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Se beneficiarán de menor regulación pero enfrentan riesgo de morosidad

La flexibilidad en la fijación de las tasas de interés y el mayor dinamismo de las exportaciones e inversiones puede mejorar la rentabilidad del sector bancario en el transcurso de este año. Pero deberán cuidarse de la inflación que repercute en sus gastos y en la mora

Se beneficiarán de menor regulación pero enfrentan riesgo de morosidad

El puntapié inicial del año para el sector bancario es una flexibilización regulatoria sobre las tasas de interés que puede devolverle cierto dinamismo al negocio y empezar a ampliar la participación del crédito sobre el PBI a largo plazo. Antes, deberán atravesar un 2016 de ajustes económicos: menor poder adquisitivo y actividad económica, mayor morosidad, mayor necesidad de financiamiento del déficit fiscal. Pero también un incremento en los préstamos para exportaciones e inversiones, según coincidieron los expertos consultados.
"El sistema bancario va hacia un sistema sin regulaciones de tasas de interés, como algo a favor, aunque todavía con algunas restricciones en cuanto al destino de los créditos, en el caso de la línea de inversión productiva. 2016 será un año de transición, con la ventaja para los bancos de no tener regulaciones de precios, sino que sean fijados de acuerdo a la competencia. Deberán atravesar un proceso en el que los sectores más dinámicos cambian desde el consumo a la inversión y a las exportaciones", dijo Hernán Del Villar, presidente de Alpha Estudio de Economía.
"Más allá de 2016, un sistema financiero con menos inflación y menos tasas nominales a futuro implica menores spreads y márgenes y eso se deberá compensar con volumen", agregó.
Por eso Del Villar previó una mayor demanda de créditos en dólares, de la mano de un primer semestre en el que el factor dinámico será el sector agropecuario, por la mejora en la rentabilidad, y de un segundo semestre con mejoras en los procesos de inversión de sectores puntuales.
También, que la demanda de crédito del sector público siga activa, elevando la exposición al Estado que se incrementó en los últimos años, en la medida en que el alto déficit fiscal se financie en la plaza local y no sólo en el exterior.
Valeria Azconegui, analista del sector bancario de la calificadora Moody’s, coincidió en que la gran limitante del desarrollo del negocio bancario, que mantuvo la intermediación por debajo del 15% del PBI, era el exceso de regulaciones. "Un marco regulatorio más flexible va a generar la normalización en el negocio bancario y va a generar más rentabilidad en los próximos trimestres", dijo.
Azconegui consideró que el sistema bancario está bien preparado para crecer porque en los últimos años las ganancias de los bancos, en general, han sido suficientes para mantener los niveles de capital estables a pesar del rápido crecimiento nominal de los préstamos. Sin embargo, advirtió que una parte sustancial de las ganancias del sector se derivaban de las tasas de interés reales negativas pagadas por los depósitos y también de la inversión en Lebacs. Previó que si las tasas pasivas reales aumentan, presionarán negativamente en la rentabilidad, a menos que puedan generar significativamente nuevos ingresos de los préstamos.
Del Villar resaltó que, si bien el cepo cambiario le quitó riesgos de iliquidez a la banca, las tasas de interés vinculadas con la inflación deberían aumentar el ahorro local y determinar un mayor volumen de intermediación financiera y la oferta de crédito. "En los últimos cinco años, esta es la primera vez que tenemos tasas de interés por encima de la inflación interanual", dijo, ya que la Badlar roza el 30% y la inflación de diciembre, el 28%.
En los bancos que prestan al sector minorista, debido a la suba de las tasas de interés y la menor actividad económica, si además se produce una caída del poder adquisitivo, prevén un primer semestre en el que tendrán que cuidar la mora, lo que puede afectar el volumen de los préstamos.
"En la rentabilidad de los bancos, la inflación es clave. Los gastos están dados principalmente por los de personal, que habrá que seguir de cerca. Quizá mejore fundamentalmente por el esquema de tasas más de mercado, siempre que sean razonables y no generen un deterioro de la calidad de la cartera. Debería recomponerse la rentabilidad orientada al otorgamiento de préstamos per se y no a la posición en letras o títulos del gobierno", dijo Azconegui.

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