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Al auxilio de energías exhaustas

La mejora de los beneficios tributarios nacionales daría el impulso final a la generación de energía amigable con el medioambiente. Por qué esta vez no se augura un fracaso, como ocurrió en el pasado.

por  NÉSTOR ROSSI

Director Tax & Legal de PwC Argentina
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Al auxilio de energías exhaustas

En octubre de 2015 fue promulgada la Ley 27.191 ("Ley Guinle") con el objetivo de promover la utilización de fuentes renovables para la generación de energía. Ahora bien, este no es el primer intento, dado que dos leyes anteriores (1998 y 2006) se plantearon con el mismo objetivo sin mayor éxito, para lo cual cabe preguntarse, entonces, ¿por qué este intento podría conducir a resultados diferentes? ¿por qué hay, hoy, más interesados en sumarse a las licitaciones?

Creemos que se combinan, entre otros, los siguientes factores: está fuertemente instalado en las agendas de los CEOs el cambio climático, y la Argentina necesita mostrar claras mejoras en ese terreno. Además del impulso que las autoridades nacionales están dando al nuevo régimen.

La nueva ley corrige deficiencias de las anteriores: no es suficiente, para promover una actividad, otorgarle beneficios impositivos, si para el inversionista el desarrollo del negocio está lleno de interrogantes. De este modo, mientras, por un lado, las nuevas regulaciones proponen una prioridad de despacho para quienes generen energía promovida por el régimen, lo que significaría que toda electricidad tendría asegurada su demanda, por el otro, ahora se establecen obligaciones taxativas a los usuarios de energía eléctrica de contribuir al cumplimiento de los objetivos del régimen.

De esta manera, al 31 de diciembre de 2017, al menos el 8% de la energía eléctrica que se consuma deberá ser generada por fuentes renovables, porcentaje que se incrementaría gradualmente al 20% en 2025. Para ello, los grandes usuarios podrán autogenerar, cogenerar o contratar directamente. Pero, por la vía que sea, deberán acreditar que cumplieron con el paso mínimo requerido.

Al menos para las primeras licitaciones, se establece un precio máximo de referencia interesante: u$s 113 por megawatt hora (MW/h). Las autoridades comienzan a desandar el camino que habían iniciado las anteriores cuando se intentaba centralizar la contratación de electricidad en Cammesa. La ley 27.191 rehabilita la posibilidad de que los grandes usuarios contraten la electricidad que se genere por estas fuentes directamente de sus generadores.

Por otra parte, el agravado déficit energético parece dar un impulso adicional a este intento. Con la salida del default financiero, se espera que disminuyan gradualmente los altísimos costos financieros en nuestro país, que hasta el momento hacían inviable muchos proyectos de inversión a largo plazo. Una característica aplicable a esta actividad. Finalmente, ahora sí, la sensible mejora de beneficios tributarios a nivel nacional darían el impulso final, aunque se está a la espera de que las provincias, invitadas a adherirse al régimen, lo hagan con medidas más atractivas de lo que lo han hecho en el pasado.

La combinación de estos aspectos nos habilita a aventurar que, quizás ahora sí, es el tiempo de las renovables.

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