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Un mundo más enrarecido

Un mundo más enrarecido

La noche previa a la votación, las apuestas daban un 25% de probabilidad de que Donald Trump ocupe la Casa Blanca. Pero terminó ganando:

Los votantes indecisos se volcaron a Trump debido a sus reiteradas críticas a Hillary Clinton y su promesa de fortalecer el control en las fronteras, haciéndose fuerte con los votos de las áreas rurales y suburbanas descontentos con algunos elementos de la globalización, superando la fortaleza de Clinton entre las mujeres, los latinos y las minorías y captando muy claramente la oposición a las políticas de la clase dirigente, y el establishment. Trump logró interpretar el malestar y las necesidades de los ciudadanos de clase media y renovando el espíritu nacionalista.

Trump entendió su problema de la Norteamérica “profunda”, pero la solución no está clara ni a la vista. Muchas de sus propuestas son impracticables: atraer la industria de nuevo a los EE.UU. implica mayores costos para los consumidores norteamericanos y desempleo a futuro. Para dar un ejemplo concreto, hoy el Iphone es producido por la taiwanesa Foxconn, que no por casualidad es el mayor fabricante de componentes electrónicos a nivel mundial y el mayor exportador de China. El modelo Iphone 6s cuesta 749 dólares, pero es imposible que sea producido en EE.UU. y su costo se elevaría a 849 y más de 1000 dólares en función de los distintos supuestos. Así será difícil devolverle a EE.UU. los trabajos perdidos como consecuencia de la globalización, más cuando se trata de una tendencia de globalización de la producción difícil de revertir, en una economía mundial cada vez más enfocada a los servicios.

Trump ha propuesto tarifas diferenciales a las importaciones y un control más estricto del tipo de cambio. Se avizora un mundo más cerrado al comercio internacional, pero también sujeto a una mayor negociación. Eso implicará menor comercio internacional y una desaceleración en la tasa de crecimiento global. Ni hablar si intenta llevar al Congreso un arancel del 45% a las importaciones chinas sin que los chinos amenacen con vender parte de los bonos norteamericanos que posee en cartera.

EE.UU. va a dejar de mirar tanto al mundo y menos aún tendrá a Latinoamérica entre sus prioridades, a excepción de México, y en ese caso para mal. Ya el valor del peso mexicano lo refleja. Bastante trabajo tendrá Trump para intentar recobrar puestos de trabajo perdido en manos de los mexicanos y los chinos. Eso se suma a un déficit fiscal que suma 500 mil millones de dólares cada año por la mucha ayuda del Gobierno a los sectores más grandes de la economía, entre ellos la salud, y una deuda pública de 19,3 billones de dólares.

Además, el partido republicano ha mantenido el control en la Cámara Alta, pero también en la Cámara de Representantes, y ha perdido menos puestos de lo esperado. El poder que tendrá Trump será muy grande, ¡a pesar de que en el voto popular ganó Hillary! El sistema de voto por electores produce este tipo de desempates a favor de uno u otro, en una votación muy reñida. La oposición no solo es grande, sino que la imagen negativa de Trump también, por lo que no podrá darse el lujo de dar un paso en falso.

Trump se proclamó a favor de subir las tasas de forma más acelerada. Por eso se da un aumento en la prima de riesgo en la Región y una suba de rendimientos en EE.UU. (rendimiento de Treasuries a 10 años por encima del 2%). Todo ello genera un efecto de vuelo a la calidad que debilitará las monedas de emergentes. La devaluación en estos países tendría como efecto un mayor nivel de inflación, un problema para los países Latinoamericanos que ya estamos viendo con un recorrido negativo en sus bonos largos. Ahora los bancos centrales de América Latina deberán ser más precavidos, pausando sus políticas de reducción de tasas. México sería el más perjudicado.

¿Qué pasó en los mercados? La inesperada victoria de Donald Trump no ha pasado desapercibida en los mercados. Se trata de un mundo más nuevo y raro a la vez y los inversores actuaron en consecuencia. Históricamente, un gobierno de republicanos ha sido uno de los escenarios más favorables para los mercados de renta variable estadounidense con una media de rentabilidad anual total del 15% para el índice S&P 500 entre 1928 y 2014.

