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Sturzenegger: “Tasas negativas no sirven al ahorrista y destruyen el sistema financiero”

Habló ante 1700 banqueros en la Asamblea Anual de Felaban. Criticó los excesos de control post crisis del 2008 como traba a la llegada de capitales a los emergentes, pero también señaló los problemas de esos países para atraerlos.

Sturzenegger: “Tasas negativas no sirven al ahorrista y destruyen el sistema financiero”

Para el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, los males del sistema financiero y de las economías son transicionales y hunden sus raíces en un mundo que se encuentra sometido a un veloz proceso de cambio a partir de las transformaciones tecnológicas de una revolución en curso. La revolución de la información, del big data, del software en detrimento del hardware y de la inversión en capital físico, sean oficinas, u otros activos físicos. Ese cuadro explica, por ejemplo, que exista, por un lado, algo menos de necesidad de capital y un enorme volumen de ahorro, resultado de una mayor propensión a atesorar como consecuencia, entre otros factores, de la menor fertilidad y el enjevecimiento poblacional. Así, el precio de ese ahorro será más bajo y la tasa real será más baja, lo que ya no depende de decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos o del BCE europeo, sino que es “un patrón estructural de ahorro e inversión global a largo plazo”. Según el titular de la autoridad monetaria, habrá tasas de interés bajas por mucho tiempo.

Así está el mundo para el expresidente del Banco Ciudad, quien recurrió a una cuenta impresionante para graficarlo: “Se calculan que existen unos 16 billones puestos en los países desarrollados a una tasa de -0,20%. Si ese volumen invertido en tasas negativas se invirtiera en empresas y proyectos de otros países a un rendimiento del 5%, se obtendría una ganancia global de u$s 800.000 millones, es decir el PBI de Indonesia. “Nos perdemos un PBI de Indonesia por año” por esta situación, advirtió Sturzenegger. 

Cómo debería ser, entonces, la acción de “Celestina” que conecte estos dos fenómenos. Según el funcionario, los excesos regulatorios surgidos tras la caída de Lehman Brothers han generado una “atrofia”, pero que en parte está justificada, además, porque “los riesgos de los emergentes no justifican trasladar ese capital invertido a tasas negativas”. Por lo tanto, es necesario que las políticas de los emergentes se orienten también a generar un marco confiable para atraer esas inversiones, ordenando su macro y generando reglas de juego claras, de defensa del derecho de propiedad y una institucionalidad previsible. 

Sturzenegger deplora la existencia de tasas de interés negativas: “No le sirven al ahorrista y destruyen el sistema financiero”. Una situación que genera, además, problemas de distribución: “Los dueños de los activos tienen ganancias pero el pequeño ahorrista se frustra con retornos inexistentes”. 

La situación descripta por el presidente del Central explica, según su mirada, la existencia del “enojo” global que caracteriza la situación en muchos países, una especie de universalización del “que se vayan todos” argentino del 2001, opinó. El brexit, el rechazo a la paz en Colombia, la caída de Dilma en Brasil y la emergencia de una candidatura “antisistema” como la de Donald Trump son, entre otras, variantes de ese enojo, que se registra aún en países exitosos, como Polonia. Ese enojo se conecta con las dificultades de muchas personas para ubicarse en este mundo de violentos cambios.

Según el funcionario, el sistema bancario argentino tiene desafíos específicos. Uno de ellos es que “deberá funcionar en un contexto de menor inflación, donde el aumento de precios de entre un 20/40% anuales le generó una especie de subsidio, que consistía en tomar depósitos a la vista a tasas nominales bajas y prestarlo a tasas acorde a la inflación”. Ese fuerte spread a nivel nominal se va a ir reduciendo; por lo que la gran apuesta de las entidades “y para nosotros” es avanzar en una “agenda de simplificación para reducir costos de cara al proceso de desinflación”.