Bush, presionado entre las empresas de servicio y del acero

A pesar de ser el gran impulsor de liberar el mercado desde Alaska a Tierra del Fuego, Estados Unidos padece el ALCA atrapado en medio de una encrucijada. Por un lado, presionado por sus empresas de servicios, pretende que el resto de América abra las puertas de las privatizaciones a sus compañías. Por el otro, mantiene cerrados sus mercados agropecuarios y al acero, que Brasil y la Argentina exigen que se abran.

El problema no es menor para Bush. Si mantiene los aranceles del acero para subsidiar a su deficitaria industria, se expone a una guerra comercial cada vez más fuerte (que trasciende a los países del ALCA) y a multimillonarias sanciones económicas que podrían perjudicar varias exportaciones estadounidenses. Pero si los elimina pone en riesgo su anhelada reelección ya que los estados productores de acero como Pensilvania, Virginia Occidental y Ohio son de gran peso electoral.



Más de Impresa General