pueden ser muy buenas, pero sólo cuando son aceptadas por los consumidores se puede hablar de innovación. En el camino hacen falta muchos ensayos, armar un plan de negocios, conseguir un sponsor o un ángel inversor que financie los primeros prototipos y pruebas, asociarse a un fabricante o comercializador y, finalmente, llegar al mercado. La mayoría de las veces no es la misma persona quien desarrolla el producto o servicio y quien lo comercializa.

Para allanar los primeros pasos desde que se concibe un proyecto hasta que se convierte en un posible negocio, hace cuatro años se lanzó el concurso Innovar. Organizado por el flamante Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, la convocatoria 2008 de este certamen está abierta hasta el 31 de marzo (ver recuadro). El objetivo no es solamente funcionar como una vidriera de productos y servicios novedosos para inversores privados, sino financiar los mejores proyectos a través de un crédito que se está gestionando con el Banco Mundial para la creación de nuevas empresas.

En la edición 2007, se presentaron casi 1.700 proyectos, de los cuales unos 300 fueron expuestos en una muestra hacia fines de año. Quince de ellos resultaron ganadores en las diferentes categorías del concurso y hoy se encuentran transitando distintas etapas en el camino a las góndolas. Aquí algunas de estas experiencias.

Trabajo y hobby

A Ignacio Ordóñez (30), diseñador industrial, siempre le gustó la pesca con mosca, deporte que practica desde los siete años. Esta es la razón que lo llevó a diseñar un innovador reel de pesca que fue premiado en la categoría “Diseño Industrial” del concurso Innovar 2007.

La innovación del producto radica en su mecánica de freno, que “ofrece mayor resistencia a los peces grandes cuando tironean”, explica Ordóñez. De este modo es posible pescar ejemplares más grandes sin que se escapen.

La génesis del proyecto se remonta a 1999, cuando Ordoñez tenía que presentar su último trabajo práctico en la facultad. Previsiblemente, eligió “reels de pesca” como tema, y tras ser aprobado, quedó varios años en un cajón. Una vez recibido, y luego de trabajar en una empresa, en 2003 Ordoñez decidió independizarse y armar su propio estudio de diseño industrial (www.oidesign.com.ar). Allí rescató su antiguo proyecto de la facultad. “En el ínterin, habían surgido productos en el mercado con las innovaciones que yo había propuesto en mi trabajo práctico. Esto me motivó a retomar el proyecto”, confiesa.

En 2004 ganó un subsidio del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para desarrollar el prototipo. Y en 2006 se asoció a una empresa para comenzar a fabricarlo. El nuevo reel, cuya marca es “Correntoso”, ya se vende on line a clientes de Francia, Estados Unidos y otros países, a un costo de aproximadamente u$s 700. El próximo paso es venderlo también en comercios especializados, principalmente en la Patagonia, que es la zona donde más se practica esta actividad. “La pesca con mosca es un deporte muy exclusivo, que requiere la precisión del golf y la concentración de las artes marciales. Además, es totalmente amigable con la naturaleza, dado que no daña a los peces para que puedan ser devueltos al agua”, explica el emprendedor. Sólo en Francia hay unos 40 millones de pescadores con mosca. Lo que se dice, un buen anzuelo para dedicarse a emprender.

Ultracómodo

La creación de “placentero”, un confortable sillón mecedor de múltiples movimientos, se originó en una investigación sobre la gestación humana. En principio, fue un trabajo de experimentación que un grupo de diseñadores industriales y artistas realizaron durante 2006 (www.brionexperimental.com). “Casi de forma natural surgió la idea de un sillón que pudiera contener a una persona y darle la posibilidad de adoptar posturas de descanso, meditación o simplemente mecerse en cualquier dirección”, dice Diego Battista (32), uno de los diseñadores.

