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Arbolado público: polémica bajo la sombra

Qué hacen los municipios a este respecto. Recomendaciones sobre cuándo y en qué circunstancias podar. Programas y capacitaciones para profesionalizar esta política.

Arbolado público: polémica bajo la sombra

El arbolado público brinda amplios beneficios. Y también algunas polémicas. Embellecer las calles y proveer sombra son, por excelencia, las ventajas apreciables a simple vista. Asimismo, las plantas cumplen la función de purificadoras de la atmósfera, filtrando los vientos, y reduciendo el impacto de la contaminación auditiva y visual. Es por eso que los municipios, a través de sus áreas especializadas de espacio público, trabajan para garantizar gestiones eficientes en el arbolado público.

Las razones de las polémicas también son varias. No todos los árboles son aptos para la ciudad, como tampoco la poda puede hacerse en cualquier momento ni de cualquier manera. La plantación de los árboles urbanos y su seguimiento requiere la presencia de programas adecuados a sus necesidades, dicen los paisajistas. Selección, propagación, cuidado y tala selectiva de plantas, árboles y arbustos son algunas de ellas.

Los problemas, de raíz

Desde la subsecretaría de Medio Ambiente del municipio bonaerense de Quilmes explican a El Cronista los problemas más comunes con que se encuentran en el área y de qué manera hacen frente a ellos. Las podas fuera de época, por ejemplo, entre los meses de mayo y agosto, aseguran desde la entidad, "genera que los árboles crezcan en mal estado", sumado a que, "por desconocimiento previo", existan muchos especímenes no urbanos establecidos en barrios, cuyo crecimiento "perjudica en altura y en raíces, rompiendo veredas, frentes de hogares, cañerías y napas". Aquí radica la gran mayoría de los reclamos de los vecinos por los cuales solicitan extracción directa, informan fuentes internas del área municipal.

Sebastián Galarco, ingeniero Forestal y director de Desarrollo del Delta, Bosques y Forestación del Ministerio de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires, menciona que los principales problemas en el arbolado público se deben a "normas municipales contradictorias, actividades no planificadas, la escasa disponibilidad de recursos, tratamientos o técnicas no recomendadas, falta de información e involucramiento de la comunidad, actividades sin el respaldo de una estructura orgánico funcional coherente y falta de valorización del arbolado urbano".

La poda, en particular

El director de Desarrollo del Delta, Bosques y Forestación indica cuando es menester recurrir a la poda. "Un árbol no necesita ser podado si se haya situado en un medio que le conviene y al que se ha adaptado poco a poco, que no sufra coacciones especiales en su expansión aérea o subterránea y que no presente señales de debilidad o de ataques parasitarios".

Entonces, ¿cuándo es posible recurrir a ella? Galarco advierte que las prácticas de poda "deben estar muy bien justificadas". Según sus especificaciones, en el medio urbano la poda no es necesaria excepto por las siguientes razones: seguridad pública (se eliminan ramas muertas, deterioradas, con uniones débiles o aquellas mal orientadas que afectan cables, construcciones, luminarias, o el tránsito peatonal o vehicular); sanitarias (cuando un árbol presenta síntomas de debilidad, sus raíces han sufrido daños por zanjeado, poda o movimientos de tierra o cuando se busca frenar cierto tipo de enfermedades); estéticas (tratando de reformar la planta en los casos en que, debido a malas podas, su arquitectura natural se ha perdido).

Cuando la planificación es correcta, o sea que la especie vegetal está en relación con todos los factores que intervienen en el paisaje urbano, el ingeniero forestal asegura que los árboles "solo requerirán podas de limpieza y conducción".

Logros y desafíos

A través de un proyecto de extensión "Arbolado Urbano: el árbol urbano, planificación y manejo" de la facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata, 135 municipios están siendo capacitados en la adquisición y adopción de los lineamientos básicos para el manejo profesional del patrimonio forestal en la provincia de Buenos Aires, siguiendo los lineamientos contemplados en la Ley Provincial 12.276 de Arbolado Público.

"La provincia ha venido brindando capacitación técnica en distintas temáticas dentro del manejo y la gestión racional del arbolado público", informa Galarco en relación a los encuentros, talleres y jornadas en distintos municipios. Sin embargo, reconoce que, "después de tanto esfuerzo, se considera que la situación está lejos de ser óptima". Los motivos son variados, pero, por lo general, "aún no hay un reconocimiento real sobre la relevancia del arbolado urbano ni, consecuentemente, del área técnica dentro de cada municipio".

Cal o no cal

El municipio cordobés de Corral de Bustos explica, en sus manuales online, que la cal no es recomendable porque puede llegar a ser arrastrada por el agua de lluvia hasta el suelo. Esto produce un aumento del pH del suelo, afectando la absorción de minerales por las raíces. Por otra parte, esta cal tapona unas estructuras denominadas lenticelas, que sería por donde el tronco "respira".

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Comentarios1
Emilio Gaviria
Emilio Gaviria 14/04/2017 09:48:22

En la Ciudad de Buenos Aires los árboles se encuentran abandonados, en los barrios tienen entre 80/90 años y se ha hecho muy poco. A los políticos no les interesa. Sugiero se privatice su mantenimiento, con control de los comuneros.