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Centros culturales: el desafío sin resolver

Los espacios artísticos viven una realidad bipolar. Mientras algunos se reproducen por iniciativa ciudadana o hasta privada, otros cierran por altos costos o mal mantenimiento. La opinión de expertos y los casos de cuatro municipios.

Buenos Aires, por Vik Muñiz

Buenos Aires, por Vik Muñiz

La cultura es el ejercicio profundo de la identidad, decía el escritor Julio Cortázar y, con ese espíritu, en las últimas tres décadas, se abrieron miles de centros culturales en el país. Los gobiernos locales, en su mayoría, fueron sus impulsores, aunque no faltaron los aportes de las provincias y la Nación. Hoy, estos espacios creados para promover la cultura, buscan recuperar el brillo de otros años a través de iniciativas civiles y hasta el apoyo de empresas privadas, según los protagonistas del circuito.

El contexto es dispar. Mientras que en algunas zonas se expanden, en otras sufren problemas de habilitación o mantenimiento que provocan, en consecuencia, su clausura.

Juan Manuel Aranovich, fundador del Club Cultural Matienzo y participante activo del Movimiento de espacios culturales y artísticos (MECA), explica a Gobierno e Intendencias que los espacios culturales se encuentran hoy en día en una "realidad bipolar". Por un lado, sostiene que el sector "sigue creciendo y demandando mayor cantidad de escenarios y mejores condiciones de realización", como también el público del circuito de cultura independiente y la calidad de sus actividades. Sin embargo, por otro parte, aclara que las condiciones para poder llevar adelante y sostener estos espacios "son cada día más difíciles y ponen en juego, de forma constante, la supervivencia de los espacios".

Entre las razones, el especialista sostiene que la dificultad radica en las clausuras ("muchas veces, arbitrarias", denuncia) y las problemáticas de habilitación, que "avanzan y nunca terminan de solucionarse". Además, se queja de que las clausuras siguen vigentes y los tiempos de levantamiento son lentos.

Los cierres aparecen porque los espacios suelen ser solventados por los mismos artistas, quienes cuentan con fondos insuficientes. Para eso, existe en algunos distritos grandes, como la Ciudad de Buenos Aires, una mesa de diálogo para gestionar habilitaciones definitivas. Por otro lado, agrega Aranovich, la baja del consumo, los aumentos de los costos y la disminución del presupuesto destinados al incentivo de la cultura independiente son otros de los grandes motivos del problema.

La resolución cultural

¿Qué solución hay al problema de los centros? Claudia Torre, profesora del Departamento de Humanidades de la Universidad de San Andrés, aconseja que, en principio, los municipios, tienen que tener "una política cultural consensuada con todos los habitantes del municipio, no impuesta". Esta, explica Torre, debe estar acompañada con "políticas culturales absolutamente vinculadas al territorio" ya que cada lugar "tiene su peculiaridad. Hay municipios cuya apuesta cultural es muy clásica; otros, muy popular, juvenil, nacional, cosmopolita".

Bajo la línea, Aranovich manifiesta que la solución está en "promover la organización del sector de la sociedad civil y trabajar en el desarrollo de políticas públicas de forma conjunta", lo que hoy muchas veces no sucede.
Por otra parte, ante las cuestiones vinculadas al tema edilicio y la personería jurídica (otro de los principales conflictos), los municipios buscan soluciones a través de la aplicación de una reglamentación que regule y administre mejor a estos espacios culturales. Por ejemplo, la municipalidad de La Plata, mediante una ordenanza, abrió un registro de centros culturales alternativos: "Nos parece fundamental preservar la actividad de los centros culturales en la ciudad. Tenemos que empezar a asistir para que rápidamente llegue esa habilitación y trabajar también la seguridad en la ciudad. Ese tiene que ser el compromiso del Estado y vemos que los centros culturales están abiertos a ponerse en regla porque esta fue una ordenanza que incentivaron ellos para que finalmente se vote en el Concejo Deliberante", explica Gustavo Silva, secretario de Cultura y Educación del municipio.

