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MIÉRCOLES 20/03/2019

¡A partir de ahora brindaremos con champagne!

¡A partir de ahora brindaremos con champagne!

La ley 27467 de presupuesto 2019 en su art. 84 deroga finalmente el impuesto interno aplicable al expendio de Champagne. La industria de los vinos espumantes había logrado una suspensión del impuesto interno con la firma de un acta donde se comprometía a instancias del ex Ministerio de Economía y Producción a invertir en la industria durante 3 años un importe equivalente al 125% del impuesto interno no percibido por el fisco.

El decreto 58/2005 expresa en su tercer considerando que "resulta oportuno otorgar a determinados productos de la actividad vitivinícola el tratamiento tributario adecuado que les permita obtener una mayor competitividad y un mejor posicionamiento en el mercado nacional e internacional, incentivando de esta forma un flujo de inversiones de tal magnitud que permita lograr la expansión del sector, de las economías regionales vinculadas al mismo y de la consiguiente demanda de mano de obra, circunstancias todas ellas que han sido debidamente ponderadas al momento de celebrarse el acta de compromiso para llevar a cabo el programa de expansión del sector vitivinícola"

Entonces el estado sacrificaba el 100 % del impuesto y las bodegas tomaban ese dinero más un 25% para invertir en su propio negocio!?...

Esta suspensión del impuesto comenzó en el año 2005 y se prorrogó hasta fines de 2018 y ahora el impuesto se elimina definitivamente desde el 1/1/2019.

Haciendo un paralelismo, los regímenes de promoción dispuestos al amparo de la ley 22021 otorgaban un diferimiento del impuesto pero no una suspensión/eliminación por lo que es fácil advertir que este tratamiento ha sido más beneficioso.

Incluso si lo pensamos desde el punto de vista del sacrificio económico no es fácil imaginar una rama de la industria donde por cada peso que invierta el sector privado, el estado (todos los habitantes) haga un sacrificio 4 veces mayor!!!

Podemos pensar que este tipo de ayudas pueden servir en algún momento, pero no pueden ser prorrogadas en forma indefinida y si lo que se busca es tener competitividad para exportar, debe tenerse presente que el impuesto interno en esas operaciones no se aplica.

Si tenemos en cuenta que las bebidas gaseosas soportan un impuesto interno del 8% o del 4% cuando adicionan jugo de fruta, las cervezas artesanales soportan un 8% de impuesto interno, las aguas saborizadas soportan una alícuota del 4% al igual que el agua mineral (..!) y por otro lado tenemos que el champagne -cuyo mercado abarca un sector de la población que visiblemente está en una posición económica mejor que los que consumen gaseosas o agua mineral- queda exento y no pueda soportar un impuesto interno del 12%, es algo que realmente llama a la reflexión.

Porque adicionalmente al derogar el impuesto interno como lógica consecuencia se abandona el compromiso asumido y ya nada garantiza que ese peso que las bodegas se comprometían a invertir mas alla de los 4 pesos de recaudación que ahora se pierde indefinidamente se siga invirtiendo.

Como venimos señalando en esta columna estamos inmersos en un sistema tributario lleno de INEQUIDADES QUE DEBEMOS RESOLVER, donde por ejemplo el poder judicial se resiste a pagar el impuesto a las ganancias, mientras que deben pagarlo las personas humanas que alquilan inmuebles como vivienda porque no son propietarios (pero se les otorga una deducción para mitigar el impuesto), los automotores no pueden ser amortizados más allá del importe de $ 4.000 anuales, el pan está gravado con el IVA, no sabemos qué va a pasar con el ajuste por inflación impositivo y muchas otras cosas más

Sin embargo podemos brindar con Champagne!!!!!....

Porque definitivamente ya no está gravado con impuestos internos.....

(*) El Dr. Mario Rapisarda es Contador Público Nacional de la UNLZ, especialista en temas tributarios, siendo su mail mjrapisarda8@gmail.com.

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