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Discriminación en la línea de cajas

Una clienta inició acciones legales contra una cadena de supermercados por considerarse afectada, al comprobar que en el ticket del controlador, en donde debía figurar su nombre, decía "glúteos grandes".

Una 'avivada' de un empleado de la cadena de supermercados Coto le costó a la firma unos $ 40.000 y la difusión internacional de una noticia poco decorosa. La historia comenzó en 2012, cuando una docente rosarina pidió que le envíen a domicilio su compra por $ 1.000 en el local de la cadena argentina ubicado en el shopping Alto Rosario. Tres días más tarde, comprobando el ticket del controlador fiscal, se llevó una sorpresa: en el espacio destinado a su nombre figuraba la leyenda "Glúteos" y, en el de apellido, "Grandes". La clienta se consideró afectada por una "discriminación injusta, arbitraria y lesiva", según la agencia DyN.
Como sucede en estos casos, la mujer, de 43 años, pidió que la resarcieran por daño moral y reclamó una multa civil, lo que en la ley se conoce como daño punitivo. El juicio duró tres años, hasta esta semana, cuando la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de la capital santafesina confirmó la condena.
Las asociaciones de consumidores se hicieron eco del caso y salieron a recordar la legislación vigente. Aunque no integran la lista de los principales reclamos a las cadenas minoristas, la acción de los empleados poco capacitados cada vez es más escuchada entre las entidades, según refieren a Retail. La ley indica que es responsabilidad de la empresa los daños y perjuicios generados por los colaboradores. Desde la ONG Protectora, su referente Mario Vadillo, advierte por ejemplo otro comportamiento ilegítimo usual detrás de la línea de cajas, en especial con el personal de seguridad. Las "revisaciones de cartera" y hasta el cacheo del cliente son algunas de las irregularidades. La "falta de cajeros y largas colas para pagar" son otros reclamos que recibe la entidad civil, así como los "robos en los estacionamientos". La Ley de Defensa del Consumidor es clara y prohíbe a los proveedores desplegar conductas que coloquen a los consumidores en situaciones vergonzantes, vejatorias o intimidatorias.

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