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Préstamos en pesos siguen planchados mientras saltan las líneas en dólares

El crédito en pesos crece a un ritmo que es la mitad de la inflación. En el año avanza 4,2% cuando las líneas en dólares lo hacen 140%. Pero son el 10% del stock total de crédito

Es otro síntoma del enfriamiento de la economía: los préstamos en pesos al sector privado avanzan a un ritmo del 22,4% interanual cuando, si se tiene en cuenta el dato de inflación difundido la semana pasada por el Indec, el aumento de precios se ubicó en el orden del 47%. En lo que va del año, los créditos en moneda local tuvieron un desempeño más que pobre: subieron apenas un 4,2%, según datos al 10 de agosto publicados por el Banco Central. En julio se mantuvieron prácticamente estancancados respecto al mes anterior.
La tendencia contrasta con el dinamismo que hoy muestran los préstamos en moneda extranjera: en lo que va del 2016 avanzan 139%, motorizados principalmente por el impulso que tomaron las líneas comerciales (170,5%). En julio, mientras tanto, crecieron 9% contra el mes previo. El ritmo de expansión interanual hoy se ubica en el 64%.
La evolución de los préstamos en pesos es desalentadora, ya que representa el 90% del total de lo que se presta al sector privado. Puntualmente, los adelantos de cuenta corriente avanzaron un 26% interanual, 20 puntos menos que la suba de precios.
Los préstamos personales y de tarjeta de crédito son los únicos que tuvieron un mejor desempeño: avanzaron un 31% y un 41% interanual respectivamente.
Dos factores de la economía macrista se juegan a la hora de explicar este fenómeno: por un lado, la caída de la actividad económica. Por otro, la política monetaria de tasas en niveles récords que impulsó el BCRA para bajar la inflación.
Lorenzo Sigaut Gravina sostuvo al ser consultado por El Cronista: "Mucho de esto se puede explicar por los encajes: el BCRA venía llevando adelante una política monetaria contractiva para aspirar pesos de la calle. Para esto, además de mantener las tasas pasivas en un nivel muy alto, impulsó el encaje bancario para inmovilizar el dinero de los bancos. Por esta medida, aunque ahora las tasas pasivas hayan comenzado a contraerse, todavía no vemos el mismo efecto en las tasas activas, que son las que en definitiva definen el costo del endeudamiento".
Para el economista de IERAL Fundación Mediterránea, Jorge Vasconcelos, frente a un alto costo del dinero, los empresarios empezaron a utilizar otras estrategias para financiarse. "A partir de la suba de tasas, en lugar de demandar crédito, se estiraron los plazos de pago".
En ese sentido, Vasconcelos planteó: "El crédito a las empresas está muy vinculado a la evolución de los stocks de las compañías. En diciembre de 2015, la gran mayoría de las empresas habían llegado "sobrestokeadas": en un escenario de tasas reales negativas y con una necesidad de anticiparse a la devaluación, habían acumulado todo lo que les permitía su capacidad. En estos primeros meses del año, a la recesión del mostrador se sumó una recesión de inventarios. Es decir, los empresarios no sólo vendieron menos, sino que por cada peso que vendieron no pudieron reponer sus inventarios".
Aunque el Gobierno intentó apuntalar el crédito para financiar vivienda – con nuevos planes del Banco Nación y una novedosa forma de financiación atada a la inflación como son los planes con UVI– la demanda no acompañó la expectativa oficial. Los préstamos hipotecarios apenas crecieron un 9,5% interanual, un 36,5% que la suba de precios.
Sigaut Gravina, consideró: "No estamos en un momento en que las empresas quieran invertir, con la demanda cayendo fuerte durante el primer y segundo trimestre del año. Esto va de la mano con la actividad económica: si la economía reactiva, creo que en el segundo semestre el financiamiento va dejar de caer en términos reales para finalizar el año más empatado con el índice de inflación".