Pero esta vez, los desafíos son mayores. Obama fue el único presidente que a nivel histórico nunca pudo hacer crecer la economía de los EE.UU. por encima del 3% anual. Enfrenta dificultades en el sector industrial y el déficit comercial con el resto del mundo es de unos u$s 500 Bn anuales. El descontento es alto fuera de las grandes urbes, población a la cual se le deberá dar una respuesta. Y por si fuera poco recrudeció el racismo. La falta de experiencia en el gobierno (nunca ocupó un cargo público) y el menosprecio por los técnicos durante su campaña que le dificultarán armar un gabinete calificado y leal se suman la imagen negativa que posee, además de las dificultades para entablar relaciones con los líderes del Congreso y su propio partido.

Además, se avecina un deterioro en las relaciones comerciales internacionales, en especial con México y China, poniendo la lupa para cambiar acuerdos como el del Pacífico y el mismo NAFTA. Una guerra comercial abierta sería perjudicial para el crecimiento y el empleo, y podría tener efectos a nivel global.

El 40% de las ganancias de las compañías del índice S&P 500 obtenidas fuera de los EE.UU., casi todas ellas multinacionales. Hay razones para estar preocupados por las reacciones hacia ellas.

¿Cómo reaccionaron las bolsas? Debido a todo lo anterior, la posible victoria de Trump generó una caída en los mercados antes y durante el proceso de conteo de votos: los mercados no se oponen al riesgo, pero sí a la incertidumbre, por lo que las mayores probabilidades de Trump produjeron una brusca caída inicial.

Pero el tono conciliador posterior ayudó a recomponer las expectativas, lo que provocó una reversión de la tendencia inicial que se reforzó no solo por el apoyo de los demócratas a su gestión sino también por la memoria fresca de los inversores: el Brexit produjo una oportunidad de inversión importante (el S&P 500 subió 8% en 4 meses) cuando se pensaba que iba a ser exactamente lo contrario, y nadie quiso quedarse afuera esta vez.

El sector de Tecnología sufrió las consecuencias de un foco puesto más en lo industrial. Pero diversos sectores están de festejo: Materias Primas, Finanzas, Industria y Salud lideraron las subas por distintas razones.

Las medidas proteccionistas de Trump impulsarían los precios de las materias primas y buscará darle vida nuevamente a la industria. Las empresas industriales centradas en la infraestructura de defensa nacional, podrían beneficiarse de una política fiscal más expansiva.

Las financieras se beneficiarán de un mayor spread de tasas y de menores cargas regulatorias por el pedido del nuevo Presidente de la revocación o la revisión significativa de la ley Dodd-Frank.

Además, intentará reducir los impuestos y revocar los impuestos de Medicare sobre los beneficios de las inversiones. Si se pone en marcha el plan Trump, el impuesto de sociedades se reduciría al 15% desde el 35%, y los beneficios empresariales repatriados se gravarían con una tasa única de 10%, un paquete que estimularía en parte el crecimiento.

¿Cuáles son las implicancias económicas del triunfo de Donald Trump en Latinoamérica?

Las monedas de las Región se devaluarán. Eso traerá aparejado un problema que se intentó erradicar en los últimos dos años que es el de la inflación. Brasil, que había iniciado el proceso de baja, estimo que se detendrá para evitar una mayor salida de capitales de la región. Esas depreciaciones de tipos de cambio en la Región le permitirán atravesar una coyuntura de actividad que podría verse resentida por la mayor inflación esperada, la mayor aversión al riesgo para invertir, el canal comercial, pero también por el canal financiero.

Colombia posee muchas necesidades externas por su elevado déficit en cuenta corriente, lo que deja a su moneda más vulnerable a los cambios en las condiciones financieras externas. Se reducirá también el margen para que el banco central del Perú reduzca las tasas este año y el próximo. Y México se lleva la peor parte: en este momento debe estar pensando medidas de apoyo a su economía y una suba de tasas de interés.

En Argentina, la corrección de las distorsiones macroeconómicas se dio sobre la base de un mayor endeudamiento para evitar una recesión más profunda. Y es aquí donde Argentina se muestra débil: las tasas de interés en aumento no la benefician. Las necesidades financieras son muy elevadas el año que viene y el plan es seguir endeudándose. Estimamos una tasa de interés más elevada y menor disponibilidad a la hora de licitar las nuevas emisiones soberanas y provinciales para cubrir el déficit creciente y las emisiones corporativas para empezar a invertir en los proyectos de inversión largamente retrasado.