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Sturzenegger prometió bajar la inflación a un dígito en dos años

El titular del Banco Central dijo que el objetivo fundamental de la entidad es el de alcanzar un nivel de precios comparable a la mayoría de los países de la región y del mundo. Para lograrlo adelantó que se basará en un sistema de  estabilidad monetaria y de flexibilidad cambiaria.

Sturzenegger prometió bajar la inflación a un dígito en dos años

Después de haber escuchado los fundamentos políticos del Gobierno en boca del propio presidente Mauricio Macri; de tener de cerca a medio gabinete nacional y de prestar atención a varios economistas sobre el rumbo del país, los empresarios querían saber qué medidas se adoptarán desde el sector público para contener y bajar la inflación. Es que la suba de precios es el segundo tema de preocupación para las empresas. Y con este marco, el salón central del hotel Sheraton se llenó a la hora del discurso de Federico Sturzenegger quien dijo sentirse “como en casa y acompañado por amigos” al recordar sus anteriores participaciones, aunque desde otros puestos.

Inicialmente se dedicó a criticar la “herencia” del kirchnerismo y a recordar el cambio de política monetaria que decidió hacer el Gobierno con el objetivo de ir bajando la inflación para llegar a un índice de un dígito en los próximos tres años. “Tuvimos por muchos años un gobierno que en vez de gobernar y gestionar el sector público se ocupaba más bien de decir lo que ustedes debían hacer”, cuestionó el funcionario. “Hoy tenemos un gobierno que cree en la libre empresa, que cree en la libertad económica, que cree que debe ocuparse fundamentalmente de mejorar la gestión de lo público que es lo que le compete, y cuyo éxito más rutilante sería que en este tipo de reuniones ya no resulte interesante escuchar a funcionarios públicos decir que trabajarán en pos de la estabilidad macroeconómica o la previsibilidad del país, por constituir éstos objetivos ya logrados y consolidados”, agregó.

A la vez aclaró que su presencia en el Coloquio de IDEA no era “para decirles qué es lo que tienen que hacer ustedes, sino a contarles qué es lo que vamos a hacer nosotros. Cómo vamos a encarar nuestro trabajo y nuestras responsabilidades”.

Les recordó que como presidente del Banco Central, su foco primario es lograr que la macroeconomía de la Argentina sea transparente. “Que sea un telón de fondo estable, invisible y sólido”, aunque advirtió que no se  trata de una tarea exclusiva del Central.  “Una buena política económica requiere eficiencia en la gestión por parte de todo el gobierno, una vigilancia permanente de la competencia, una situación fiscal sostenible, una estructura tributaria lógica y progresiva, entre muchos otros componentes”.

Y tras recordar las funciones de la entidad financiera les explicó que “la estabilidad monetaria es el primer objetivo enumerado” y que sirve para garantizar una inflación baja, comparable a la mayoría de los países de la región y del mundo. Sobre ese objetivo, Sturzenegger le explicó a los hombres de negocios que el Central apunta a un objetivo de una inflación mensual de 1,5% o menos en el último trimestre de este año. “Una inflación de entre 12% y 17% el año que viene, de entre 8% y 12% en 2018, y de 5% a partir de 2019”, enumeró. De manera inmediata reforzó su postura recordando que hace unos meses cuando había anticipado que la meta del 1,5% mensual para el último trimestre, fue tomado con bastante escepticismo. “Sin embargo, hoy las expectativas de inflación ya están prácticamente alineadas con el objetivo. Es decir que aquello que se consideraba hace tan sólo unos pocos meses inalcanzable, hoy no solo es una realidad, sino que se alcanzó incluso dos meses antes de lo pautado”, sostuvo. Aclaró además que partiendo de una inflación de 1,5% mensual, una convergencia gradual a una inflación mensual del 1% hacia fines del año próximo implica una inflación punta a punta del 16%. “Si ustedes piensan que la inflación va a ser superior a este valor, es que están asumiendo que la inflación se va a acelerar en ocasiones durante el año. Pero si piensan que la inflación superará el 19,6% anual, significaría que piensan que, en promedio, no vamos a poder reducir la inflación ni un poco el año que viene”.

Para convencerlos de que no se trata de un escenario poco realista, Sturzenegger se refirió a las políticas públicas adoptadas en otras gestiones cuando lo que se discutía era si el Central por su cuenta es capaz de bajar la inflación o si necesita de algún tipo de ayuda relacionada con la idea de intervención en las negociaciones salariales, anclas cambiarias o acuerdos de precios. “Todas cosas que ya han sido intentadas en el pasado, debe decir con escaso éxito ya que sino no estaríamos hoy hablando de este tema” aseguró para luego hacer referencia a los ejemplos internacionales exitosos de combate a la inflación. “Hay que comprender que en el mundo se ha derrotado a la inflación, que eso se ha logrado porque los bancos centrales se han hecho responsables de la tarea de reducirla, y que sus instrumentos han probado ser suficientes y los resultados contundentes”, sentenció Sturzenegger.

Al estilo docente les explicó a los ejecutivos que cuando sube la inflación, la tasa de referencia de la política monetaria sube y la política monetaria se hace más restrictiva. Si la inflación cae, la tasa de referencia de la política monetaria cae y la política monetaria se relaja. Es decir, para el titular del Central el uso de la tasa de interés como instrumento central de política monetaria es la norma en todos los países que adoptaron esquemas de metas de inflación. Esto se debe a que la tasa de referencia incide sobre el resto de las tasas de la economía, la liquidez y el crédito, lo cual impacta a su vez sobre el gasto agregado. El segundo factor considerado por Sturzenegger es el de la tasa influyendo sobre el tipo de cambio. Y el tercero es que la decisión de tasa, acompañada por una transparente y fluida comunicación por parte del Banco Central, incide sobre las expectativas de inflación.

