Cambios en el sistema previsional: el modelo sueco bajo la lupa

Tras una reforma integral del sistema previsional en 1994, hace un par de años se está debatiendo otra vez su futuro. Una opción que se baraja es utilizar el sistema de cuentas nacionales (virtuales) suecas, introducido en ese país en años recientes, al que se le atribuyen virtudes sobre el sistema de capitalización a la chilena instaurado aquí en 1994, coexistiendo con un sistema estatal de reparto. La idea es saber de qué se habla cuando se invoca al modelo sueco.

El Sistema Previsional es un subsistema de la Seguridad Social. Su meta es proveer recursos para el consumo en la vejez y para la supervivencia de dependientes ante muerte o inhabilitación del causante. Atiende a la pérdida de ingresos derivada de siniestros biológicos que afectan la capacidad de generar ingresos (vejez, invalidez y muerte). El Sistema puede tener incorporadas con mayor o menor intensidad las funciones de seguro, ahorro y redistribución.

A nivel de organización puede ser obligatorio o voluntario, público y/o privado, de contribuciones definidas (no explicitan cuánto cobrará el jubilado de antemano) versus beneficios definidos (incorporan en la legislación cómo se formará el futuro beneficio). Por último, el sistema puede ser de reparto versus capitalización.

El sueco es un sistema de reparto, no acumula fondos sino que los afiliados acumulan asientos contables de sus aportes. Funciona como las cuentas de las AFJP en el sentido que uno puede ver el saldo y el crecimiento entre período y período del acumulado. Pero a diferencia de la AFJP, el dinero de la cuenta nocional (virtual) sueca no se acumula sino que se reparte. En el sistema sueco sobre lo acumulado se fija una tasa de interés virtual, a la cual crece lo adeudado al aportante

Cuando uno llega a la edad jubilatoria, tiene un listado que dice cuánto aportó en su vida, más los intereses que devengaron. Supongamos que esa cifra diera $ 100. A la edad de retiro, se transforman los $ 100 en una anualidad equivalente, que pagará el Estado. El sistema sueco es un sistema de reparto, aunque de contribuciones definidas. 1) Cada uno se lleva lo que aportó. Si evadió o eludió, tendrá menor jubilación. 2) Recoge los cambios en la demografía, porque la gente vive cada vez más años y tiene menos hijos. Cuanto más temprano se retire uno, menos juntó, y menor es la jubilación. Pero elevar la edad de jubilación es un tema políticamente sensible, y el sistema sueco deja en libertad de acción a los individuos para elegirla a partir de una edad mínima. 3) La jubilación se basa en la historia laboral del sujeto y no en un conjunto caprichoso de años.

4) Si el Estado quiere introducir redistribuciones, tipo garantía de pensión mínima o PBU, debe financiarlo de rentas generales. 5) Lo aportado al viejo sistema conforma un “capital nocional inicial . 6) La tasa de interés nocional es arbitraria. Hay que llegar un acuerdo sobre cuál es la base. Puede ser demasiado alta o baja respecto de la situación macroeconómica, la nómina salarial o la tasa de crecimiento de los salarios, que son las opciones para fijarla. Es hasta ahora el único elemento que puede desequilibrar el sistema (hacerlo superavitario o deficitario). 7) El sistema no acumula reservas, o por lo menos no lo hace al nivel del esquema de capitalización. Eso evita la probabilidad de un desfalco privado o una apropiación estatal de fondos, como ocurrió con las Cajas de Jubilaciones en la Argentina en el pasado. 8) El sistema puede ser todo lo eficiente (administrativamente barato) y transparente (registros fidedignos) como lo permita la calidad del ambiente institucional.

Las semejanzas y diferencias con el sistema chileno revelan que los primeros cuatro puntos mencionados están presentes en su sistema de capitalización. No existe tanta flexibilidad en materia de edad, pero los incentivos son los mismos. El quinto punto fue igualmente tratado en Chile y Perú con el Bono de Reconocimiento, que se sumó a las cuentas individuales. En la Argentina se introdujo la Prestación Compensatoria (solución inferior, a juicio de quien esto escribe). El sexto punto difiere en que bajo capitalización, el interés ganado depende del rendimiento de la cartera de inversiones. El séptimo punto es bueno desde el punto de vista de proteger a los ahorristas, pero malo desde el punto de vista del ahorro y del crecimiento a largo plazo de la economía, que es una ventaja de los sistemas de capitalización. El octavo punto es el más importante. Un ambiente institucional sano es clave para un sistema transparente y eficiente. Más información sobre el sistema sueco, en www.rfv.se/konferens/index.htm.



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