CON EL P NICO DE LOS MERCADOS, MUCHOS EST N ONLINE TODO EL TIEMPO

Vacaciones sin desenchufe: con la crisis, las cotizaciones se siguen en la playa

El día que Bernanke bajó las tasas algunos se internaron en el hotel para cambiar opiniones sobre qué hacer. Otros aprovechan para operar y ganar dinero haciendo trading corto estando en un parador exclusivo de la costa argentina o Punta del Este

Mar, playa, parador exclusivo, diversión y....¿una pantalla plana de 22 pulgadas siguiendo online el mercado? Algo que podría sonar insólito y hasta extravagante se transformó, por la vorágine de la crisis de EE.UU., en algo casi trivial. Es que algunos operadores de la city pasan sus días de descanso desenchufándose del jefe pero no de las cotizaciones de los activos financieros. Están quienes lo hacen sólo para estar medianamente informados, pero algunos (se sinceran) tienen otras motivaciones: aprovechar la estrepitosa baja del mercados para hacerse algún dinerillo. ¿Cómo era esa máxima del mundo bursátil? ¿Que toda baja es oportunidad de compra? Para algunos arriesgados, que tienen cintura de torero y buen timing, siempre se puede (y se debe, dicen) hacer negocios.

Pero no sólo están los freaks de la city porteña: entre las leyendas urbanas (que ocurren en la playa) también están aquellos traders del mercado de granos. Los precios de los commodities, que siguen dando frutos para la economía argentina, no están exentos de algún coletazo por el miedo a la recesión. Por eso, algo más acotados, los operadores siguen las variaciones de sus inversiones favoritas mediante la blackberry, un logro de la tecnología moderna para estar las 24 horas comunicado.

Las historias son varias pero hay algunas en particular que vale la pena detallar. Por una cuestión elemental, los participantes de estos relatos playeros prefirieron no identificarse. El primero de ellos se sitúa en Pinamar, anclado en uno de los paradores más exclusivos con todo el confort imaginado. El operador, de vacaciones con su mujer e hijos, tiene una pantalla plana clavada en Bloomberg por donde sigue los vaivenes de los mercados. “Es muy práctico, no quita espacio y te permite seguir todo lo que pasa al instante. Los que somos bolseros de alma no nos desenchufamos, nunca perdemos el hábito de operar y en momentos como éste (cuando cae todo) se puede hacer una buena estrategia de trading , explica. La secuencia, después de decir todo esto, es obviamente ir al frente. El analista, sin traje y sin corbata y a metros del mar, decide operar opciones de Tenaris y –en cuestión de minutos– ganar $ 400. “Hay que tener convicción y estar atentos porque las oportunidades están ahí, hay que saber verlas , dice, como si hacer dinero parapetado en una carpa en Pinamar fuera cosa de todos los días.

Otro hombre de la city, algo más moderado que el caso anterior, también sigue los mercados mediante su celular. “Tengo el servicio de Bolsar que podés ver las cotizaciones en tu celular. No es que estoy obsesionado, me gusta estar informado pero puedo dejar de operar cuando estoy de vacaciones , dice, aunque se sincera y agrega: “En el peor de los casos, si veo una fija que no puedo desaprovechar, llamo a la office y les digo que operen por mí .

“Tener esta crisis financiera hace que no puedas escaparte demasiado de la realidad. Si bien uno intenta descansar y no estarle tan encima al tema, no podés cerrarte a la información. Yo estoy en la playa hasta el mediodía pero después vuelvo al hotel (donde tengo mi laptop) a ver cómo andan los mercados , señala un joven economista que trabaja en una de las 10 sociedades de bolsa que más dinero negocia. Según dice, a veces es peor, como cuando Bernanke bajó la tasa en forma imprevista. “Estuve hablando con varios analistas durante esa mañana y parte de la tarde, parecía como un conference call, donde algunos estaban en Buenos Aires y otros en Mendoza, o donde estuvieran de vacaciones , contó, además de blanquear el enojo de su mujer por haber desperdiciado prácticamente todo un día de playa. “Si bien no le gusta, ella entiende , se excusó. En algunos casos, el fanatismo por estar online tiene sus costos. Las familias de muchos de estos operadores no son tan comprensivas cuando un miembro salta en medio de una cena para chequear cómo cerró la soja, el girasol o el trigo. La anécdota sucedió en Punta del Este, donde un tranquilo asado entre los íntimos se convirtió en una ácida crítica para quien –blackberry en mano– pasó gran parte del tiempo chequeando los cierres de las commodities y enviando emails a los operadores. Quienes lo conocen, cuentan que no se desprendió durante todas estas vacaciones del artefacto que lo mantiene conectado. Acciones, bonos ¿y ahora las vacaciones? Una poco frecuente víctima de esta crisis.

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