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Según el banco central, Brasil crecerá 0,8% en 2017 y la inflación caerá al 4,4%

El Banco Central de Brasil (BCB) redujo ayer sus proyecciones de crecimiento en 2016 y 2017, así como las de inflación, que se mantenía inusitadamente alta pese a que el país se encuentra en recesión.
Según el informe trimestral de inflación del BCB, el PIB brasileño, que en 2015 se contrajo un 3,8%, caerá este año un 3,4%, una décima menos que en sus previsiones de septiembre.
En 2017, la mayor economía latinoamericana volverá a crecer, pero el avance será de un exiguo 0,8%, cinco décimas menos que en las previsiones del informe anterior (+1,3%).
El escenario básico con el que se realizaron las proyecciones "contempla una actividad económica por debajo de lo esperado a corto plazo", lo cual implica "una probabilidad mayor de que la recuperación de la actividad económica sea más lenta y gradual que la anticipada anteriormente", subraya el BCB.
La inflación, que en 2015 trepó a 10,67% (su mayor nivel en trece años), caerá este año a 6,5% (la previsión de setiembre era de 6,6%), situándose así en el tope de tolerancia de la meta del BCB, de 4,5% (con dos puntos de margen hacia arriba o hacia abajo).
En 2017, el índice inflacionario (IPCA) debería caer a 4,4% y en 2018 a 3,6%.
El mercado prevé por su lado una inflación de 6,5% en 2016, de 4,7% en 2017 y de 4,5% en 2018.
La caída de la inflación debería dar margen al BCB para seguir reduciendo su tasa básica de interés, actualmente en 13,75%, un nivel considerado disuasorio para la inversión.
El presidente brasileño, el conservador Michel Temer, que este año sucedió a la destituida mandataria de izquierda Dilma Rousseff, lanzó un plan de recortes y de reformas estructurales para recuperar la confianza de los inversores.
Los datos, sin embargo siguieron siendo decepcionantes, con una degradación constante de la actividad industrial y del consumo.
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