Acerca de la Responsabilidad Social Empresaria

Estas políticas no se limitan a cumplir con las leyes positivas, sus dirigentes son los protagonistas esenciales para que la organización funcione con valores éticos y responsables

Según la O.I.T. "La Responsabilidad Social Empresaria es la respuesta que la empresa debe dar a las expectativas de los sectores con los cuales ella tiene relación, en materia de desarrollo integral de sus trabajadores y en el aporte a la comunidad que le permitió crecer y desarrollarse (1).

En el año 1999 las Naciones Unidas, se propuso identificar principios que debían ser considerados por las organizaciones para contribuir al desarrollo de la sociedad, comunidades y los mercados. Alcanzan temas de derechos humanos, laborales, del cuidado al medio ambiente, así como también medidas anticorrupción, son diez principios con que cuenta el Pacto Mundial, conocido como «UN Global Compact». Se observan dos principios sobre derechos humanos, cuatro sobre normativa laboral, cuatro sobre cuidado del medio ambiente, y uno sobre anticorrupción.

"La (RSE) se define como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva, valorativa y su valor añadido…va más allá del cumplimiento de las leyes y las normas, dando por supuesto su respeto y su estricto cumplimiento y hace referencia a que una empresa es socialmente responsable, cuando en su proceso de toma de decisiones valora el impacto de sus acciones en las comunidades, en los trabajadores y en el medio ambiente e incorpora efectivamente sus intereses en sus procesos y resultados (2) Consiste enla forma de relacionarse con la sociedad abarcando el modo de relación con sus propios trabajadores, accionistas, proveedores, clientes, gobiernos, sindicatos, accionistas, y la comunidad con la que interactúa.

Estas políticas no se limitan solo a cumplir con las leyes positivas, ya que esto es cuanto mucho un punto de partida, sino que implica un modo de relación en base a valores culturalmente aceptados y que, a la vez, le son exigidos a las empresas. Son sus dirigentes protagonistas esenciales para que la organización funcione subordinada a valores éticos y responsables.

Niveles de Responsabilidad Social Empresaria

Las políticas de RSE, entendemos, presentan tres niveles medianamente definidos de acción. en un primer nivel podemos indicar los siguientes aspectos: Políticas de personal; respeto a los derechos humanos; respeto al medio ambiente; respeto a los consumidores y usuarios; cumplimiento con la normativa de orden tributario; ética corporativa y no incurrir en actos de corrupción. En un segundo nivel podemos indicar: Las relaciones con proveedores, sindicatos, accionistas y con los estados, y control, seguimiento y desarrollo de la cadena de valor.

En un tercer nivel identificamos: Acciones de fomento en materia de educación, sanitarias, de ayuda, donaciones, actividades filantrópicas, actividades mutuales, de voluntariado, de formación, etcétera, y comprende además la divulgación y construcción de una imagen corporativa. En materia de respeto al medio ambiente estamos frente a un derecho humano que nuestra Constitución receptó en el año 1994 (art. 41).

Un primer paradigma nos habla entonces de la producción de bienes y servicios sustentable. La protección de los derechos a los consumidores y usuarios también está reconocida en la Constitución Nacional (art. 42).

En materia de gestión de personal, se parte del deber del respeto de los derechos humanos y laborales que abarca aspectos tales como no discriminación, no persecución de la actividad sindical, prevención en materia de riesgos del trabajo, brindar igualdad de oportunidades y trato, rechazo al trabajo infantil, remuneración justa, limitación de la jornada, entre otros derechos sociales de segunda generación.

Desde el punto de vista de la lucha contra la corrupción podemos decir que se basa en la necesaria integración de la organización para con la sociedad civil, donde se debe apuntar a lograr el más alto nivel de transparencia posible. Se proyecta también hacia lo que se llama la cadena de valor y en este aspecto las organizaciones exigen entonces a sus proveedores que ellos también apliquen prácticas de RSE en sus diferentes niveles.

Otro de los factores por los cuales las empresas comienzan a aplicar políticas de RSE está vinculado con la imagen corporativa de la organización, lo que impacta en su valor como empresa. Vale decir entonces que las políticas de RSE dejan entonces de ser una simple iniciativa de orden ético y moral, para ser también una necesidad para que la organización obtenga resultados positivos.

