Lo que hay que saber sobre la securitización

Por Miguel Angel Arrigoni. Asesor financiero.

Más de dos mil operaciones de cumplimiento perfecto, basadas en instrumento que sobrevoló con total salud la crisis 2001-2002; que pago cuando nadie pagaba; que ha soportado quiebras de empresas perfectamente, es hoy cuestionado por el mercado de una forma que es realmente difícil de entender.

Securitización, operación que consiste en trasladar activos de rendimientos financieros a un fideicomiso y luego emitir bonos contra él, ha demostrado ser la herramienta de mercados capitales de mayor crecimiento, mayor eficacia y mejor rendimiento para la seguridad del sistema. En los últimos tiempos la misma ha sufrido distintos embates: recorte sobre los beneficios fiscales, que pudieron entenderse como excesivos en algunos casos pero que al mismo tiempo son, eran y serán necesarios para que las pymes puedan concurrir al mercado de capitales y afrontar sus costos cuestión, que aun no ha sido corregida.

Distintos tipos de gravámenes provinciales como sellos, ingresos brutos, etc., algunos de los cuales nunca se adhirieron las exenciones y otros han visto en este instrumento una fuente de recaudación con lo cual también lo han castigado duramente con impuestos regresivos.

El retiro de las AFJP del mercado donde si bien existen fondos volcados en forma indirecta por parte de la ANSES u organismo gubernamentales hacia la economía privada a diferencia de lo que habría sido históricamente el efecto crowding out, pero que nos deja con menor número de compradores. Todo ello, insólitamente, no ha afectado tanto al mercado tanto, como el cuadro de situación que se ha trazado a raíz del concurso preventivo de un importante retailer de electrodomésticos ocurrido durante el mes pasado.

Lamentablemente, la lectura del mercado o de la mayor parte de los analistas, siendo absolutamente errónea sigue demostrando que el producto de la securitización es entendido solo por pocos en el mercado.

El error de foco del mercado cosiste en centrar la problemática en la figura ¿servicer?, es quien cobra las cuotas, dado que este retailer ha retenido cobranzas que pertenecían al fideicomiso por varias semanas.

Adicionalmente, el Juez del concurso no ha habilitado aún, por motivos inexplicables, el flujo de fondos que genuinamente le corresponde los beneficiarios de los fideicomisos, lo cual agrava la ansiedad de los distintos agentes e inversores.

Ahora bien, centrar el tema en que la calidad del servicer es absoluta e incontrastablemente la piedra angular de la securitización es, en esencia, desconocer el instrumento.

En él, intervienen distintas figuras: un fiduciante, un fiduciario, el ‘garante' de que se tomen las medidas necesarias en caso de problemas y sus colaboradores, bajo la figura del master servicer, quién es el que controla el monto de las cobranzas reales que deben liquidarse. Esta última figura no ha sido aún utilizada en forma obligatoria como lo es en la mayoría de los países, donde además, tiene la obligación de reportar sobre la transparencia de los movimientos de fondos.

Entonces, es la creencia de muchos actores del mercado que efectuando un cambio de la gente de cobro pasándolo simplemente a empresas de cobros generalizados.

Más bien, tiendo a pensar lo contrario. El mejor atributo que tienen los fideicomisos financieros por ejemplo de consumo, hipotecarios o prendarios, es la vinculación que tiene el cliente para con la empresa que se lo dio y esta identificación comercial llamada fidelización es una prueba indudable del buen nivel de cumplimiento de pago que tienen este tipo de carteras con bajo niveles de morosidad y muchos más bajo niveles de incobrabilidad.

En la propia jerga bancaria se sabe que el que cobra un crédito es aquel que lo otorga porque es el que sabe y conoce al cliente y sabe como operarlo, manejarlo y tratarlo, lo cual distingue una verdadera acción de cobranzas y versus una simple recolección de fondos.

Independientemente de esto, ya hay hoy muchas tarjetas que hace crecido mucho, retailers que también han ampliado sus redes, y permiten pagos de diversas formas débitos automáticos, sistemas alternativos etc., pero no cabe duda que la atracción del cliente hacia el local es mutua y de mutuo interés.

De implementarse las medidas que se están pretendiendo es muy probable que asistamos a mayores niveles de morosidad, a mayor confusión de mercado alejándonos de una solución y generando un nuevo problema.

Son muchas las cosas que se pueden hacer, y de hecho la Comisión Nacional de Valores sin prisa, pero sin pausa, va avanzando en controles y normas que mejoran el cuadro de situación. Para ello, si, es imprescindible que se entiendan bien los roles, los tiempos, los procesos, más valiosos que la solvencia que se busca, y los controles que deben ser obligatorios y públicos. Ese es el camino, si no queremos terminar de acabar con la mejor herramienta financiera hoy de Argentina, y hace décadas, del mundo. Y al decir de Galileo, con todo esto epur si muove.