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Los resultados del blanqueo y un nuevo punto de partida

A través de esta columna se acercan situaciones curiosas que se presentan en nuestro sistema tributario, proponiendo un espacio de reflexión para el lector dentro del suplemento.

Los resultados del blanqueo 
y un nuevo punto de partida

Cuando se iniciaba el blanqueo, señalábamos que el mismo era un espejo donde debíamos mirarnos como sociedad, porque si hay bienes que blanquear hubo evasión y para colmo de males la ley 27260 tuvo un fuerte debate sobre la imposibilidad de que ciertos funcionarios públicos y sus parientes más cercanos puedan acogerse a los beneficios del blanqueo (cuando deberíamos aspirar a contar con funcionarios públicos insospechados de delito alguno).
Es el momento de hacer un balance y en el día de hoy nuestra columna está enfocada no a resaltar lo que está hecho y debe corregirse, sino a efectuar un llamado de atención sobre la historia que entre todos comienza a escribirse en la etapa post blanqueo.
Se exteriorizaron 116.800 millones de dólares en bienes que estaban ocultos al fisco, pasando a ser el blanqueo más exitoso del mundo si comparamos la relación monto recaudado/PBI, que fue del 1,8%.
El impacto en el impuesto sobre los Bienes Personales es el de haber prácticamente duplicado la base imponible, pasando de 116.000 a 226.000 millones de dólares sujetos a imposición.
En el rubro inmuebles se blanquearon 110.000 propiedades en el país. El Dr. Abad lo graficó de la siguiente manera: "es como si nos acostáramos, estamos todos en la oscuridad, y aparece el sol y 220 countries de 500 casas cada uno emergen desde la oscuridad hacia la luz".
Para darnos una idea del impacto que podría tener en nuestras cuentas públicas, la incorporación a la formalidad de los bienes valuados en 116.800 millones de dólares, supongamos qué pasaría si la mayoría de esos bienes que se encuentran distribuidos en el mundo pasaran a estar en algún momento invertidos en el país…. y tributaran el impuesto a las ganancias a una alícuota "estimada" del 25%
116.800 millones de dólares a una tasa de rentabilidad "estimada" del 7% anual nos da una cifra de 8.176 millones de dólares de ganancia, que gravado a una alícuota estimada del 25% nos da un importe anual recaudado de 2.044 millones de dólares.
Esto representaría algo más de 170 millones de dólares por mes o 5,6 millones de dólares por día.
Las posibilidades de afectar esa masa de dinero a educación, salud, seguridad, infraestructura, etc. serían inmensas.
Carlos M. Tacchi nos enseñaba que los blanqueos y moratorias generan un reacomodamiento en la relación fisco-contribuyente porque tienen un efecto contraproducente con el que cumple, pero este blanqueo es único por las circunstancias mundiales existentes y debe ser aprovechado para el bienestar de todos los habitantes. Hay que reconocer que las condiciones para que los capitales se fuguen al exterior dependen de un abanico de variables que se mueven entre la simple voluntad de evadir y la necesidad de poner a salvaguarda un capital de los vaivenes políticos, en un país donde podemos recordar la pesificación de depósitos en dólares de fines de 2001 y el plan Bonex de 1989 como experiencias nocivas de confiscación de dinero por parte del estado.
El nuevo escenario que se plantea post blanqueo es interesante, porque si antes los capitales estaban ocultos en un paraíso fiscal ubicado físicamente fuera del país, nos encontrábamos habitando algo parecido a un infierno fiscal que debemos desterrar definitivamente.
Todas las instituciones del país deben estar a la altura de las circunstancias porque si el blanqueo fue la última oportunidad para blanquear bienes, estamos asistiendo a un suceso único de aumento de la recaudación derivado de incrementos en la base imponible en vez de aumentar alícuotas o crear nuevos tributos.

(*) El Dr. Mario Rapisarda es Contador Público Nacional especialista en temas tributarios. Graduado en UNLZ, siendo su mail mjrapisarda8@gmail.com