Está justificada una política monetaria más blanda

Es difícil decidir qué frase preocupa más: “Usted tiene una enfermedad que pone en riesgo su vida y tenemos que operar ahora o “Usted tiene una enfermedad que pone en riesgo su vida, pero decidiremos la semana próxima si es necesario operar .

La Reserva Federal, con el recorte de tasa de interés de 75 puntos básicos, envió una señal de que está verdaderamente preocupada y que hará lo que sea necesario para evitar la deflación. Pero toda intervención tiene riesgos.

Hubo suficientes datos económicos débiles en Estados Unidos que justifican una política monetaria mucho más blanda. Los sondeos de ánimo entre consumidores y empresas indican una fuerte caída; hay evidencias de que ahora es más difícil obtener crédito; y se observan señales de una incipiente debilidad en el mercado laboral. Todo respalda la disminución de las tasas, si bien la mayor parte de ello se habrá previsto cuando la Fed se reunió en diciembre.

Lo que es nuevo, y lo que impulsó a la Fed a actuar, son los pesares de los denominados aseguradores “monolínea . Si llegaran a quebrar, podrían generar más contagio financiero y reducir el crédito a un franja de la economía real. Existe un peligro general de que sucesivos golpes de confianza puedan crear una recesión donde no está prevista, y el fuerte recorte de tasas de la Fed es una importante acción para contrarrestar eso.

Sin embargo, quizás no sea decisiva. Los bancos están aterrados con las pérdidas relacionadas con el crédito y todavía no se sabe si se extenderán a sus préstamos, o si trasladarán todo el recorte de la Fed a sus clientes. Los efectos de la baja de tasas pueden ser limitados, pero ese quizás sea un argumento para recortar más y no menos.

Que sea un recorte de “emergencia , anunciado sólo una semana antes de la próxima reunión, genera el riesgo de que surja la impresión de que la Fed entró en pánico. También aumenta la percepción de que la Fed es susceptible a la presión del mercado (las aciones cayeron fuertemente el lunes) y que su actuar es impredecible. Ambas cosas dificultarán la conducción de la política monetaria en tiempos normales.

La Fed debe explicar porqué no pudo esperar una semana, pero vale la pena correr el riesgo de hacer recortes de tasas agresivos. También debe aceptar que se invirtió la actual política: que cuando la economía se estabilice, las tasas tendrán que subir tan rápido como cayeron. Está por verse la capacidad de la Reserva Federal como médico de la economía.