En este marco se animó a sostener que “si la sociedad percibe que la autoridad monetaria utilizará sus instrumentos con plena independencia en pos de bajar la inflación, esta información sobre la dinámica futura de los precios se incorporará en la formación de precios y salarios aún antes mismo de que se vean efectos por los otros canales mencionados”. Según su visión esto ocurre porque el nivel de precios de la economía resulta del equilibrio del mercado monetario. “Si el Gobierno vive emitiendo dinero a su gusto, quiere decir que permanentemente habrá más dinero que el que la gente quiere tener. El precio del dinero, en términos de bienes, caerá, y a eso lo llamamos inflación. “Como el BCRA está dispuesto a absorber todos los pesos que la gente no quiera tener a la tasa de interés elegida, se apagan de golpe los motores de la inflación. Es por esto que ya, más velozmente quizás que lo esperado, hemos comenzado a ver señales claras del proceso de desinflación que estamos transitando”, añadió.

En este tramo reconoció que lo que busca es que las expectativas de inflación de 2017, que están en 20%, empiecen a bajar y se acerquen a la meta. “Nuestra inmediata decisión fue interrumpir la baja de tasas que venía aplicando la autoridad monetaria” como tipo de compromiso que asume el BCRA con su objetivo de desinflación. Al respecto les contó a los hombres de negocio que el Central utiliza la flexibilidad cambiaria para acomodarse a los shocks que eventualmente surgen en la economía global, para lograr así, mediante el movimiento del tipo de cambio nominal, proteger y resguardar a la economía real, los niveles de empleo y a las industrias, respecto de esos vaivenes internacionales.   

“Siempre es tentador tratar de usar como ancla el tipo de cambio. Alinea las expectativas y baja rápidamente la tasa de interés. Pero lo que es fácil al principio se compensa con los problemas que vienen después. Con el tipo de cambio fijo, la economía se queda sin válvulas de respuesta frente a los distintos shocks que recibe, por lo que esos ajustes, más tarde o más temprano, se terminan produciendo de una manera más disruptiva y dolorosa”, dijo el funcionario. Y de manera contundente rechazó la posibilidad de una devaluación como solución al aclarar que eligió bajar la inflación sin operar sobre el tipo de cambio. “Emergeremos de este desafío con una economía que ostentará la capacidad de acomodarse frente a los vaivenes y malas noticias, sin las recesiones o crisis que caracterizaron nuestro pasado. Una economía muchísimo más estable, que experimente ciclos reales mucho más suaves” aseguró.

Así, la flexibilidad cambiaria es central para nuestro objetivo de alcanzar una economía Argentina que esté más protegida del contexto internacional. También que permita evitar que cuando el tipo de cambio se mueve lo hagan los precios.  “Suben porque la cantidad de dinero crece más allá de lo que la gente quiere tener”. En este marco sostuvo que “cuando se pasa a un sistema de tipo de cambio flotante con emisión controlada, pierde peso la relación entre el movimiento del tipo de cambio y el nivel general de precios, que se mueven, en realidad, por la monetización del sistema. En otras palabras, el tan mentado traslado de la devaluación a precios pierde relevancia”.

En cuanto a la incidencia de la inflación sobreel poder adquisitivo de los salarios y el uso del índice como ancla de negociación para aumentar los salarios, Sturzenegger rechazó que el objetivo de inflación deba estar encuadrado dentro del rango de la meta. “Lo importante es cómo varían las remuneraciones reales promedio de un año a otro. En un contexto de inflación constante, el mantener los niveles reales promedio de un año al otro se logra mediante acuerdos que equiparan la inflación pasada. Si la inflación se acelera, los acuerdos paritarios deberían ser superiores a la inflación pasada, porque una mayor inflación implica que los salarios pierden poder adquisitivo de manera mas rápida, por lo que se requiere un ajuste adicional en el arranque para compensarlo. Pero si la inflación cae, para mantener el salario real promedio constante, el aumento paritario debe entonces ser menor a la inflación pasada” agregó. De todos modos aclaró que ese número “dependerá del momento del año en que se hace la negociación, y el cambio en el salario real que se pretende en promedio para dicho acuerdo”.

A modo de ejemplo dijo que si la inflación del año anterior fue 40% y al año siguiente es cero, se necesitaría un aumento de una vez del 20% para mantener el salario real promedio constante. “Los aumentos de los salarios tendrán resoluciones muy diferentes por sector, en algunos casos es posible que se precise una pauta salarial algo por encima de la meta de inflación, aunque claramente por debajo de la inflación pasada, para mantener el salario real constante. Sobre esta base, luego cada sector definirá si se incrementan sus niveles salariales reales o no.

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Comentarios4
Pablo Garcia
Pablo Garcia 15/10/2016 10:26:59

Si usas la devaluación como "válvula de ajuste", le trasferís los costos de tu mala administración a los asalariados y ahorristas en pesos, beneficiando a los especuladores que apuestan en contra del peso.

Pablo Garcia
Pablo Garcia 15/10/2016 10:24:07

Parece que no le da la cabeza para manejar un modelo de más de una variable. Si lo único que haces es pasar de convertir el déficit de inflación a deuda externa NO SIRVE, es peor porque le agregas intereses al déficit y lo dolarizas.

Juan Carlos Garcia Fernandez
Juan Carlos Garcia Fernandez 14/10/2016 07:23:44

esye era alumno de cavallo a mentir aprendio el hdp

Juan Neuma
Juan Neuma 14/10/2016 06:43:50

Una clase de macroeconomia. Pobre Kicilof