Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

¿Por qué son tan pocos los banqueros que llegan a gobernar un país?

La reciente victoria de Pedro Pablo Kuczynski en el Perú vuelve a plantear los motivos que impiden que más ejecutivos del sector financiero lleguen a mandatario

Todo el mundo conoce la célebre frase de Mark Twain respecto de que un banquero es una persona que presta su paraguas cuando sale el sol y lo reclama de vuelta cuando se larga a llover. Esta falta de "sensibilidad social", por llamarlo de alguna manera, sería lo que, a los ojos de los demás, lo invalidaría para una carrera política, porque no podría conjugar su búsqueda de resultados financieros con resolver las necesidades de la gente. Eso explicaría tal vez que, en el universo de los políticos, existan muchos más abogados que banqueros. Sin embargo, con el tiempo han surgido notables excepciones a esta supuesta regla.
La primera y más reciente es el nuevo presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, quien acaba de ganar las elecciones por un margen muy estrecho (tan sólo 39.000 votos), confirmando una vez más que los banqueros no poseen demasiado carisma.
Egresado de las prestigiosas universidades de Oxford (Reino Unido) y Princeton (EE.UU.), trabajó para el Banco Mundial (¡a los 22 años!) y luego para el Banco Central del Perú. Pero también tuvo su extenso paso por el sector privado como ejecutivo de varias multinacionales, entre las que curiosamente se encuentra Techint (trabajó en Siderar entre 1996 y 2001, y en Tenaris entre 2003 y 2004).
Si a más de uno se le pudo haber erizado la piel ante la llegada de un ex banquero a la presidencia peruana, vale recordar que lo logró apoyado por el Frente Amplio, coalición de izquierda liderada por Verónika Mendoza, referente política de los movimientos progresistas en Perú. Y, frente a sus primeras declaraciones públicas, daría la sensación de que PPK, como se lo conoce popularmente a Kuczynski, viene con ideas bastante alejadas del liberalismo estereotipado del sector financiero. "Queremos hacer una revolución social porque este país es aún muy retrógrado. Ningún país ha llegado a la modernidad con más del 60% de la fuerza laboral sin beneficios", afirmó en una de sus primeras entrevistas. En un país que tuvo las mayores tasas de crecimiento económico de América Latina en los últimos años, el desafío para el nuevo gobierno será mejorar la distribución de esa nueva riqueza, sin poner en riesgo el crecimiento alcanzado.
Pero el caso peruano no es el único que existe en estos momentos en el mundo, y que confirma que del sector financiero a la alta política, sólo hay un paso. En Australia también se ha dado el caso de un ex banquero al frente del gobierno, como es el actual primer ministro Malcolm Turnbull, ex ejecutivo de Goldman Sachs. Líder del Partido Liberal (centro-derecha), Turnbull asumió su cargo en septiembre de 2015 tras un golpe de palacio dentro del mismo gobierno, que desplazó al entonces primer ministro Tony Abbott. El éxito de la "toma del poder" de Turnbull fue posible gracias a la situación recesiva de la economía australiana, que le permitió erigirse en una figura confiable para enfrentar la coyuntura.
Porque otra de las lecciones que deja esta experiencia de banqueros al frente de gobiernos en distintas partes del mundo (aparte de que puedan asumir una agenda con un perfil netamente social como parece prometer PPK) es que cuando la situación económica se degrada, ellos se erigen en verdaderos garantes de la estabilidad perdida. En el caso australiano, el país se encuentra en un impasse difícil, por la fuerte caída de los precios de los commodities (Australia es muy poderoso en minería y agroganadería), consecuencia de la desaceleración económica de China, que impacta de lleno en las exportaciones del país (un tercio se dirige al mercado chino).

Salvador de la patria

Otro caso del banquero "salvador de la patria" fue el de Mario Monti en Italia. Al igual que Turnbull, Monti hizo parte de su carrera profesional en Goldman Sachs (justo en momentos en que el banco de inversión ayudaba al gobierno griego a "dibujar" sus estadísticas para no sufrir el castigo de la Comisión Europea) y fue llamado a ocupar el cargo de Presidente del Consejo de Ministros en 2011, cuando Italia se hundía en una muy grave crisis financiera, generada por su deuda soberana. La delicada situación forzó la renuncia de Silvio Berlusconi y la llamada de Monti, considerado hasta ese momento como un eficiente tecnócrata, quien además se reveló ser un hábil político para enderezar el rumbo. Sin embargo, dos años después tuvo que renunciar al no conseguir el apoyo suficiente en el Parlamento para sostener su gobierno.
En la Argentina también existió el caso de un ex banquero que pretendió salvar a la Patria, como fue Domingo Cavallo. Ex presidente del BCRA durante dos meses en 1982 (asumió justo dos semanas después del fin de la Guerra de las Malvinas), en 1991 fue convocado para resolver la hiperinflación galopante de aquellos años. Su éxito como ministro de Economía (renunció en 1996) le dio la confianza suficiente para presentarse como candidato a presidente en las elecciones de 1999, en las que obtuvo el tercer lugar. Finalmente, su última oportunidad para reivindicarse le llegó dos años después, cuando fue nuevamente llamado al Ministerio de Economía con la misión de controlar el déficit fiscal y el creciente endeudamiento. El resultado de su gestión es bien conocido y derivó en la crisis de la Convertibilidad de 2001, la mayor debacle económica de la historia argentina.
En general, los ejecutivos del sector financiero son llamados por los políticos por su experiencia en materia presupuestaria y económica. En EE.UU. es común que ocupen el cargo de Secretario del Tesoro (Henry Paulson, otro ex de Goldman Sachs, lo fue durante la crisis subprime) o de asesores presidenciales (Rahm Emanuel, ex consejero de Barack Obama, ganó la elección para alcalde de Chicago en 2011). Mientras tanto, en otros países son nombrados ministros de Economía, Finanzas o Hacienda. Alfonso Prat-Gay, ex de JP Morgan y ex presidente del BCRA, es otro ejemplo local, que además ya tiene experiencia política por haber sido diputado, y que más adelante podría llegar a ser candidato a cargos políticos más elevados.