En suma, por necesidad, por ética o por ambos motivos a la vez, el desarrollo de políticas de RSE es una cuestión que se impone, en tanto y en cuanto las comunidades en las que interactúan implícita o explícitamente las exigen. La globalización hizo su contribución para que consumidores de diferentes lugares del mundo al momento de elegir un producto o servicio se inclinen y valoren a las empresas que demuestran en forma pública preocupación y acción por temas ambientales, sociales, y de calidad. Por ello, no son pocos los inversores que además de los criterios financieros y de negocios consideran la imagen pública de una organización.

Las empresas entonces, como comunidades que son dentro de la sociedad y que son parte importante y esencial en la asimilación y construcción de valores, tienen además el deber y la necesidad de visibilizar sus acciones en estos aspectos y de fomentar este tipo de cultura organizacional.

Una de esas formas de visibilizar acciones, son las actividades externas que realizan en las comunidades que interactúan: Programas de voluntariado, acciones en lugares necesitados, creación de fundaciones, aportes económicos en actividades de formación de oficios y estudios formales, ayuda en sectores vulnerables, dar oportunidades de empleos a personas con capacidades diferentes, etcétera. Con estas actividades también se promueve la cooperación de los propios trabajadores a quienes se los estimula a que participen y se comprometan en estas acciones.

Esto hace que cada organización sea un agente de cambio que contribuye a una mejor calidad de vida de las comunidades, al bien común y a la justicia social. Desde esta perspectiva se deber ser socialmente responsable en la gestión de la empresa para luego trasladar este valor a los individuos para que ello se traduzca en conductas positivas de cada uno de los miembros, no solo de la organización, sino que además de la comunidad toda. En definitiva es una forma de promover un valor cultural.

Todo esto nos lleva a que la gestión socialmente responsable se proyecte en diversos aspectos, dentro y fuera de la organización, hacia diferentes personas y organizaciones, trascienda sus propias fronteras, impacte culturalmente y la haga promotora de valores éticos en todo su ámbito de influencia. Además estas prácticas se condicionan, mutan y se aplican por las influencias que recibe de la misma comunidad a la que se dirige, por eso podemos decir que las políticas de RSE son un eslabón más de la cultura que se construye como en cualquier mecanismo de dialéctica social.

Crisis y RSE

Estos valores no se contraponen, con la rentabilidad ya que, en definitiva, siendo éstos un factor esencial para la trascendencia y supervivencia de las organizaciones, su alcance no deja de ser en definitiva parte de su propia responsabilidad. En épocas de crisis la gestión debe adaptarse al contexto. Son momentos en que las prácticas de RSE se pueden poner en crisis, y representan un desafío para la organización en su conjunto.

Pero ello, no implica que una empresa deba renunciar a esta cultura de gestión, ya que las políticas de RSE no son planes de corto plazo, ni exclusivos de una coyuntura determinada, sino que por el contrario son políticas que se proyectan a largo plazo y que en épocas de crisis deben adaptarse al contexto.

Las responsabilidades de primero y segundo nivel no dejan de ser irrenunciables y deben ser cumplidas al máximo de las posibilidades materiales de cada organización. Debemos mencionar también que lo ideal no existe, ni tampoco su cumplimiento absoluto. Es un horizonte al que se debe apuntar siendo consciente que su consecución plena es una utopía. Nadie es plenamente santo en los negocios. Las personas tienen sus debilidades, tentaciones e intereses, y en consecuencia lo mismo ocurre en las organizaciones. Entendemos que las decisiones ante una contingencia grave por fuera de la pauta no resulta ser incompatible con su sentido de RSE, si ante tal contingencia se toman las decisiones y acciones para que ello se supere y además para que no se repita.

La RSE se orienta a lo cultural y permanente, más no a un momento crítico que eventualmente se pueda presentar y sobre el cual se debe adoptar la solución menos traumática, lo que no deja de ser una disyuntiva difícil de afrontar. Cada organización tiene entonces su propia impronta y escala de valores en la materia. Las prácticas de RSE no son ni una moda pasajera ni un tema menor en la gestión empresarial, donde su estudio y abordaje está dando sus primeros pasos.(3)

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(1) O.I.T. Manual de Balance Social, Medellín, 2001, pág. 14

(2) Wikipedia

(3) Schiel – Orozco, "Gestión de Personal", Aplicación Tributaria S.A., 201

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Eduardo O. Schiel, es Lic. en Relaciones Laborales – Abogado (UNLZ) y Néstor R. Orozco es Lic. en Relaciones Laborales (UNLZ), ambos docentes de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora en la carrera de Relaciones Laborales. Consultores de empresa y cámaras empresariales y autores de Libros sobre Gestión de Personal, Remuneraciones y Derecho del Trabajo.

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