Hoy, La Plata posee 60 espacios que cuentan con temáticas particulares como "las artes plásticas, otros ligados al teatro o la música", mientras que otros están "fusionados y presentan variedad de propuestas como yoga, danza, pintura y las ya citadas previamente", según Silva. A su vez, agrega que en enero "aumentó considerablemente el tema de las consultas".

Otro caso es el de la Municipalidad de San Fernando que, con 12 establecimientos municipales y cerca de 30 locales privados que se dedican a actividades culturales, posee una ordenanza que "categoriza específicamente a los Centros Culturales con su propio nomenclador, los habilita y los protege para que puedan ejercer sus actividades normalmente", según manifiestan desde el distrito. Esta legislación permite que los locales en donde se brindan espectáculos o se enseñan rubros culturales "estén exentos de tasas municipales de habilitación, publicidad y seguridad e higiene", aseveran desde el municipio.

Razones para expandir

Pese a las problemáticas comunes, hay municipios que consideran a los centros culturales no solo como espacios para la expansión de la cultura independiente, sino más bien como una oportunidad y un beneficio para los vecinos. "Los centros culturales son importantes todos y, debido a que cada uno tiene un perfil diferente, están pensados para públicos diferentes y persiguen diversos objetivos, todos encuadrados en una gran meta que es ponerlos al servicio del vecino, y que cada uno desde su lugar pueda disfrutar y aprovechar las actividades", cuenta la secretaria de Cultura y Educación de la municipalidad de Lanús, Thelma Vivoni.

Por otro lado, la funcionaria destaca que la presencia de los Espacios Culturales además de "despertar vocaciones y formar a aquellos que hacen de ello su medio de vida", también "canalizan en forma lúdica o no tradicional métodos de ordenamiento, de respeto, de valoración del otro de acompañamiento y colaboran en la formación de la autoestima sobre todo en los niños, ya que muestran lo que son capaces de crear".
Vinculado a esto, el intendente de San Fernando, Luis Andreotti, considera que invertir en la cultura "es una forma de bajar los niveles de violencia de la sociedad y potenciar sus capacidades. Poder expresarse o nutrirse de la expresión del otro, hace a la calidad de vida". Esto conllevó a que, por ejemplo, en su comuna haya una oferta de 280 cursos gratuitos que tienen más de 6.000 inscriptos todos los años y funcionan también en clubes barriales y bibliotecas, totalizando 29 sedes, detallan desde el distrito.

Propuestas innovadoras

Los municipios buscan implementar propuestas para que los centros culturales no trabajen de modo aislado a la hora de compartir la cultura independiente. Por ejemplo, desde la municipalidad de Lanús, además de trabajar en conjunto con diversos centros vecinales, centros de jubilados, merenderos, desarrolla un programa de inclusión cultural denominado PIC, que "transforma las escuelas luego del horario de clase en lugares de contención y formación artística para niños y adolescentes, brindando talleres y actividades de formación", define Vivoni.

Otros municipios, como Lomas de Zamora, buscan ampliar la oferta de actividades con la construcción de nuevos centros culturales. Por un lado, se encuentra la preparación, en conjunto con Lanús y la Universidad Nacional de ese distrito, del Centro Cultural Atahualpa Yupanqui, un proyecto que podrá ser utilizado por los alumnos y vecinos, y funcionará con una amplitud de actividades gratuitas (ver recuadro). Además, suma la construcción del Centro Cultural Piaggio, que tendrá un auditorio para 350 personas y tres aulas para la realización de los cursos y el "Polo Cívico de San José" que tendrá cuatro aulas para talleres y una sala con capacidad para 200 espectadores.

Con sus idas y vueltas, clausuras y aperturas, los municipios del país se preguntan lo que alguna vez cuestionó el filósofo alemán Walter Benjamin: ¿Qué valor tiene toda la cultura cuando la experiencia no nos conecta con ella?

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