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Fondo Común quiere invertir dólares del blanqueo en casas sin ladrillos

Ya se presentó, aunque aún no tiene oferta pública porque espera la aprobación de la CNV. Sus organizadores promocionan una rentabilidad muy alta: “No es protección de valor, sino una inversión eficiente en lo fiscal”. A quiénes apuntan y cómo es el sistema de construcción.

Fondo Común quiere invertir dólares del blanqueo en casas sin ladrillos

Una Sociedad de Bolsa local y una inversora inmobiliaria con experiencia en el exterior se unieron para lanzar un Fondo Común de Inversión que apunta específicamente al blanqueo de capitales pero del que se muestran convencidos que funcionará como precedente para un cambio en la forma en la que se financia la construcción de viviendas para la clase media en la Argentina. “No es protección de valor, sino un inversión eficiente en lo fiscal”, promocionan.

El FCI cerrado Inmobiliario Allaria Residencial CasasARG todavía está en trámite de aprobación por parte de la CNV y por eso aún no tiene oferta pública; aunque está destinado a los inversores del blanqueo, también apuestan a seducir a inversores institucionales del país y del exterior.

Hoy las inversiones van camino a la economía real”, resalta Juan Politi, vicepresidente de la sociedad de bolsa Allaria Ledesma, en una presentación ante la prensa. “Lo que ofrecemos a inversores es rentabilidad eficiente fiscalmente, ahorrarse la multa y además, generar una buena rentabilidad mediante un fondo sustentable”, dice y publicita “una rentabilidad estimada a largo plazo de superior al 15% anual”.


Más información: Seis claves impositivas del blanqueo de capitales


La Ley de exteriorización de activos y su reglamentación incluyeron a los FCI destinados a viviendas –entre otros, como los de energías renovables o inversiones estructurales- como una de las formas de evitar la multa (del 10% hasta fin de año y del 15% desde entonces hasta marzo de 2017) por el blanqueo de fondos. Las otras opciones son los bonos del Gobierno: el de tres años, que no paga intereses, y el “bono mágico” a siete años, con cupón del 1% y que libera del impuesto por hasta el triple de la inversión en ese título pero que no se puede transferir por cuatro años.

En ese marco, los FCI se venden como una forma de no pagar la multa y obtener retornos más elevados. El dinero que el inversor destina a este tipo de inversiones tiene que quedar allí durante cinco años, aunque se pueden realizar las utilidades. Se puede pasar de un FCI cerrado a otro, pero eso requiere cierta ingeniería: hay que encontrar comprador y vendedor de las respectivas cuotas parte en simultáneo.

Paredes sin ladrillos

CasasArg, la administradora de inversiones inmobiliarias en Argentina de Tayron Capital, pretende “posicionarse como el desarrollador en la Argentina para el sector medio”, destaca su presidente, Sebastián Sommer (fundador también de Tyron). “Pensamos hacer 350.000 metros cuadrados en los próximos 5 años para el sector medio”, asegura.

Sommer sostiene que el Gobierno no tiene capacidad para resolver en soledad el déficit habitacional sino que “debe enfocarse en la base”. En su visión, ahí está la oportunidad: hay viviendas sociales, hay desarrollos de lujo, pero no suficientes soluciones habitacionales para la parte media de la pirámide. Y, muy importante, dicen esperar que haya un fuerte impulso también de la mayor difusión de los créditos hipotecarios gracias a los UVI impulsados por el Central, las tasas subsidiadas del Banco Nación y la reactivación del Procrear: “Aparece un mercado de un millón de personas con capacidad de compra: es un mercado enorme al que queremos abastecer”.

La estrategia de CasasArg incluye asociarse con desarrolladores locales. Los primeros nueve proyectos ligados al FCI están en la Ciudad (Caballito, Parque Chacabuco, Liniers/Devoto y Avellaneda), Buenos Aires (Moreno y Pilar), Santa Fe, Salta y Mendoza.

Una particularidad es que parte de la rentabilidad que proyectan se debe a su sistema de construcción: una vez preparado el terreno y los cimientos la infraestructura vinculada a los servicios públicos, en vez de levantar las paredes con ladrillos uno a uno se colocan estructuras metálicas que se rellenan de hormigón y luego se quitan y vuelven a utilizar. Eso, asegura el empresario, baja costos y tiempos sin afectar la calidad.

Los proyectos de CasasArg son unidades de 1, 2 y 3 ambientes, de entre u$s 100.000 y u$s 200.000 de valor total y de entre u$s 1500 y u$s 3000 el metro cuadrado de precio al comprador.

Velocidad de implementación

En cuanto al blanqueo, para los FCI es importante la velocidad de implementación: los que adhieran al régimen de exteriorización con estos instrumentos, los tendrán depositados en “parking” en fondos abiertos específicos hasta tanto se destinen a los fines de los fondos cerrados. Y esos fondos abiertos rinden entre 1% y 2% anual. Según “vende” Allaria-CasasArg, el tipo de construcción y el ya tener proyectos es uno de los elementos que, en este sentido, les dan ventajas.

El fondo es en dólares. El monto mínimo de suscripción de cuotas parte arranca en u$s 250.000 (fijado por la ley de exteriorización). Una vez que se cierra el fondo, no puede volver a abrirse y (salvo el primer año) se distribuyen utilidades, no el capital porque está bloqueado por la normativa de la CNV.

Para los inversores que no sean del blanqueo, si es que efectivamente llegan –los impulsores confían en que se sumen institucionales que, de paso, le den más aval como inversión (ya que éstos no tienen el adicional del no pago de la multa del blanqueo)-, no hay plazos mínimos de permanencia.