

Los representantes del Mercosur y la Unión Europea (UE) acordaron una reunión de ministros en Bruselas para el próximo 1º de septiembre para relanzar las negociaciones del acuerdo de libre comercio, que están en un impasse desde octubre pasado. En reuniones informales se plantearon metas ambiciosas en materia de plazos (firmar el acuerdo en mayo de 2006) y de objetivos (comenzar a negociar en base a propuestas de máxima aspiración y máximo esfuerzo para ambos bloques).
Dados los indiscutibles beneficios que reportaría al Mercosur tener acceso efectivo al mercado europeo bajo condiciones de un equitativo tratamiento especial y diferenciado, todos los esfuerzos en búsqueda de un buen acuerdo deben ser priorizados.
Sin embargo, algunas cuestiones que han signado las fracasadas negociaciones de 2004 y otros nuevos acontecimientos acaecidos hasta la fecha deben tenerse en cuenta para evaluar el desafío que se enfrenta.
Dentro de las cuestiones más relevantes a cambiar en la modalidad de las negociaciones es descartar de plano la negociación focalizada en los aspectos comerciales del acuerdo, recuperando el espíritu inicial reflejado en el “Acuerdo Marco Interregional de Cooperación de 1995: el acuerdo de libre comercio birregional Mercosur-UE sería un instrumento para profundizar el relacionamiento político e impulsar el desarrollo económico y social del Mercosur en el marco de la cooperación entre los bloques.
Por otro lado, un acuerdo birregional de libre comercio requiere una oferta integral de ambos bloques que incluya tanto bienes, como servicios, inversiones y compras gubernamentales, así como un detenido y explícito detalle de los reales efectos de las reglas del comercio (requisitos de origen, uso del draw back, salvaguardas especiales, etc.) que regirán el mismo. Sólo la cuantificación realista y global de lo otorgado y de lo recibido permitirá tener claro el beneficio neto resultante para ambas partes, y en consecuencia aunar las voluntades del sector publico y privado de los bloques para su firma.
Un acuerdo de libre comercio con el Mercosur necesariamente tendrá un formato diferente a los que la UE ya ha concretado con otros países del Sur (México, Chile, Sudáfrica), por la mucho mayor dimensión económica del bloque y por el gran atractivo que ofrece el Mercosur en materia de acceso, al no haber otorgado preferencia alguna a otro país o bloque del Norte. Además, en el caso del Mercosur, el acceso real al mercado de productos agrícolas procesados (PAPs) europeos será definitorio para que la negociación llegue a buen término. El tratamiento especial y diferenciado del Mercosur en la desgravación arancelaria en productos industriales deberá ser pauta fundamental de la negociación, dadas las diferencias de nivel de desarrollo y consecuentemente de la magnitud de aranceles a reducir en cada bloque, y sus efectos distintos sobre las estructuras productivas y el empleo.
Por otro lado, puertas adentro del Mercosur se deberán resolver las asimetrías productivas. En ese sentido, las propuestas presentadas por nuestro país a Brasil apuntan a atacar ese flanco débil del acuerdo. Es indispensable establecer nuevas reglas para evitar la asignación sesgada de inversiones hacia el país más grande y consiguiente proceso de desindustrialización en los tres países de menor tamaño. Estas pautas deberán neutralizar los efectos nocivos en las estructuras productivas de los Estados partes, producto de una integración regional hasta ahora incompleta, con uso discrecional de incentivos y sin convergencia macroeconómica. En definitiva, constituyen el paso previo ineludible para avanzar en los otros aspectos que hacen a la mercosurización de disciplinas y a una mayor institucionalización del bloque regional, condiciones que lógicamente son requeridas por la UE para el acuerdo.
Tanto la UE como el Mercosur enfrentan desafíos no menores para concretar un acuerdo de libre comercio birregional, que genere aumento real del comercio y las inversiones para nuestra región y que trascienda lo meramente declarativo respecto de las etapas futuras, que podrán llegar o no.
El objetivo es prioritario para nuestro país, los desafíos son grandes y los tiempos inicialmente parecerían cortos, pero el esfuerzo vale la pena.










