Jueves  21 de Noviembre de 2019

Tasa alta no mata dólar, mata economía

Tasa alta no mata dólar, mata economía

En el último año se escribieron ríos de tinta para explicar por qué el BCRA elevaba la tasa de interés de referencia (Leliq), para contener la suba del dólar. Mientras que por otro lado se afirmaba que, como efecto secundario, lo que se buscaba era contener la suba de los precios internos. Esta razonable argumentación, responde a los principios económicos básicos que en general se aplican en las principales economías del mundo, y fue la esencial recomendación del FMI.

¿Se cumple éste principio en Argentina? ¿Puede una teoría general, tener una aplicación diferente en nuestras latitudes? 

Según la teoría, si usted sube la tasa de interés de su moneda, lo que generará son dos efectos: uno en el ámbito cambiario, y otro en el ámbito de precios internos.

En el ámbito cambiario una mayor tasa de interés supuestamente eleva el atractivo por su moneda haciendo que se demande más de esta, y menos de la internacional. Es decir, usted se guarda los pesos y los deposita a tasa de interés propiciando con esto una caída de la cotización del dólar o, en el peor de los casos, esta mayor tasa pagada por el Peso generará una menor devaluación de la propia moneda, evitando así que el dólar suba mucho.

Por otro lado, lo que sucede en el ámbito de precios internos, es que una mayor tasa de interés hace que la población ahorre más en la propia moneda (genere más depósitos en pesos) y al mismo tiempo consuma menos bienes y servicios. Al consumir menos, hay menos demanda y por lo tanto los precios no suben: menor inflación.

Ahora bien, ¿qué paso en la práctica? Con el objetivo de controlar el dólar y contener la inflación la tasa de interés subió del 40% al 86%, pero a pesar de esto, los precios internos, arrojaron una inflación del 50%, y el ritmo devaluatorio fue de un 65%. La tasa de interés se elevo a niveles récords, y en lugar de ponerle un freno al dólar y a los precios, la divisa norteamericana primero y los precios locales después, experimentaron valores extremos, impulsando la pobreza y el desempleo a niveles inesperados. Es decir, todo lo contrario a lo que la teoría indica.

Con el objetivo de controlar el dólar y contener la inflación la tasa de interés subió del 40% al 86%, pero a pesar de esto, los precios internos, arrojaron una inflación del 50%, y el ritmo devaluatorio fue de un 65%.

Entonces cabe preguntarse: ¿están los libros de economía equivocados, o en realidad, están estos localmente mal adaptados?          

Uno de los principales argumentos defensivos para subir la tasa de interés, es que los incrementos de estas impactan en el nivel de depósitos (plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorro). Según esta teoría, si no se eleva la tasa de interés a ciertos niveles, la población  podría correr a buscar sus depósitos en pesos de manera masiva, y con ellos comprar dólares. El efecto final es que los bancos quebrarían y el dólar valdría, por ejemplo, $ 300. Ese es el principal argumento por el cual no se podría mantener una tasa razonablemente baja, que evite el colapso de la economía real.

El anterior razonamiento parecería muy consistente, sin embargo hay algunos elementos que indicarían, que tal diagnóstico ha sido desacertado.  Entre otras razones:

Depósitos en cuenta corriente y caja de ahorro

Analizando los depósitos, estos se pueden dividir fácilmente en dos grupos, los sensibles a los cambios en la tasa de interés (plazo fijo). Y los menos sensibles (cajas de ahorro y cuentas corrientes). En ese sentido, un punto a destacar es que el 46% de los depósitos de nuestro sistema financiero está integrado por cajas de ahorro y cuentas corrientes (y se ha mantenido en este promedio en los últimos 5 años), lo cual significa que a la mitad de los depósitos les afecta muy poco lo que suceda con la tasa de interés o con el valor del dólar. Y esto es así debido a que el dinero depositado en cuenta corriente y cajas de ahorro no es mayormente remunerado con tasa de interés. Además, en general estas cuentas representan una porción muy pequeña del patrimonio de numerosos individuos y empresas.

A la mitad de los depósitos les afecta muy poco lo que suceda con la tasa de interés o con el valor del dólar

Plazo fijo

El 54% de todos los depósitos del sistema financiero son plazos fijos. Si bien, estos son sensibles a los cambios en la tasa de interés y sin dudas también a cambios en el valor del dólar, al analizarlo detalladamente vemos, que al menos en los últimos 3 años, un 65% de los plazos fijos están integrados por individuos y sólo el 35% por empresas. Los individuos tienen un nivel de información y velocidad decisoria inferior al de una organización empresarial, elemento que nos permite suponer que los depósitos a PF de este grupo, son menos sensibles a los cambios de política fiscal y monetaria. Por otro lado, y quizás mas importante, es que el depósito a plazo fijo promedio, por individuo, ronda los $ 250 mil, lo cual abona -de nuevo- la teoría de individuos menos informados, o sujetos para los cuales esos $ 250 mil podrían representar un porcentaje muy pequeño de su patrimonio y por lo tanto tener una sensibilidad muy baja a los cambios del dólar o tasa de interés (variación depósitos a plazo fijo en últimos 12 meses según BCRA = +24%).

