

Estaba terminando mi columna cuando me sorprendió la noticia sobre la muerte del ex presidente Kirchner.
Era una columna sobre el sindicalismo, la violencia y el futuro político argentino. Pero el fallecimiento de Néstor Kirchner obliga a un acompañar el dolor de una parte de la sociedad y de la Presidenta. Y no es entonces el mejor de los momentos para hacer taxativas definiciones. Con todo el respeto que merece el momento intentaremos trazar algunas líneas de análisis.
No puede negarse que durante su presidencia, Kirchner le dio a su gestión una impronta arrolladora. Con aciertos y con errores reconstruyó la autoridad presidencial, devolvió un rol protagónico al Estado, dio lugar a una Corte de Justicia impecable, logró en su período de gobierno uno de los mayores nivel de aprobación popular de los últimos años.
Derrotado políticamente en 2009, estaba en plena batalla para lograr reconstruir su popularidad y poder volver a la presidencia. Prefirió dar esa batalla y todas las que considero correctas para apuntalar al gobierno de Cristina Kirchner antes que atender el consejo médico de cuidar su salud.
Néstor Kirchner era un gran militante político y murió en su ley. Terminó siendo homenajeado aun por quienes tenía fuertes enfrentamientos político.
Más allá de la fuerza moral de la Presidenta para sobrellevar su pena personal y seguir la mando de los destinos del país, es indudable que pierde a no sólo a su pareja sino a su principal soporte político.
Néstor Kirchner no era solo el líder político del oficialismo también era su mentor, y quien orientaba el rumbo enconómico. ¿Quién asumirá ahora ese rol? Cristina ha mostrado en los últimos tiempos un estilo propio de gestión y de comunicación, lo que no sabemos es si decidirá ser la continuadora en el tiempo del legado de Néstor Kirchner y buscara su reelección o preferirá terminar su mandato y dejar la posta a otro dirigente de su partido.
El futuro tiene más incógnitas que certezas. Como sigue el Gobierno y como sigue la política, y dentro de ésta, como sigue el peronismo. De cómo sigue el Gobierno la responsabilidad la tiene la Presidente, sus ministros, también los gobernadores y también el equilibrio que muestre la oposición.
De como sigue la política la responsabilidad es de todos los actores, aún de los opositores. De como sigue el peronismo la responsabilidad de gobernadores y dirigentes políticos y sindicales es máxima.
Si apenas el martes, le habían hecho en el PJ de la Provincia de Buenos Aires un vacío a la Jefatura del peronismo bonaerense de Moyano, más allá de que este persista en sus intentos de hegmoniza tanto a la política partidaria como al sindicalismo, si ya estaba hablando de candidaturas alternativas a las de Kirchner en el seno mismo del kirchenriesmo. Si el gobierno estaba golpeado por sus vínculos con el sindicalismo, y el sindicalismo jaqueado por la justicia.
Sin dudas el camino del PJ y el camino del gobierno no está despejado de piedras. ¿Tenderán las fuerzas internas a la unidad o tenderá al fraccionamiento? ¿Se intentará la apertura hacia otros sectores políticos y sociales o se persistirá en profundizar el rumbo actual? ¿Cristina liderará al peronismo?, ¿Será Scioli? ¿Será Moyano? ¿Habrá fumata entre los gobernadores? ¿Qué harán el Peronismo Federal y los díscolos dentro del oficialismo? Demasiados interrogantes para un momento de inflexión y de reflexión.










