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Bioetanol 100% made in Argentina

Se conformó en 2012 gracias al aporte de 25 socios. Su impulso generó un cluster estratégico. Hoy demanda más de 210.000 toneladas de materia prima para combustible. La próxima apuesta: la burlanda.

Para tener éxito en los negocios hay que estar atentos. De eso sabe Manuel Ron, director Estratégico y uno de los 25 socios fundadores de Bio4, la primera empresa productora de bioetanol del país. Ron descubrió el lugar que los agronegocios podían tener en las energías limpias y así fue que puso en pie, hace cuatro años, una planta de producción en Río Cuarto. Solo el año pasado, la firma destiló 80 millones de litros de biocombustible y facturó $ 600 millones gracias al esfuerzo de sus 130 trabajadores.
La idea vino a la cabeza de Ron en 2006, tras leer una nota sobre el problema de los altos costos logísticos en el sector agropecuario estadounidense y cómo los farmers se estaban asociando para formar plantas de biocombustible y así generar valor agregado a la cosecha y mejorar las ganancias.
"En el sur de Córdoba teníamos la misma problemática para exportar el grano de maíz: el impacto del flete y los demás costos de logística, que se llevan gran parte del valor del producto. Entonces, la industrialización local de la cosecha era una solución posible", explica, y resume: "Cada peso que se invierte para transformar el maíz en bioetanol se multiplica por tres".
El empujón que llevó al ingeniero a materializar el proyecto se dio en 2010, cuando se gestaba el marco regulatorio para esta actividad. La ley 26.093 definió el uso del biocombustible en el corte de naftas, y con esa seguridad Ron salió a buscar socios para invertir y compartir tanto riesgos como beneficios. En 2012, con 25 socios de igual jerarquía y una inversión inicial compartida de u$s 35 millones, se puso en marcha la primera planta de bioetanol de maíz en la historia del país.
La alianza que formó Bio4 con la firma cordobesa Porta Hnos. (fabricante de equipos tecnológicos de destilación de alcohol) fue otro hito que logró el grupo de agroproductores. "Viajamos a Italia, India, Brasil y a los Estados Unidos siete veces en búsqueda de estos equipos. ¡Después de todos esos viajes encontramos a 200 kilómetros de Río Cuarto a la familia Porta, que estaban en el negocio de la destilación de alcohol desde hace años y tenían decidido poner una pata en el nicho tecnológico!", destaca Ron. El paquete de equipos incluyó molinos, fermentadores, tanques de licuefacción, evaporadores y centrífugas, entre otros.
Fuera de lo estrictamente comercial, el resultado de la asociación fue un win-win, ya que unos tenían la experiencia productiva-industrial, mientras que otros el rodaje necesario en el sector agropecuario.
La empresa pionera en manufacturar biomasa tuvo un efecto multiplicador en la zona de Río Cuarto: se formó un cluster estratégico con productores de maíz que abastecen a la empresa con 210.000 toneladas de maíz al año; ingenieros de la Universidad Nacional de Río Cuarto, operarios de la ciudad y maquinaria de punta. La producción anual ya asciende a 80 millones de litros de combustible biorrenovable por año. Hoy abastecen a cinco de las petroleras más importantes del país: YPF, Shell, Axion Energy, Petrobras y Oil Combustibles.
Los datos avalan el crecimiento exponencial que generó la localidad mediterránea. Según la Bolsa Cerealera de Córdoba, Río Cuarto pasó de una producción de 1,25 millón de toneladas de maíz en 2010 a 2,4 millones de toneladas en 2015. Esto representa un aumento del 92% de la producción en cinco años. Las 210.000 toneladas requeridas cada año por Bio4 apalancan la producción local.

La perspectiva

Hasta el momento, los socios de Bio4 llevan invertidos u$s 50 millones con foco en el bioetanol. Sin embargo, apuestan a que los futuros negocios vendrán de la mano de la burlanda (DG4, por su nombre comercial), un subproducto vegetal de alto valor nutricional para la hacienda: contiene tres veces más proteínas que el maíz. En términos productivos, es el scrap que surge del proceso de la molienda del maíz y es de gran calidad para el consumo del ganado ovino y vacuno.
Luego de una inversión de $ 50 millones en el equipamiento de tres hornos rotativos de secado, con una capacidad nominal de 190 toneladas por día de granos de destilería de maíz desecados con solubles, Bio4 produce 60.000 toneladas de DG4 al año para clientes internos y externos. Hoy exporta 1.000 toneladas a Uruguay, Chile, Paraguay y algunos países del sudeste asiático. "Hay una demanda creciente en el exterior", comenta Ron.
Otros de los objetivos que tiene en la mira el grupo empresario es que la planta funcione en su totalidad de forma autosustentable. Esto implicaría sumar otros u$s 7 millones. Para ello, la firma está buscando en los Estados Unidos maquinaria y equipos que puedan generar energía a partir de la digestión de alguno de sus productos o subproductos y, así, suplantar gas y electricidad por energía limpia.
El bioetanol tiene, y seguirá teniendo, una amplia demanda en el mercado interno. Por disposición del Ministerio de Energía, a partir de principios de febrero, todas los combustibles líquidos deben tener un corte del 12% de bioetanol. Para los competidores verdes, el porcentaje seguirá en alza. Para el primer trimestre, los datos del Indec muestran que se alcanzó una producción local récord de más de 210.000 metros cúbicos de biocombustible (incluye los derivados de maíz y caña de azúcar), que abastecieron el 100% de la demanda local. Estirar la cifra significaría para el Gobierno promover las energías verdes y, a su vez, generar más puestos de trabajo. Para Bio4, un aumento de la proporción en naftas implicaría poner a andar el 20% de su capacidad productiva, hasta hoy en estado ocioso. Están listos y ansiosos, cuenta Ron, para que se decida subir la relación bioteanol-nafta a 13% próximamente y, algún día, llegue a 27% como ocurre en Brasil.
Santiago Lilo

Para tener en cuenta

- Año de fundación: 2012
- Empleados: 130.
- Inversión en desarrollo y prototipos:
u$s 50 millones.

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