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¿Cuánto peronismo hay en la Argentina?

Con los resultados electorales del 28 de junio en la mano, se hicieron diversas cuentas respecto al peso de cada vertiente peronista. Si se toman los valores calculados por el diario ‘Clarín’, dos días después del comicio, se observa que entre el kirchnerismo, el PRO + PJ disidente y el PJ no kirchnerista, se reúne el 58 % de los votos válidos a nivel nacional.

Sin embargo, esa cuenta es engañosa, en la medida que cuando el peronismo se divide, captura sectores que no son de su propio cuño, como ya sucedió en la elección presidencial de 2003: la suma de votos de Menem, Kirchner y Rodríguez Saá ascendía al 60% de los sufragios (algo semejante a lo que ocurrió en esta legislativa).

Por otra parte, el 58% de 2009 (contabilizado por ‘Clarín’) supera por poco a la suma de los porcentajes obtenidos en 2007 por CK + Rodríguez Saá + Sobich en la última elección presidencial: casi 55%. Debe tenerse en cuenta que hubo grupos justicialistas disidentes del oficialismo que se encolumnaron detrás de la candidatura presidencial de Lavagna.

En definitiva, no se deben sacar cuentas rápidas de los distintos alineamientos políticos que se produjeron en la elección de 2009, ya que por debajo de la superficie existen cardúmenes de muy distintas especies.

Es verdad que en algunos distritos hubo más de una lista de origen peronista, y que en varios casos (por ej. Santa Fe), no se deberían computar los votos de Reutemann como kirchneristas (ya que hubo una lista de ese cuño), así como tampoco los votos del PJ de Córdoba que reunió el ex Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, con el apoyo del gobernador Schiaretti.

Sin embargo, los consultores políticos sabemos que si hubiese una candidatura justicialista suficientemente consensuada a nivel dirigencial (aunque no sea la única), la gran mayoría de los votos del ex corredor, se juntarían con los Kirchner de la provincia de Buenos Aires y los de Schiaretti sin mucho problema. ¿Por qué? Porque es un voto que puede encolumnarse fácilmente si hay algo que mucho se menea en el movimiento que creó Perón: unidad (es recurrente que en las internas siempre aparezca una lista que incluya tal término).

Si se suman los votos del PJ / Frente para la Victoria en cada provincia, más las vertientes claramente peronistas que fueron divididas (como el caso de Santa Fe, Catamarca, Misiones, Salta, San Luis y Córdoba), más el Frente Es Posible (vertiente de Rodríguez Saá), excluyendo los sufragios que obtuvo PRO en la provincia de Buenos Aires y en la Capital Federal, se llega al 35% de los votos positivos.

El tema es que eso se puede considerar un piso, ya que también hay votos peronistas no solo en PRO -sobre todo en provincia de Buenos Aires, donde en el GBA al menos la mitad del caudal obtenido por De Narváez sufragó por candidatos justicialistas para presidente en 2007-sino también en otros distritos como Entre Ríos, San Juan o Jujuy, donde hubo listas de peronismo disidente respecto al PJ oficial provincial.

Si a dicho 35%, solo se le sumase la mitad de los votos que obtuvo PRO en el principal distrito del país, se podría arribar al 41 % de los votos positivos a nivel nacional, sin sumar otros fragmentos. La cifra resultante no es caprichosa, ya que el 40% es el porcentaje promedio que obtuvo el Partido Justicialista en elecciones legislativas desde 1983 hasta 2001, incluyendo la constituyente de 2004. Por otra parte, la última vez que el PJ presentó un candidato presidencial único -Duhalde en 1999- cosechó el 38 % de los votos (con el lastre del desgaste de Menem en las espaldas).

De modo que cuando se habla del peronismo, es razonable pensar en que 4 de cada 10 que van a votar a algún partido se orienten hacia listas de claro origen justicialista. Se podría decir que ese es ‘el botín’ a obtener.

Ahora: (identificado el botín global), está visto que no es invencible. Dos candidatos radicales ya lo pudieron superar con cierta amplitud en 25 años de democracia. La cuestión es: ¿Cuántos peronismos habrá en la próxima elección presidencial de 2011? Ya que cualquier división sustancial puede dejar a los fragmentos fuera del premio mayor.

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