Luego de una etapa de bocetos sobre la computadora y varios testeos, se llegó a fabricar un primer prototipo y se registró el diseño. El sillón tiene una base redonda y un contrapeso en su interior, que le permite adoptar posiciones que no son las más convencionales en un asiento anclado al piso. En el exterior está recubierto de fibra de vidrio, y tiene tapizados de llamativos colores, a gusto del cliente. Aunque en un principio no tenía un objetivo comercial, sus creadores decidieron ponerlo a la venta en dos locales de diseño en Palermo y a través de Internet, a un costo de $ 3.000 la unidad. El año pasado hicieron exportaciones a clientes en Suecia y en Japón, y desarrollaron un conjunto de lámparas que inducen al relax para acompañar al sillón. Para este año, tienen un encargo de 200 sillones para enviar a Japón, y parte del grupo está embarcado en un nuevo proyecto de diseño, cuyo tema central es la “Empatía”.

Herramientas para cultivar

Muy apreciados en la cocina mediterránea, los echalotes son tubérculos con un gusto entre la cebolla y el ajo, que crecen en suelos arenosos. Cristian García (32), diseñador industrial y docente de escuelas técnicas, conoció este cultivo en el campo de su tío, cercano a Mar del Plata. “Me llamó la atención que tanto la siembra como el desmalezamiento y la cosecha, se hacen a mano y con la ayuda de un palito. La gente pasa muchas horas agachada”, cuenta García.

Esto lo impulsó a diseñar un kit de herramientas para facilitar el trabajo: una sembradora manual, una herramienta para carpir, una pinza recolectora y otra para cortar tallos. “La sembradora es como un bastón de esquí, pero es hueca en su interior. Se coloca la semilla en el extremo de arriba y con el bastón se hace un orificio en la tierra. Una vez colocada la semilla, el mismo bastón tiene una palanca que cubre el orificio con tierra”, describe.

El kit se completa con una carpidora ergonómica, una pinza recolectora que posee una prolongación para evitar que el operario permanezca agachado, y una pinza corta tallos que reemplaza al cuchillo o la tijera que se utilizan habitualmente, y además sirve para arrojar el bulbo a un contenedor.

Con estas herramientas, se optimiza el trabajo de los operarios y “el tiempo empleado en estas labores se reduce hasta un cincuenta por ciento”, asegura García. Luego de probar su funcionamiento en el campo familiar, salió a venderlo a productores de la zona. Pero se dio cuenta de que tenía que fabricarlos él mismo. Entonces optó por ofrecer el diseño (que tiene una patente provisoria) a fabricantes de herramientas. “De este modo me puedo dedicar a diseñar, y dejo la producción en manos de quienes ya están en el tema”, reflexiona el emprendedor. Y no se queda de brazos cruzados. Ya está diseñando un kit de herramientas para el cultivo de arándanos.

Ojo con la microválvula

Fabio Guarnieri no es oftalmólogo sino bioingeniero. Pero conoce de cerca una de las enfermedades oculares más preocupantes de la actualidad: el glaucoma. Provocado por una elevada presión ocular, es la segunda causa de ceguera en el mundo y afecta a un 4% de la población argentina (sobre todo mayores de 40 años).

Al no tener una cura definitiva, la forma de controlar esta afección es a través de medicación y el implante de válvulas para drenar el exceso de líquido producido por la hipertensión ocular. El problema es que las válvulas que actualmente se implantan son fijas, y con el tiempo requieren hacer sucesivas cirugías según va cambiando la presión del ojo. Además provocan molestias porque no se adaptan a los movimientos oculares.

El sistema de microválvulas inteligentes desarrollado por Guarnieri y un equipo de investigadores de la Universidad Nacional del Litoral, el Conicet y el Centro Internacional de Métodos Computacionales en Ingeniería (CIMEC), resuelve estos inconvenientes. Por empezar, las microválvulas son mucho más pequeñas que las que se utilizan convencionalmente, y además, agregan un sensor de presión y un chip. De este modo, se conectan por radiofrecuencia con un aparato externo, incorporado a un dispositivo inalámbrico que maneja el oftalmólogo o a un par de anteojos. “Esto permite medir la presión ocular y ajustar la apertura de la válvula automáticamente, sin necesidad de hacer una nueva cirugía”, explica Guarnieri. Por otra parte, son móviles y se amoldan perfectamente a los movimientos del ojo.

