EN VEZ DE TERCERIZAR SUS MERCADOS DE CAPITALES A ESTADOS UNIDOS

Asia debe sacarle provecho a sus ahorros

Los asiáticos están guardando su dinero pero no hay inversión en infraestructura energética y vial. Lo que necesitan es un buen mercado de bonos que funcione bien

Desde que Asia se despertó en 1997 y se encontró con que los inversores extranjeros abandonaban sus mercados accionarios y bancarios, los líderes locales tratan de protegerse de futuros shocks financieros. Pero en su esfuerzo por enfrentar su crisis de deuda, se olvidaron de su crisis de ahorro. Al menos ya se empezó a conversar sobre cómo formar un mercado de bonos regional adecuado.

Hoy, los mercados asiáticos están atrapados en un círculo vicioso. Los asiáticos tienden a ahorrar para el futuro, mientras que los norteamericanos tienden a pedirle prestado al futuro. Dado que las economías asiáticas maduran y su clase media crece a más de 300 millones de consumidores, se acumularon montañas de ahorros en depósitos bancarios, mercados de valores y reservas en divisas. Este ahorro se suma a la magnitud de las fluctuaciones locales y globales de la moneda, el crédito y el consumo. Al estacionar tanto dinero en monedas de reserva global, estos ahorristas están tercerizando sus mercados de capitales a Estados Unidos. Esto fomenta el irresponsable comportamiento por parte del gobierno estadounidense, que ya repercutió negativamente en los mercados asiáticos y amenaza con hacerlo de nuevo.

Al mismo tiempo, Asia experimentó una sequía de inversión en infraestructura. La confianza del inversor extranjero cayó en 1998. Desde 1999, China casi no elevó su capacidad de generación energética. La inversión privada regional del sector eléctrico cayó de más de u$s 10.000 millones anuales a mediados de los noventa, a más de u$s 2.000 millones desde 1998, según el Banco Mundial. En ese período, Filipinas es el único país que extendió su red de caminos.

Tradicionalmente, las firmas extranjeras de ingeniería financiaron la mayoría de los proyectos mediante los mercados de divisas. Estos desarrolladores utilizan sus propios ahorros a largo plazo a través de sus mercados de bonos locales, donde los ahorristas asiáticos ahora invierten. El propio shock financiero norteamericano interrumpió eso hace 18 meses, cuando los desarrolladores de infraestructura para energía y telecomunicaciones tenían cerrado el acceso a sus propios mercados de crédito. De repente, es evidente la conexión entre ahorrar para el futuro de Asia y financiar su estructura.

Si bien hay una necesidad urgente de mercados de divisas locales onshore, un mercado offshore bien manejado, hasta autorregulado, de bonos en moneda local puede brindar una salida para este torrente de ahorros. Esos mercados offshore reducen el desequilibrio de las reservas en divisas excesivamente concentradas, sin necesidad de recurrir a inversores extranjeros inconstantes para financiarse.

Lo más importante es contar con un sistema de evaluación de créditos fuera de los propios sistemas de los bancos locales. Las agencias calificadoras internacionales deben emitir sus informes fuera del país del emisor para que sean creíbles.

Hasta en el mercado de bonos soberanos locales, hay poco interés en desarrollar una plaza fuera de Japón, cuyo mercado de u$s 5 billones equivale a más de 100% de su PIB. En China, las emisiones en circulación no llegan a u$s 450 millones, sólo 32% de su PIB. Hong Kong y Tailandia mencionan un programa para emisiones nuevas destinado a desarrollar una curva de rendimiento. Ambos países emplean los déficits fiscales para estimular sus deprimidas economías.

Las emergencias parecen ser la única fuerza capaz de impulsar a estos gobiernos a crear mercados de bonos locales adecuados.



Más de Impresa General