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Por iliquidez y comisiones, bonos provinciales llegan a rendir cero

En ciertas ocasiones puede darse que ni siquiera haya puntas y que quien deseé vender con apuro no lo pueda hacer por falta de contrapartes o que tenga que malvenderlas

Por iliquidez y comisiones, bonos provinciales llegan a rendir cero

Para el inversor novato, hay bonos provinciales que pueden mostrar un rendimiento tentador, con rendimientos altos que seducen, pero en ciertas ocasiones puede darse que ni siquiera haya puntas y que quien quiere vender con apuro no lo pueda hacer por falta de contrapartes, o que tenga que malvenderlo para poder liquidarlo más rápido.

En este momento en el mercado local casi no hay puntas ni para Buenos Aires 23 (PBF23) ni Tierra del Fuego 27 (TFU27), que son los únicos dos bonos de la lista (ver infografía) sin mínimos y que se pueden comprar directamente en el mercado local.

En consecuencia, es cuestión de pararse en algún precio razonable acorde a la provincia emisora y la duración del mismo y esperar, para evitar entrar a precios caros. Esto pasa muy seguido.

Salta 2022, por ejemplo, es una emisión chica de u$s 185 millones (se considera chica cuando es de menos de u$s 400 millones), donde hay un spread de u$s 1,87 por bono de base, a lo que debe sumársele lo que el broker agregue de sobreprecio para clientes minoristas, llamado markup (costo oculto que va adentro del precio). "De esta forma, el spread aumenta mucho más. A esto además se le suma la comisión por compra/venta si es que el broker la cobra. Por lo tanto, tener este bono por un plazo menor a seis meses, manteniendo el resto de las variables constantes y asumiendo que el precio no se mueve, puede llegar a dar un rendimiento negativo", advierte Daniela Wechselblatt, CFA, asesora financiera en DW Global Investments.

"Muchas veces nos podemos dejar seducir por la TIR de un bono, pero en verdad no estamos teniendo en cuenta la reducción del rendimiento por el spread ocasionado por la falta de liquidez de ciertos bonos. Los asesores deberían aclararle a sus clientes que para ciertos títulos debería haber un tiempo mínimo de permanencia para que el instrumento rinda", señala la experta en Wealth Management.

¿Spread de liquidez?

"Cuando vamos a adquirir cualquier título, nos vamos a encontrar con un precio de demanda (bid) y uno de oferta (ask), que determinan la cotización de un valor. Bid es el precio más alto que el comprador está dispuesto a pagar y ask el precio más bajo al que el vendedor está dispuesto a vender. La diferencia entre ambos es lo que se denomina spread, margen o diferencial de precios. A medida que esta diferencia se agranda, el potencial de retorno de la inversión se reduce", explica Wechselblatt.

 

Los bonos que cotizan en el exterior se negocian entre traders, con lo cual hasta que no se hace una transacción en firme son sólo precios de referencia. Las transacciones firmes tienen sobreprecios más altos dependiendo del volumen; por lo tanto, a los minoristas les suele tocar lo peor.

La comisión del banco puede ser de entre el 1 y el 1,5% para la compra y otro tanto para la venta, mientras el markup del broker entre 0,3 y 0,5% para el minorista, a lo que se le debe sumar el spread por falta de liquidez que puede ser de otro 1,5%. Incluso, hay algunos bancos y family offices que cobran 0,25% de mantenimiento de cuenta sobre el total del portfolio que tienen.

"Por ende, lo aconsejable es tener estos bonos a finish (hasta el vencimiento). Pasa que quizás hay ahorristas que no son muy concientes de estos costos y deciden vender el bono en el corto plazos, entonces es posible que su utilidad neta sea prácticamente cero. Hay comisiones ocultas a las cuales se les debe prestar atención, porque al tratarse de bonos con tan poco volumen negociado, es oro en polvo para los brokers, porque pueden terminar poniendo el precio que quieren. Cuanto menos información tiene el cliente, peor es para él", alerta la directiva de DW Global Investments.