Sin embargo, para ver esta promesa hecha realidad todavía falta ajustar algunos detalles de electrónica. El grupo ya diseñó un prototipo que fue patentado. Y actualmente están llevando a cabo ensayos preclínicos (con animales) en colaboración con la Universidad Austral de Pilar. También se están iniciando conversaciones con un laboratorio farmacéutico e inversores privados. El mercado potencial para este desarrollo científico argentino es global: el glaucoma afecta a unos 67 millones de personas en todo el mundo.

Agricultura con agua de mar

La Salicornia, una planta que crece silvestre a orillas de los canales de Tierra del Fuego, tiene la rara virtud de solucionar dos importantes problemas de la humanidad a corto plazo: el exceso de colesterol y la escasez de agua potable. Por un lado, este vegetal es rico en ácidos grasos Omega 3 y Omega 6, que reducen el colesterol malo. Y por el otro, es posible regarlo con agua salada, lo que además le da un sabor muy particular.

Desde antes de la llegada de los españoles, los habitantes de Tierra del Fuego consumen Salicornia en forma esporádica, pero recién cuando un equipo de investigadores del CADIC (Centro Austral de Investigaciones Científicas) puso a esta planta bajo el microscopio, surgió la inquietud de utilizarla comercialmente.

“Todo empezó con una investigación básica sobre los efectos de la radiación ultravioleta durante la primavera austral”, cuenta el ingeniero agrónomo Oscar Bianciotto, uno de los coordinadores de la investigación. “Y buscando especies que sirvieran como marcador de estos efectos, se descubrió que la Salicornia era una de ellas”, explica. Hasta aquí, nada que ver con la gastronomía.

Sin embargo, entre las propiedades que descubrieron los científicos al fijar su atención en esta planta silvestre, estaba su alta concentración en Omega 3 y 6. Esto los llevó a indagar qué pasaba con los niveles de colesterol de los corderos que se alimentaban con esta planta. Y gracias a un productor amigo armaron un experimento científico con un grupo alimentado a Salicornia y un grupo de control. Grande fue su sorpresa cuando descubrieron que los corderos que pastaban Salicornia tenían niveles de colesterol mucho más saludables que sus pares del grupo control. De ahí a ofrecer a los productores criar corderos cuya carne sea baja en colesterol hubo sólo un paso. El próximo es transferir el desarrollo de un sistema de riego con agua salada para poder cultivar esta especie a gran escala.

Silla de ruedas apilable

Las sillas de rueda plegables pueden ser cómodas para los pacientes que tienen que trasladarse por la ciudad. Pero en un ámbito hospitalario, donde su uso es intensivo y van cambiando de usuario todo el tiempo, su vida útil es corta y la limpieza y guardado se convierten en un problema. ¿Por qué no diseñar una silla con materiales resistentes y criterio estético? Es la pregunta que se hizo Guillermo Xarrier (27) mientras estudiaba diseño industrial. Este fue el tema que eligió para presentar su último trabajo práctico antes de recibirse: una silla rígida, no autopropulsable (se supone que el paciente es siempre trasladado por un familiar o un profesional de la salud), que se pueda apilar como si fuese un carrito de supermercado. Además, desterrando a los clásicos tapizados de cuero negros o marrones, los colores y diseños son tan vivos como los de las sillas de un juego de comedor.

Con su propuesta de diseños y un prototipo terminado, Xarrier y su socio Hernán Argibay empezaron a recorrer clínicas y sanatorios. “Ahora estamos fabricando cinco modelos para dejarlos en comodato y que los prueben”, dice el emprendedor. Por el momento ambos trabajan en un estudio de arquitectura. Pero la idea es en algún momento independizarse.

Hasta ahora dicen haber percibido mucho interés, incluso recibieron consultas de clínicas del exterior a través de Internet. “El tema es que sabemos diseñar, pero nos falta incorporar la parte de marketing y comercial”, confiesa. Con todo, la empresa ya está en marcha.

