Un fin turbulento para una empresa fundada hace 51 años

Gatic fue durante mucho tiempo la fabricante de calzado número uno del país. Eduardo Bakchellian la fundó en 1953 con ocho empleados que trabajaban en un galpón ubicado en San Martín. El gran crecimiento le llegó en 1969, cuando logró la licencia de Adidas, que fue renovada durante 32 años. Así, en 1995 llegó a tener 20 plantas productivas, 8.500 empleados, las licencias de las marcas Le Coq Sportif, Bubble Gummers, New Balance, Prince, LA Gear, además de Adidas, y una facturación de 350 millones de dólares.

Sin embargo, los problemas comenzaron en la década del ‘90, con la apertura casi indiscriminada de productos de importación del Lejano Oriente con los que no podían competir, y se agudizaron con la crisis financiera mexicana en 1995, y con la devaluación del real brasileño, en 1999.

En 1996, Gatic ya tenía una situación financiera comprometida: un pasivo de u$s 30 millones con la DGI y una deuda de u$s 160 millones, con un pool de Bancos encabezados por El Nación, el Provincia y el Ciudad.

Cada vez que pudo, la empresa recurrió al auxilio de los gobiernos de turno. Cubrió con préstamos de los bancos Nación, Ciudad, y Provincia las cancelaciones anticipadas que le exigieron los bancos privados, durante el tequila. Y en 1997, se decretó la aplicación de salvaguardas a la importación de calzado deportivo, más allá de que en Gatic siempre aseguraron que no se puso en marcha a rajatabla hasta fines del 2000.

Ese año, la empresa también coqueteo con potenciales compradores, como el fondo de inversión Newbridge, y el Exxel Group.

En 1998 presentó un plan de reestructuración a sus acreedores que preveía la consolidación de todas sus subsidiarias bajo una única empresa, con el consiguiente recorte de personal. La deuda total sumaba ya u$s 220 millones. El plan no se pudo completar por las demoras en la aplicación de las salvaguardas. Sin embargo, ajustó su estructura a 3.200 empleados y ocho plantas para 2001.

La ecuación negativa entre los resultados operativos y el pago de intereses los llevó a solicitar el concurso preventivo en octubre de ese año, con una deuda que llegaba a u$s 365 millones.

Como si no fuera suficiente, en febrero de 2002, Gatic perdió la licencia de Adidas. En octubre de ese año, Eduardo desplazó a su hijo Fabián de la presidencia y tomó el timón. Se había ido en 1995 pero los problemas familiares explotaron en 2001, con el concurso. En octubre pasado volvió Fabián, y se volvió a ir. En noviembre apareció la propuesta de Guillermo Gotelli para alquilar cuatro plantas.



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