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Suba de tasas también le pesa a países desarrollados sobreendeudados

Suba de tasas también le pesa a países desarrollados sobreendeudados

La fuerte suba de tasas desde la victoria de Donald Trump ha generado importantes cambios en las expectativas. El hecho de que la tasa a 10 años se haya disparado desde 1.80% a 2.60% en poco más de un mes y medio es un factor contundente para incrementar la cautela para muchos mercados tanto emergentes como desarrollados.


Cuanto más suba la tasa, más atractivo es invertir en EE.UU. y desinvertir en el resto de los países. Para invertir en EE.UU. hace falta estar posicionado en dólares, con lo cual los fondos desinvierten en el resto de las monedas para comprar activos financieros americanos que ahora rinden más que antes. Esta presión alcista del dólar genera una devaluación en los demás mercados, potenciada además por la suba de la tasa de interés de cada país, producto de la suba de tasas de EE.UU. y el desarme de posiciones de activos financieros locales que buscan regresar a EE.UU.. Este proceso no golpea solamente a los emergentes y si bien este pelotón es el más vulnerable. También existen otros países que, por sus condiciones económicas, se ven amenazados por este nuevo contexto.


Gran parte de la deuda que se emite es luego pagada con una nueva deuda o una refinanciación. Por lo tanto, la tasa de interés juega un rol central que permite definir el nivel de acceso a esa financiación (o refinanciación) de la deuda. En este sentido, la suba de tasas a nivel global es un factor que complica sobre todo a los países que tienen un ratio de deuda sobre PBI más elevado. Esta debilidad se potencia con los procesos devaluatorios en el resto de las monedas ya que los países generan flujos en moneda local y luego deben pagar deuda en dólares.


Los emergentes son los primeros que se suelen analizar ante este tipo de escenarios por el simple hecho de que tienen un nivel de riesgo mayor que los países desarrollados aunque, dado el nivel de deuda sobre PBI de la mayoría de los países desarrollados, se puede ver que la vulnerabilidad no es exclusiva de ese grupo de países.


Japón, por ejemplo, muestra un ratio de deuda sobre PBI de 230%, mientras que el yen se ha devaluado cerca de un 17% desde mediados de septiembre. Dentro de los países desarrollados, la zona euro es una de las más comprometidas ya que el euro ha tocado mínimos de 14 años y países como Italia, Grecia, Portugal, Bélgica, España y Francia todos muestran un nivel de deuda sobre PBI mayor al 90%. Desde ya que los más comprometidos dentro de la región son Grecia, Italia y Portugal con 177%, 132% y 129% de deuda sobre PBI respectivamente. Es decir, ni destinando todo lo producido en un año para pagar la deuda, lograrían saldar sus obligaciones.


Adicionalmente, la suba de tasas y la caída abrupta de los bonos a nivel global golpea la hoja de balance de muchos de los bancos centrales, sobre todo de los países desarrollados como la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, quienes han llevado adelante compras masivas de activos financieros para contener la volatilidad en los mercados y lograr tranquilizarlos, intentando a su vez reactivar la economía.


Dentro de los países emergentes, también se desatacan países comprometidos como el caso de Hungría en la zona euro con un nivel de 75% de ratio de deuda sobre PBI y Brasil en Latinoamérica con un 66% de deuda sobre PBI. Argentina, en un rango medio se ubica en el orden del 50% de deuda sobre PBI. La debilidad a la cual se exponen los emergentes es la volatilidad que suelen mostrar los ciclos económicos dentro de dichos países y un escenario alcista del dólar les juega en contra no sólo por la problemática de generar flujos en moneda de dura sino también porque una suba del dólar genera debilidad en las materias primas, fuente de recursos de estos países.


La clave pasará por determinar qué capacidad de reacción tendrán los países emergentes y los desarrollados al nuevo ciclo alcista de tasas, ya que si se transforma en un proceso muy empinado y persistente, el desafío de adaptarse será cada vez más difícil. En esta instancia, el punto ya no es si se dará o no una suba de tasas, sino la velocidad del proceso y la capacidad de adaptación de los países a tal nuevo escenario monetario.