Electrocardiograma en casa

Sin necesidad de trasladarse a un hospital o a una clínica, los pacientes cardíacos pueden ser monitoreados a distancia. Un telémetro cardíaco que permite hacer un electrocardiograma y enviar los datos en forma inalámbrica al médico ya está siendo probado en el país. Sólo faltan las aprobaciones de la Administración Nacional de Alimentos y Medicamentos ANMAT y su par norteamericana, la FDA, para que comience a ser utilizado habitualmente por los cardiólogos y sus pacientes.

El desarrollo, que ganó un premio en la categoría producto Innovador, estuvo a cargo de Bonus Comunicaciones, una pyme especializada en la fabricación de equipos de telefonía. “Tenemos conocimiento en transmisión de datos por señales, y a pedido de un grupo de médicos empezamos a diseñar el equipo, que es básicamente un electrocardiógrafo que transmite los datos vía Internet inalámbrica o a través de telefonía celular”, señala Héctor Foggia, gerente operativo de la empresa.

El equipo se entregaría al paciente, como si fuera un holter, para que el cardiólogo pueda evaluarlo a distancia. Si bien en los Estados Unidos y en otros países ya existen este tipo de dispositivos, fabricarlos localmente implica un gran ahorro de costos. Todo el desarrollo llevó dos años y ya se está probando en clínicas como Favaloro y el Instituto del Diagnóstico.

Pegamento nanotecnológico

El aditivo Pangea, fabricado mediante nanotecnología (una disciplina que trabaja a escalas de una millonésima parte de un milímetro) no sólo es innovador como producto, sino que la forma en que trabajan sus desarrolladores escapa a lo habitual. Para empezar, este aditivo que sirve para cementar pozos petroleros y se exporta a Venezuela y próximamente a Arabia Saudita, fue desarrollado por cinco profesionales instalados en cuatro países diferentes. Miguel Ferrada Gutiérrez, líder del proyecto, vive en Capilla del Monte (Córdoba), Nicolás Novoa, encargado del desarrollo comercial, vive en Buenos Aires, y luego hay tres científicos más que viven en Suiza, España y Chile. “Nos manejamos casi todo el tiempo por Internet”, aclara Novoa.

El negocio principal de Cognoscible Technologies (tal el nombre del grupo) es investigar tecnologías disruptivas o de frontera y desarrollar productos a pedido de la industria. “Muchas veces, los científicos tenemos buenas ideas pero no sabemos, o no queremos hacer otra cosa que ciencia. Y por eso necesitamos partners industriales y comerciales”, explica Ferrada Gutiérrez en su blog (http://cognoscibletechnologies.com).

Además de Pangea, el producto por el cual ganó un premio Innovar, el grupo trabaja en varias líneas de investigación para futuros desarrollos comerciales: aditivos para el concreto, nanocementos no contaminantes (el cemento convencional libera dióxido de carbono a la atmósfera, uno de los gases responsables del efecto invernadero) y picotecnología, una tecnología que promete ir aún más lejos que la Nanotecnología (lo que no es poco, dado que un nanómetro es 80.000 veces más pequeño que el diámetro de un cabello).

Si bien muchos de estos desarrollos están aún en etapas iniciales de experimentación y no se comercializan, Ferrada Gutiérrez propone apostar a lo que será la próxima revolución industrial, de la mano de lo infinitamente pequeño. “Invertir en una empresa nanotecnológica es el equivalente de haber comprado acciones de IBM o General Motors en sus comienzos”, asegura desde la web. El tiempo dirá si tiene razón.

En la pipeta: lactobacilos contra infecciones urinarias

Los lactobacilos, famosos por los yogures que ayudan a mantener la flora intestinal, también pueden prevenir infecciones urinarias y otras enfermedades de transmisión sexual. Sobre esta base, un equipo de investigadores del Centro de Referencia para Lactobacilos (Cerela) de San Miguel de Tucumán, desarrolló un producto probiótico con lactobacilos que protegen al organismo de este tipo de afecciones.

