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Sturzenegger prefiere pagar tasa para ahorrar emisión por futuros

Sturzenegger prefiere pagar tasa para ahorrar emisión por futuros

Un informe que hizo circular ayer un banco privado entre inversores calculó que la estrategia oficial de colocar letras a altas tasas y corto plazo genera una expansión monetaria menor a la que se generaría si, con tasas bajas, se permitiera una nueva escalada del dólar que obligara al Banco Central (BCRA) a pagar más por los futuros contraídos durante la anterior administración.

El titular del BCRA, Federico Sturzenegger, se encuentra en una posición en la que no parecía querer estar a casi tres meses de la salida el cepo cambiario. Aunque algún rebote en las tasas de interés era predecible, ayer la tasa de las letras a 35 días volvieron al 38% que tocaron como medida excepcional para evitar problemas el día en que se levantaron los controles cambiarios, el 17 de diciembre pasado. La escalada que levó al dólar por encima de los $ 16 la semana pasada y una dinámica de precios todavía preocupante explican esa vuelta al principio. Pero en los bancos privados, donde el todavía flamante presidente de la autoridad monetaria goza de buena reputación, entienden que el banquero sigue jugando su plan original: el de limitar todo lo posible la expansión de los agregados monetarios.

Las masivas colocaciones de letras que hace cada semana el BCRA buscan reducir la tasa de expansión de la base monetaria y bien que lo han logrado. En diciembre pasado, antes del cambio de Gobierno, los agregados monetarios crecían por arriba del 40% y esa velocidad de avance se retrotrajo al 25% durante el mes pasado, antes de sufrir un rebote en los últimos días.

Las Lebac que coloca la autoridad monetaria son, en ese sentido, un arma de doble filo. Y eso es porque para dar una señal de confianza en el mediano plazo Sturzenegger optó por licitarlas a tasas descendentes, es decir, pagar más tasa en los plazos más cortos que en los más largos. Eso evita que el impacto de las tasas altas sobre la actividad económica se prolongue en el tiempo pero hace que todos los inversores opten por suscribir los papeles más cortos y rendidores. El resultado es que cada 35 días los pesos que saca la entidad vuelven a la calle y tienen que se esterilizados de nuevo.

Según el informe bancario, sólo por la suba del dólar en febrero el BCRA debió emitir $ 12.000 millones para pagar las pérdidas en contratos futuros. En cambio, pagar una tasa del 37% la semana pasada le costó una emisión monetaria de $ 1045 millones frente a los $ 855 velocidad de emisión por pago de intereses que generó al ofrecer 31% por sus letras más cortas el 23 de febrero pasado.

En resumen, aunque la tasa haya tenido que avanzar y retroceder –con sus costos en materia de actividad económica – el juego de Sturzenegger sigue siendo el mismo: limitar al máximo la expansión de los agregados monetarios como vía para frenar a los precios.

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