

Los tics desde el poder en democracia cuando los aires de la opinión pública no los favorecen parecen repetirse casi calcados. Pasó con Alfonsín, con Menem y con el actual gobierno.
Cuando faltaban dos años para la entrega del poder todos discutieron las cifras sobre inseguridad desocupación, pobreza, también sobre la influencia de los Mass Media en su deterioro y sobre la validez de las encuestas que no los favorecen. Quizás todos estos temas los vemos desfilar hoy con mayores implicancias institucionales que en otros tiempos. Porque hay una decisión no solo de dar una batalla discursiva sino también de buscar cambiar el escenario. Por eso el gobierno de Cristina Kirchner interviene en el Indec, decide ponerles límites a los mas media, tanto a través de la Ley de Medios audiovisuales como de la Reforma Electoral que se está tratando en el Senado. Este control también incluye a las encuestas.
La reforma política nada cambia a favor de que la población pueda elegir mejor. Se la hace votar dos veces por lo mismo, no resuelve ni el tema de las listas sábanas, ni las presiones de los aparatos políticos sobre los electores, situación que se evitaría con el voto electrónico. Hay quienes creen que la reforma está hecha a la medida de Néstor Kirchner, para resolver la interna partidaria. No parece ser este el objetivo principal. Parece más bien una reforma hecha para evitar que vuelva a pasar que una fuerza política no tradicional con un manejo mediático del dinero logre pasar por encima de las estructuras políticas tradicionales.
Claro que estos avances sobre las instituciones no son posibles en relación a temas como la inseguridad. Mientras para los ciudadanos es el problema que más los afecta para el gobierno es solo una sensación creada por los mass media. Y si bien en los últimos tiempos, sobre todo Scioli discursivamente parece haber entendido que no hay que hablar de estadísticas sino poner manos a la obra para resolver las cosas. Las autoridades deben entender que la percepción de inseguridad que tiene la población combina hechos reales con sensaciones. Lo cual no alivia la situación sino que por el contrario la complejiza. La denominada sensación no solo está referida a los delitos concretos, sino también al crecimiento de la droga, a la falta de confianza en las autoridades políticas, policiales y judiciales a la incertidumbre económica y al temor a perder el empleo. En el último Congreso Internacional de Consultores Políticos realizado en Panamá conocimos un serio trabajo de investigación realizado en México en donde se mostró que: 1) La percepción de inseguridad no estaba relacionada con el nivel de denuncias de delitos realizadas por la población. Así el México D.F. era, en relación a los otros Estados, el distrito con menor nivel de denuncias de delitos pero en el que más sensación de inseguridad había. 2) La percepción de inseguridad es una mezcla de incertidumbre, desconfianza en las instituciones, temor a ser víctima de un delito, 3) la desconfianza en las instituciones, a su vez, puede generar que la población no denuncie los delitos, con lo cual aumenta la incertidumbre sobre el nivel real de incremento del delito. Conclusión la falta de confianza condiciona la respuesta que puedan dar los gobiernos sobre el cuidado de las vidas y los bienes. La situación vivida en Wilde bien parece un claro ejemplo de esto. Ante un crimen concreto las autoridades no tenían forma de convencer a la población de que estaban dispuestas a protegerla. Es que mientras se habla de poner más policía el vecino ve crecer la pobreza, y la droga que ya no se compra con dinero sino que involucra al drogadicto en la venta y entonces amplia la extensión de su red, Así hoy tenemos conviviendo un segmento de la población que pide protección para vivir su vida con tranquilidad, con otro que como los protagonista de la telenovela ‘Sin Senos no hay Paraíso’ parece preferir una vida corta pero emocionante, a una larga y aburrida. A veces da la impresión que se quiere evitar que los noticieros repiqueteen sobre hechos reales pero nadie dice nada de programas de investigación, telenovelas y películas que parecen exaltar la cultura de la droga . Estamos, entonces, ante un fenómeno de una gran complejidad que requiere de respuestas políticas globales y no solo de golpes de efecto. Para cambiar la sensación de que todos estamos en peligro las instituciones deben ser sólidas y serias. Por esto también la discusión sobre la policía de Macri está directamente vinculada a la credibilidad que la población tenga en el Jefe de Gobierno y en las autoridades policiales. Y esto hoy por hoy aparece herido.