Las infecciones urogenitales son muy comunes en las mujeres, y hasta ahora no existe un medicamento o producto preventivo. Los expertos del Cerela desarrollaron “cápsulas de glicogelatina que se pueden administrar intravaginalmente y proveer protección a la mucosa vaginal”, explica la bioquímica Fátima Nader Macías, una de las directoras del proyecto. Aunque aún están en etapa de ensayos con ratones, ya entablaron conversaciones con un laboratorio brasileño para su distribución en aquel país. Y a pedido de un laboratorio italiano, están adaptando su desarrollo para poder administrarlo por vía oral.

El grupo liderado por Nader Macías ya publicó los resultados de sus ensayos en varias revistas científicas. Pero al tratarse de un producto para salud humana, probablemente lleve algunos años más de pruebas clínicas antes de llegar a las farmacias.

Inventiva local

Los proyectos presentados en cada convocatoria del concurso Innovar son una muestra de la creatividad y talento de los emprendedores argentinos. No obstante, para que surjan empresas innovadoras con alto potencial de crecimiento, hace falta crédito, políticas favorables e instituciones públicas y privadas que brinden capacitación y apoyo. En este sentido, la creación del flamante Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación promete dar un mayor impulso a la creación este tipo de empresas.

Aunque las grandes compañías tienen mayor capacidad de invertir recursos en investigación, muchos desarrollos novedosos provienen de emprendedores individuales y pequeñas empresas, que tienen la flexibilidad suficiente para encontrar soluciones innovadoras a situaciones siempre cambiantes.

Inscripciones abiertas

Hasta el 31 de marzo se pueden presentar proyectos al Concurso Innovar, únicamente a través de Internet

(www.innovar.gov.ar).

El certamen otorga $ 10 mil a los cuatro proyectos ganadores de cada categoría, y un premio de $ 20.000 al mejor proyecto seleccionado entre todos ellos.

Las categorías en las que

se podrá participar este año son:

Producto Innovador

Innovaciones en el Agro

Investigación Aplicada

Diseño Industrial

Diseño Gráfico

Software aplicado al diseño de videojuegos

INET (para escuelas técnicas)

MONEDAS Compra Venta
DÓLAR B. NACIÓN0,289980,500086,5000
DÓLAR BLUE-0,6410151,0000155,0000
DÓLAR CDO C/LIQ-0,7577-147,7955
EURO0,277996,974697,0066
REAL0,420215,195115,2006
BITCOIN6,919219.442,950019.450,7700
TASAS Varia. Ultimo
BADLAR PRIV. Pr. ARS1,301134,0625
C.MONEY PRIV 1RA 1D3,125033,0000
C.MONEY PRIV 1RA 7D2,836936,2500
LIBOR0,05311,0546
PLAZO FIJO0,000034,0000
PRESTAMO 1RA $ 30D-0,662861,4500
TNA 7 DIAS-0,302846,0900
BONOS Varia. Último Cierre Día Anterior
BODEN 20150,00001.424,501.424,50
BOGAR 20180,00009,829,82
BONAR X0,00001.585,501.585,50
CUPÓN PBI EN DÓLARES (LEY NY)-5,263290,0095,00
CUPÓN PBI EN PESOS0,00001,701,70
DISC USD NY0,000061,1061,10
GLOBAL 20170,00001.676,001.676,00
BOLSAS Varia. Puntos
MERVAL-1,542055.427,2600
BOVESPA-1,3600110.575,4700
DOW JONES-0,910029.910,3700
S&P 500 INDEX-0,45953.638,3500
NASDAQ-0,060012.205,8460
FTSE 1001,10007.273,4700
NIKKEI-0,580021.803,9500
COMMODITIES Varia. Último Cierre Día Anterior
SOJA CHICAGO-1,9299429,4421437,8932
TRIGO CHICAGO-2,5985213,4810219,1762
MAIZ CHICAGO-1,2926165,3477167,5130
SOJA ROSARIO0,0000346,5000346,5000
PETROLEO BRENT-1,224647,590048,1800
PETROLEO WTI-0,944445,100045,5300
ORO-0,44331.774,00001.781,9000

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