LOS AVALES SER AN OTORGADOS POR EL GOBIERNO NACIONAL

ArSat pide crédito millonario al BID para desarrollar un satélite

El préstamo es de u$s 30 millones. La compañía satelital estatal que creó Guillermo Moreno destinará el dinero a continuar el diseño de un equipo propio

ArSat, la empresa satelital estatal que se quedó con Nahuelsat, apeló al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar parte de su proyecto de construir equipos que reemplacen a los que hoy tiene en órbita.

La compañía gestionó ante el organismo presidido por Luis Alberto Moreno un crédito por u$s 30 millones. Comenzó el trámite a fines del año pasado y, trascendió, el Gobierno otorgará los avales.

El dinero será utilizado para lo que la compañía califica como la segunda fase de su proyecto, cuya historia comenzó en 2004, cuando el entonces secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno, le quitó a la ex Nahuelsat la licencia para explotar la posición orbital 81º Oeste. La afectada, una empresa de capitales europeos, había logrado la primera adjudicación del espacio satelital argentino en 1993, cuando el gobierno de Carlos Menem le otorgó el derecho de operar la locación 72º Oeste, que fue ocupada por el Nahuel 1. En 1998, la secretaría de Comunicaciones, encabezada en ese momento por Germán Kammerath, le asignó la segunda posición (81º W), para cuyo aprovechamiento se debió pedir prórroga a la Unión Internacional de Telecomunicaciones, la autoridad mundial en la actividad.

Insatisfecho por la gestión de Nahuelsat, el ex secretario de Comunicaciones y hoy hombre fuerte de Comercio Interior, Guillermo Moreno, le quitó primero la posición 81º W y luego la 72º W, el satélite Nahuel 1 y hasta la estación terrena de la localidad de Benavídez, desde donde operaba la empresa.

Lanzó entonces un ambicioso proyecto destinado a que el Estado incursionara directamente en la actividad y que contempla la construcción de satélites en la fábrica rionegrina Invap. Según el cronograma de ArSat, la primera fase del emprendimiento, dedicado a obtener un diseño preliminar de un satélite, concluirá a mitad de año. A partir de ese momento, debería comenzar la segunda etapa, que comprende la fabricación, integración y ensayos del prototipo. Es para esta instancia que se pidió el préstamo del organismo de financiamiento.

Todo el proceso durará unos 54 meses, más otros seis que estarían destinados a la campaña de lanzamiento y puesta en órbita. La inversión total sería de unos u$s 150 millones.

Actualmente, las dos posiciones de la Argentina son utilizados con soluciones provisorias. El Nahuel 1 quedó el año pasado al borde de su vida útil y algunos de sus clientes fueron migrados a otros satélites. ArSat debió contratar los servicios de las tres grandes proveedoras internacionales Intelsat, SES y Telesat.

Aún así, la compañía, que tiene 32 clientes, asegura que es rentable y habría alcanzado el punto de equilibrio, con los gastos igualando los ingresos. Con respecto al proyecto de construcción y puesta en órbita de equipos propios, el retorno de la inversión demandaría unos siete años a partir del lanzamiento, es decir, en 2018.

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