Tanto los PFs como las CAs y CCs muestran leves incrementos o mermas en términos reales moderadas, y esto es así debido a que los individuos y empresas más sofisticados y con porcentajes elevados de sus patrimonios en pesos, estaban comprados en Lebac, que luego del desarme de estas, se pasaron a dólar, siendo estos, parte de la incesante demanda durante el 2018. Así mismo, existe un flujo de saldos de ganancias y salarios, que nunca se constituyen como depósitos a plazo fijo,  y son parte central de la demanda  de la divisa americana.

Lo precedente, quizás explique el fracaso de la política de elevar la tasa de interés en la búsqueda de controlar al dólar, puesto que la mayor demanda de dólar nunca provino de los depósitos a plazo. También es cierto que ante una devaluación pasada del 200% de los últimos dos años, una tasa de interés del 80% o del 40% era igualmente incompatible para seducir a la parte de la población racional y bien informada.

En 20 años como trader de divisas, siempre que la economía argentina estuvo bajo stress, el combate contra el dólar sólo fue efectivo vía venta de dólares. El uso de la tasa de interés para evitar la suba de la divisa, es como tirar tierra para apagar un incendio. Sólo sirve al principio, cuando es incipiente, si no funciona y el fuego persiste, se aborta el mecanismo, ya que sólo el agua (venta de dólares), puede apagarlo.

El objetivo disuasivo de la tasa de interés contra la inflación, también fracasó, porque los precios internos comenzaron a ajustar valores en función de la suba del dólar, y a medida que la devaluación se convertía en permanente, la velocidad del ajuste tipo de cambio a precios fue acelerándose.

Las medidas de extrema contracción monetaria y el establecimiento de altas tasas de interés, se constituyó como una potente píldora para curar una jaqueca severa, cuyos efectos colaterales devastó por completo al individuo, lo puso en terapia intensiva, mientras que la migraña sólo mejoró un 1%. Los efectos nocivos en el crédito y en la actividad económica, empeoraron la recaudación impositiva, redujo las chances del Gobierno de ser reelecto y dispararon la imposibilidad del pago de su deuda. En definitiva, la alta tasa provoco un círculo vicioso, que generó un dólar aún mucho más elevado.

El mundo, en la historia reciente, está plagado de ejemplos donde ante la falta de confianza, recesión, se busca establecer una tasa de interés baja, igual o inferior a la inflación. De forma tal, que el crecimiento vía consumo cambie las expectativas. Una especie de pastilla de encendido para el asado. El FMI y algunos economistas del gobierno, han obviado estas experiencias recientes y quizás por dogmatismo se han empecinado en creer que el botón de la tasa de interés funcionaría en algún momento en nuestro país. No sucedió.

*En los últimos 17 años, el autor fue Market Maker de dólar/ peso y participó activamente del mercado financiero argentino. Fue investigador económico en BCR.

MONEDAS Compra Venta
DÓLAR B. NACIÓN0,400058,000062,7500
DÓLAR BLUE-0,358468,500069,5000
DÓLAR CDO C/LIQ-1,7220-75,4032
EURO0,057566,270066,3106
REAL-0,363714,403314,4090
BITCOIN-1,36717.233,50007.240,1700
TASAS Varia. Ultimo
BADLAR PRIV. Pr. ARS-2,845042,6875
C.MONEY PRIV 1RA 1D-1,818254,0000
C.MONEY PRIV 1RA 7D-1,785755,0000
LIBOR0,05311,0546
PLAZO FIJO0,000045,5000
PRESTAMO 1RA $ 30D-0,662861,4500
TNA 7 DIAS-0,302846,0900
BONOS Varia. Último Cierre Día Anterior
BODEN 20150,00001.424,501.424,50
BOGAR 20180,00009,829,82
BONAR X0,00001.585,501.585,50
CUPÓN PBI EN DÓLARES (LEY NY)-6,2500165,00176,00
CUPÓN PBI EN PESOS0,00001,951,95
DISC USD NY0,000081,5081,50
GLOBAL 20170,00001.676,001.676,00
BOLSAS Varia. Puntos
MERVAL-4,811036.409,0700
BOVESPA-0,4400110.977,2300
DOW JONES-0,100027.909,6000
S&P 500 INDEX-0,10973.135,9600
NASDAQ-0,07008.621,8270
FTSE 1000,14007.139,7600
NIKKEI-0,580021.803,9500
COMMODITIES Varia. Último Cierre Día Anterior
SOJA CHICAGO0,3344330,7853329,6829
TRIGO CHICAGO0,5639196,5789195,4765
MAIZ CHICAGO-0,5468143,2029143,9903
SOJA ROSARIO0,0000251,0000251,0000
PETROLEO BRENT0,217964,390064,2500
PETROLEO WTI0,508359,320059,0200
ORO0,28781.463,50001.459,3000