Creciente producción de lana de guanaco

En forma complementaria a la cría ovina, el proyecto Guenguel definió en Chubut y Santa Cruz un esquema de cría racional del guanaco. La producción de lana de este camélido, considerada una fibra preciosa por su finura y calidad, busca cubrir una dem

Hasta que a los hermanos Mazquiaran no se les ocurrió esquilar un guanaco, hacia mediados de los noventa, la fibra de este animal había dejado de ser utilizada para la vestimenta, desde que la civilización corrió a los tehuelches y mapuches de la Patagonia.

Tercera generación de una familia de productores ovinos radicada en la Patagonia desde 1920, Juan José y Nelson Mazquiaran observaron, allá por 1995 y durante plena crisis en el sector ganadero por las fluctuaciones en el mercado internacional de fibras, que las lanas ultrafinas eran las más cotizadas. Eso y esquilar un guanaco, enviar las muestras al laboratorio de lanas del INTA Bariloche, y comprobar la calidad de la lana del camélido (por su finura, de 14 micrones, entraba en la categoría de fibras preciosas), fue parte de un mismo proceso.

De esta forma nació Guenguel SRL, una empresa dedicada a la producción de fibras finas especiales de la Patagonia. Dentro del proyecto, ocupa un papel destacado la cría sustentable del guanaco, un camélido silvestre originario de la Patagonia. “Enseguida comenzamos a pensar cómo armar un criadero de guanacos. Lo primero que tuvimos que hacer fue conseguir los permisos de fauna de las provincias de Chubut y Santa Cruz, porque no había criaderos ni proyectos de manejo sustentable del guanaco , dice Juan José Mazquiaran. Tanta precaución no es excesiva: el guanaco es una especie protegida internacionalmente, con riesgo de extinción. El 95% de la población mundial de guanacos está en la Argentina y el 90% en la Patagonia.

“En 1997 arrancamos con 32 chulengos (crías de guanaco) recogidos de la fauna silvestre y tuvimos la primera esquila en noviembre del 98 , dice el productor. Hoy, tras una inversión estimada en los u$s 300.000, el emprendimiento cuenta con 4.000 guanacos en 35.000 hectáreas destinadas a la crianza, además de las 71.000 hectáreas que albergan ovejas.

Las primeras experiencias se realizaron en el establecimiento Don José (Río Mayo, Chubut), y luego se incorporó El Picadero, en Santa Cruz. Luego, se sumaron otros dos establecimientos.

La cría extensiva de guanacos reúne ciertas particularidades: los cuadros tienen entre 2.500 y 3.000 hectáreas y están cercados con alambrados que “alcanzan los dos metros de altura, como en Jurassic Park , comenta Rubén Contreras, el ingeniero coordinador del proyecto, al evocar los comentarios de sus propios hijos cuando vieron por primera vez estas estructuras.

En 2000, Guenguel inició un joint venture con una empresa canadiense, especializada en la confección y comercialización de prendas a base de fibra de vicuña, alpaca y qibyuk.

Hasta la temporada pasada (zafra 2002/2003), la producción de fibra de guanaco y lana merino extrafina y fina se comercializó como materia prima sin agregado de valor. En la próxima zafra 2003/2004, Guenguel pondrá en marcha la segunda parte del proyecto, asociada a la etapa de agregado de valor de los productos primarios bases, y su comercialización. “El objetivo final es armar una cadena de valor y ofrecer prendas orgánicas terminadas, con una mezcla de lana merino extrafina (80%) y fibra de guanaco (20%) , dice Mazquiaran, quien aspira a “reflotar la cultura tehuelche y salir al mundo con un producto totalmente novedoso . A partir de marzo de 2003, además, Guenguel obtuvo el status de establecimiento orgánico.

Daniela Villaro